Cuando la dificultad nos llega

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Cuando la dificultad nos llega

Cuando la dificultad nos llega

Normalmente las situaciones negativas nos producen cierto malestar, quizás algún tipo de estrés debido a enfermedades, acontecimientos que afectan nuestra integridad, los problemas familiares, problemas económicos, abandono por parte de amigos y familiares, cuando la dificultad nos llega que de cierta forma afectan nuestra vida donde hay un trastorno del estado de ánimo y se crea una actitud de negación, no hay disfrute de las cosas vitales y este estado se refleja como un tipo de angustia.

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A menudo hay tristezas porque las circunstancias que se nos presentan generan dolor; de igual forma es una experiencia individual, que puede expresarse de múltiples formas.

Cuando estamos ante una situación negativa, muchas veces se puede culpar a otros o a sí mismo por algo que hizo, pueden sumirse en un estado depresivo importante y los sentimientos puede variar, influenciada por diferentes factores.

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Jesús, el hijo de Dios, como humano vivió una vida llena de dificultades, aunque trajo a la tierra mucha alegría con un mensaje de esperanza, tuvo experiencias desagradables llena de situaciones negativas afectando su estado de ánimo, sus sentimientos, produciendo ansiedad, decaimiento, preocupación, por el hecho de conocer el futuro y todos los males que estaban preparados para el final de sus días.

Como hombre vivió muchos momentos y se podía afirmar que experimentó el estrés viendo la forma cómo iba a ser tratado por su pueblo quienes gritaban:

¡Crucifícale, crucifícale! el abandono de su amigo Judas al entregarle, el maltrato de las autoridades de su tiempo quienes se burlaban de él y le golpeaban, menospreciaban y lo escarnecían, las injurias por las que tenía que pasar trayendo consigo la desaprobación y violación a su integridad a acusaciones injustas, el menosprecio y rechazo con la intención de menoscabar su fama o ridiculizarle en público: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.

Sabemos que todo lo que hizo fue por amor a nosotros y se hizo hombre para librarnos del mal y en su estancia en la tierra estuvo expuestos a diferentes emociones y sensaciones perjudiciales como:

Fatiga: Jesús ayunando tuvo hambre, y estando muy fatigado el diablo se valió de la oportunidad para tentarlo.

Tristeza: Este sentimiento abarca muchos momentos vividos en Jesús, expresando: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte”.

Ansiedad: El desespero era tan fuerte que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

Soledad: Se sintió tan abandonado que expreso: ¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?

Vergüenza: Muchas veces estuvo expuesto a la burla e incluso cuando le quitaron sus vestidos y los repartieron.

Trastorno del sueño: Se muestra a Jesús como una persona que ocupaba las noches a la oración.

Alimentarios: Era una persona dedicada al ayuno prolongado.

Aislamiento: Tenía un lugar especial donde le gustaba pasar parte de su tiempo (el monte de los Olivos), allí se refugiaba para orar, y pasar las noches, junto con sus discípulos quienes dormían mientras él oraba en soledad.

Preocupación: Su preocupación por el hombre era grande, así que una de sus virtudes era estar entre los necesitados, sanaba a los enfermos, daba voces de aliento al afligido, libertaba cautivos y proclamaba el mensaje de amor hablando del reino de Dios trayendo consigo esperanza para la humanidad. También se encuentra que muchas veces ángeles, Elías y Moisés venían para fortalecerle de las angustias.

Debilidad física: No es claro el dolor físico pero recordemos que Jesús padeció de Hematohidrosis que consiste en “sudar sangre”. Como respuesta a una situación de estrés o sufrimiento máximo donde los vasos sanguíneos pueden sufrir ruptura produciendo hemorragia y así la sangre se mezcla con el sudor que brota. Entender lo que vendría afecta el estado de ánimo más cuando lo que viene no es muy esperanzador.

Dolor: El dolor fue evidente en la vida de Jesús, los azotes, la corona de espinas, la pesada cruz al Gólgota, la muerte de cruz, los clavos, etc. todos estos hechos de dolor y sufrimiento que tuvo que padecer, y sumado a esto el dolor de ver al hombre en su estado le causaba dolor emocional considerándose como tristeza.

El maltrato físico que padeció Jesús, la agresión que recibió como castigo por haberse hecho igual que Dios, fue tan grande que aun sabiendo lo que iba a acontecer siguió adelante con su plan de redención, obedeciendo el propósito divino.

Jesús no estuvo exento a los diferentes sentimientos propios del ser humano, como humano padeció sufrimiento, hambre, dolor, tristeza, vergüenza, pasó por todas las etapas que el ser humano vive y nos podemos preguntar ¿por qué? Si él podía omitir todas estas humillaciones en su vida, además su madre era señalada por haber tenido a un hijo fuera del matrimonio, pues en una cultura tan delicada era digna de muerte, y lo mínimo que recibiría era el señalamiento y el desprecio de los demás.

Jesús muere y no hay un padre que le ayude a llevar la cruz y defenderle, un padre que consuele a su madre y hermanos junto a la cruz, quizás había muerto, o se había ido, no se sabe; todas estas cosas sumadas a las anteriores son hechos que cualquier persona le pasaría. Y la pregunta es ¿Por qué Jesús quiso vivir todas estas experiencias desagradables brindándose voluntariamente siendo tan importante y tan poderoso?

Lo que si queda claro es que tenemos a Jesús, hombre perfecto quien padeció nuestras mismas aflicciones, viviendo una vida ejemplar para que nos apoyemos en él, tomándole como ejemplo quien padeció mucho pero nos muestra cómo enfrentarlas y superarlas, señalando el camino de la paz, la tolerancia, el amor, la humildad, la sencillez.

Si nos acercamos a él quizás le veremos como un padre que te abraza, te da un beso en la mejilla, te mira a los ojos y te susurra al oído: Yo entiendo por lo que estas pasando, entiendo tu dolor, tu tristeza, pero yo estoy contigo, no temas… yo te ayudaré; yo estuve en tu condición, así que no te preocupes yo conozco la solución.

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