Caminando de la mano de Dios

En el tiempo del pueblo de Israel, el GPS era la presencia de Dios representada en una nube, que les indicaba hacia donde y cuando debían moverse e iban caminando de la mano de Dios.

En la actualidad el GPS de la iglesia es la misma presencia de Dios, que nos muestra para donde vamos y cual camino debemos tomar, porque él dijo, yo soy el camino, la verdad y la vida.

La única manera de que una persona llegue a Dios, es por medio del camino que Jesucristo abrió, no hay otra manera. Este camino tienes unas huellas, unas pisadas que nos indican por donde debemos caminar.

Este camino tiene una particularidad, tiene algo muy especial que no tienen otros caminos: Está marcado con huellas, al final del camino el mismo que es el camino es la meta final, pero además de eso el mismo que es el camino y es la meta final, camina también con nosotros y nos lleva tomado de su mano conduciéndonos por el camino.

A razón de todas esas garantías, la Biblia dice: “por muy torpe que seamos, no nos extraviaremos del camino”, claro está, si nos mantenemos tomado de la mano del Señor.

Hay gente que se extravía del camino, porque se suelta de la mano del Señor, pero este camino tiene unas indicaciones clara para seguirlo y es que el Espíritu Santo nos indica por donde debemos andar.

Qué bueno sería que la iglesia de este tiempo, en medio de tanto bullicio, de tanta sonoridad distorsionada, no nos confundamos nunca y aprendamos a escuchar la voz de Dios que nos dirige y nos guía en nuestro caminar.

La voluntad de Dios no es una circunstancia coyuntural, sino un estado en el que el creyente vive. La voluntad de Dios hay que comprobarla, porque es lo que Dios quiere para nuestras vidas, en otras palabras es el deseo de Dios para mí.

Cuando entiendo cuál es la voluntad de Dios, vivo una vida cristiana realizada y me equivoco poco porque aprendo a que Dios dirija mi vida, pero para eso hay que entrar en una relación cercana con Dios.

Pastor: Helimeleth Mendez

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