Dios manifestado en carne

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Dios manifestado en carne

Dios manifestado en carne

Etimológicamente la palabra “Escatología” en griego significa “tratado de los ÉSKAHTOS”. Éskahtos significa: “Pronunciamiento de las cosas últimas por venir”, es decir, la escatología es el estudio de las cosas pronunciadas que sucederán en el futuro. Hoy hablaremos sobre Dios manifestado en carne.

En teología se estima que tanto el pasado, el presente y el futuro, es un eterno presente para Dios, lo que en el hebreo se pronuncia: el “Yo Soy”.

Para esto, Dios ha usado hombres especiales como receptores, tales como:

  • Moisés para mostrarnos el “pasado”.
  • Daniel, Ezequiel, Isaías, San Juan entre otros, fueron profetas para mostrarnos el “futuro”.

En la escatología del Antiguo Testamento, Dios expresó por meido de muchos profetas y en varias ocasiones, que él mismo vendría; “Dios mismo vendrá y os salvará”

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  • El profeta Isaías dijo: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, los oídos de los sordos se abrirán… y el cojo saltará” (Isaías 35:5-6).

Lógico esta llegada, es la que la eclesiología considera su primera venida, la cual ya se efectuó en la persona de Jesucristo. San Mateo 11:1-6.

  • Los profetas Malaquías e Isaías, hablando Dios de los días de su venida, que él enviaría su mensajero para preparar el camino, el cual se trataba de Juan el Bautista. San Juan 1:29-34, Malaquías 3:1; Isaías 40:3.
  • El profeta Zacarías dijo: “Mirarán a mí, a quien traspasaron” Dice Jehová. Zacarías. 12:10.

Esta escatología se cumplirá cuando el Señor Jesús venga por segunda vez, para con el pueblo judío, después que pase la gran tribulación y para dar inicio al reino milenial.

Cuando le vean las heridas, le preguntarán y ¿estas heridas qué? él les responderá: “Esas las adquirí en casa de mis amigos, ellos se acordarán de lo que pasó en el calvario; y llorarán como nunca. Y creerán que, el que crucificaron fue el autor de la vida”. Hechos 3:14,15.

“En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre” Zacarías 14:9.

Este profeta menor en este pasaje dice que hay un sólo Dios y un sólo nombre, si existieran más personas en la deidad, el profeta hubiera presentado más nombres.

La identificación de una persona es por medio de su nombre, sin embargo, el profeta dice que el nombre de la deidad es uno.

Recordemos que en San Mateo 28:19 la palabra “nombre” está en singular, el cual, es el que San Pedro dice que: “No hay otro nombre debajo del cielo”. Hechos 4:12, refiriéndose al Señor Jesucristo.

Los títulos de Dios en el Antiguo Testamento

Muchos comentaristas, exegetas, especialista en bibliología comentan teológicamente los siguientes títulos:

1. ELOHIM

Plural de ELOAH: Esta es la palabra hebrea que quiere decir Dios. “Elohim” es la forma plural de “Eloah” (en árabe, la palabra es Alá).

La palabra fue usada también para dioses paganos tanto como nuestro Elohim (Dios).

La forma plural indica pluralidad o majestad, potestades y atributos, no personalidades.

2. EL SHÁDDAI

Otra palabra es “El” que se encuentra principalmente en Job, Salmos e Isaías.

Esta palabra indica el poder y se usa a menudo con otro término descriptivo como “El Sháddai” que significa “Dios Todopoderoso”, por el cual los patriarcas conocían a Dios.

Describe a Dios como autor, sustentador, jefe o Señor del universo.

3. JEHOVÁ

“Jehová” en hebreos y “JAHVÉ O YAHVÉ” en latín, proviene del Tetragramatón de las cuatro letras: JHVH.

  • El nombre de cuatro letras.
  • El nombre grande y temible.
  • El nombre peculiar.
  • El nombre separado.
  • El nombre que se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra y debajo de ella.
  • El nombre que más tarde se iba a dar a conocer entre los hijos de los hombres.

En Isaías 52:6, es el mismo que San Pedro dijo hablando del nombre de Jesús, que “no había otro nombre dado a los hombres”.

Esta frase o nombre (JHVH) nunca se pronunciaba. Al leer las sagradas escrituras, se cree que los rabinos la sustituían por “ADONAI” (Señor), del cual viene la palabra que se usa en algunas versiones, Señor.

  • Jehová: Éxodo 6:3; Salmo 83:l8; Isaías 12:2; 26:4.
  • Jah: se usaba en una forma de abreviatura: Salmo 68:4.

El significado de este título se facilitaba la interpretación en la frase “Yo soy el que soy” con la cual Dios se reveló a Moisés. Esta frase expresa el ser esencial, eterno e inmutable Jehová.

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El primer uso del nombre “Jehová” en la Biblia, fue en la creación del hombre y así mismo Jehová es el nombre redentor de la deidad en el Antiguo Testamento.

Cuando entró el pecado, quien hiciera la necesaria redención fue Jehová “Elohim”, que buscó a los pecadores primitivos. Génesis 3:13; y les vistió de túnicas de piel, un tipo hermoso de la justicia que el Señor Jehová proveyó a través del sacrificio de un animal inocente.

Luego se hiciera otra redención por medio de su nombre “Jehová”, la cual ocurrió cuando redimió a Israel de la esclavitud de Egipto.

Títulos compuestos de Jehová en el Antiguo Testamento

Génesis 22:14 Jehová-jireh Jehová proveerá
Éxodo 15:26 Jehová-raphi Jehová tu sanador
Éxodo 17:8-15 Jehová-nisi Jehová es mi estandarte
Jueces 6:24 Jehová-shalom Jehová es paz
Salmo 23:1 Jehová-ra-ah Jehová es mi pastor
Jeremías 23:6 Jehová-tsidkenu Jehová, justicia nuestra
Ezequiel 48:35 Jehová-sama Jehová allí.

 

Aunque tuviese muchos títulos con diferentes acciones seguían siendo, “Jehová UNO”.

Entre títulos y nombres, existe una gran diferencia, por ejemplo:

Un hombre que se llama Pedro, puede tener varios títulos: oficial, médico, ministro, o amo etc.

Así, Dios tiene muchos títulos, porque él es el hacedor, legislador y consumador de todas las cosas; cuando actúa en una cosa individual, es obvio que desempeñará el título respectivo, con todo ello, absolutamente tiene un sólo nombre.

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Considerando en otras palabras, cada título describe cierta característica, atributo o calidad de la deidad y cada título es usado para que se entienda una importancia de la acción específica.

El profeta Isaías dijo: que él mismo vendría; pero nunca mandaría a un ángel, a ninguna segunda o tercera persona, ni mucho menos a un dios pequeño, porque no existen. Isaías 40: 3-10.

El apóstol San Pablo, doctrinando a su homólogo dijo que: “Dios fue manifestado en carne y que ese Dios manifestado en Carne, es visto de los ángeles, justificado en el Espíritu; además, es predicado a los gentiles; creído en el mundo y si fuera poco; recibido arriba en gloria”. 1 Timoteo 3:16.

Esa escritura se refiere a ¿Quién? a “Jesús de Nazaret”.

La carta de Timoteo, es considerada por el “canon” como una carta pastoral, escrita por el apóstol Pablo, en la cual, explicó claramente que “Dios fue manifestado en carne”. 1 Timoteo 3:16.

Luego le escribe a los hermanos en Roma, que ese Cristo conocido y predicado entre ellos, procedente de la nación de Israel, de la descendencia de los patriarcas según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas. Romanos 9:5.

Títulos dados a Jesucristo en el Nuevo Testamento

De acuerdo al desenvolvimiento del ministerio y de la vida del Señor Jesús aquí en la tierra, adquirió muchos títulos, por ejemplo:

1. Cordero de Dios

Juan el bautista le puso el título de “Cordero de Dios”.

Tanto Isaías como Juan, miraron al Dios manifestado en carne con las características de un manso cordero, dispuesto a dar su cuerpo y su sangre para nuestra salvación. Isaías 53:7, San Juan 1:29. 

2. Siervo

La palabra “siervo”, quiere decir, “alguien que sirve”.

 “Quien, siendo por naturaleza Dios no se consideró al ser igual a Dios como algo a qué aferrarse”. El apóstol San Pablo, escribiéndole a los filipenses. Filipenses 2:6,7.

Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de “siervo” y haciéndose semejante a los “seres humanos”.

El evangelista San Marcos expresa: “Que él vino para servir y no para ser servido y dar su vida en rescate de nosotros”. San Marcos 10:45.

En otras palabras, aunque él era el Dios manifestado en carne, él amó a todo lo creado sin dejar de ser el Señor de la gloria. 1 Corintios 2:8.

Otro paradigma maravilloso está en San Juan: Que él nos vino a lavar hasta los pies, símbolo de la nobleza, de su caballerosidad y de su servicio. San Juan 13: 4-6, San Juan 13:13-15.

3. Hijo de David

Jesús aceptó el título de “hijo de David”, aunque biológicamente David, ni José lo engendraron.

Aunque María pertenecía al clan de David; él aceptó este “título” para identificarse con el pueblo judío, el Dios eterno descendió del cielo al vientre de esta mujer, para tomar un cuerpo sin dejar de ser Dios. San Mateo 21:15.

4. Hijo de hombre

El Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas, se puso el título de “hijo del hombre”, porque tomó el cuerpo de una mujer para hacerse familia de nosotros y así, poder defender nuestra causa. San Lucas 5:24; 21:36.

Si lo miramos desde otro punto de vista, encontramos lo siguiente:

  • La anatomía: Considera que el hombre es el que engendra y la mujer concibe. 
  • La bibliología: Nos dice que el Señor Jesucristo, no fue engendrado por hombre alguno. San Mateo 1:21.

En los evangelios, siempre que habla “hijo de hombre” es para relacionarse con el hombre. San Lucas 5:24; 9:58; 12:8.

5. Hijo de Dios

Anatómicamente cuando María contendía con el ángel acerca de su futuro embarazo, el ángel le hace ver que el Espíritu Santo vendría sobre ella; así que, el santo ser o niño que iba a nacer lo llamarían “hijo de Dios”, sin embargo, este título no varió en su posición de seguir siendo el “Dios único y verdadero”. Juan 5:20.

El Señor Jesús, con cualquier inscripción, título o acción, nunca dejó de ser Dios y en su manifestación en carne, siempre hizo lo que cualquier hombre hace: Llorar, dormir, sufrió cansancio, tuvo hambre, sintió sed; pero él nunca, en ningún momento, dejó de ser lo que era “Jehová el todopoderoso”.

La cristología dice que: él era ciento por ciento humano y ciento por ciento Dios por las siguientes razones:

Es de notarse que Cristo en los días de su carne, actuaba como “Dios todopoderoso”:

  • Caminó sobre las aguas.
  • Multiplicó peces y panes.
  • Resucitó muertos.
  • Le dio vista a los ciegos de nacimiento.
  • Convirtió el agua en vino.
  • Maldijo la higuera.
  • Echó fuera a los demonios.
  • Reprendió al mar y a los vientos.
  • Perdonó pecados.
  • Conocía los pensamientos.
  • Como cualquier esclavo tuvo hambre, pero como Dios es el pan de vida.
  • Como judío oró muchas veces.
  • Como Dios contestó la oración.
  • Murió como cualquier hijo de hombre.
  • Como Dios: Él es la resurrección.

Todos estos son milagros, que sólo el creador lo puede hacer.

Dios manifestado en carne, llenó requisitos de hombre

Dios manifestado en carne, llenó los requisitos de hijo, cumplió lo del Salmo 65:2.

Sintió como hombre y algo más de lo que el hombre pecador sin Cristo sufrirá y sentirá en la eterna separación de Dios en el día del juicio; eso lo sufrió y lo sintió Jesús cuando dijo: “Padre porque me has abandonado”. San Mateo 27:46.

Cuando él concibió el peso del pecado, sintió la sensación de separación de lo humano a lo divino, porque el pecado separa al hombre de Dios; aunque Jesús no tenía pecado, pero Isaías dice que: “Jehová cargo en él, el pecado de todos nosotros”. Isaías 53:6.

Le enseñó a sus discípulos la oración modelo. “Padre nuestro que estás en los cielos”. San Lucas 11:2.

Cuando se le apareció a María después de la resurrección “subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios”. San Juan 20:16-17.

Recordemos que Jesús fue la primicia de la resurrección y las primicias pertenecen a Dios y como tal tenía que cumplir con este requisito. 1 Corintios 15:20.

En todos estos versículos Dios habla como hijo, pero sigue siendo Dios como siempre lo ha sido.

Isaías 9:6 Lo declara al nacer un bebé o un Niño y su nombre fue admirable por las siguientes razones:

  • Consejero: Oficio de persona destacada en la pericia.
  • Dios fuerte: No hay nadie, ni nada quien lo debilite.
  • Padre eterno: Porque sus días nunca se acabarán.
  • Príncipe de paz: Él es la fuente de la paz; de la paz duradera.

Al cumplirse esta profecía, el ángel le puso el título de “Hijo de Dios”. San Lucas 1:35.

Después de varios años de ministerio, a San Pedro se le reveló que era el “Hijo del Dios viviente”. San Mateo 16:16,17.

Al terminar su ministerio terrenal, le dijo a Felipe que él era; el “Padre”. San Juan 14:8,9; 12:45.

Luego, a todos reunidos les dijo: Que él era el “padre de todos” y por lo tanto, no los dejaría “huérfanos”. San Juan 14:18.

Aclaratoria

El que deja huérfano es el padre, no es el amigo, ni es el hermano y luego para llegar al padre tenía que llegar a él, porque el padre está en él; “nadie viene al padre”. San Juan 14:6.

Después de la resurrección, Tomás lo llamó: ¡Señor mío, y Dios mío! San Juan 20: 28.

Síntesis

Dios manifestado en carne, ocupando el título de Padre y de Hijo, siendo exactamente la misma persona con el mismo nombre “Jesús”.

El estudio cristológico, se ubica en su plataforma real de la manifestación de Dios en carne, como hombre esencial, sin sufrir perjuicio en su esencia de espíritu.

Por ejemplo: Isaías presenta ésta manifestación con la apariencia de un siervo en camino de prosperidad, cuya prosperidad era encontrar el producto de su búsqueda, la cual se encontraba en el campo flagelante y desesperante de la vida cruel. Isaías 52:13.

Como siervo tenía que entrar y navegar en las turbulentas aguas de las desesperación, hasta hacerse a la prenda perdida de la cual habla. San Lucas 19:10.

Desde Isaías 52:13 – 53:1-10, se encuentra el campo putrefacto donde se encontraba la perla de gran precio que habla. San Mateo 13:45,46.

De una vez encontrada, lo observa con una satisfacción excelente y perpetúa. Isaías 53:11.

Cuando se habla de la muerte de Cristo, muere aquella la manifestación de carne que Dios usó para manifestarse a los hombres, sin sufrir deterioro en su esencia pertinente como espíritu, ya que esta naturaleza no conoce designio de la muerte; por la razón que es la vida en su esencia.

Este descubrimiento lo obtuvo el llamado “ladrón” que estaba con Jesús en la cruz, le dijo al Señor: acuérdate de mí; cuando vengas en tu reino. Jesús le dijo: “Desde hoy estarás conmigo en el paraíso y en pocas horas murió”.

¿Quién Murió? El cuerpo del ladrón, pero su espíritu no murió, más bien estaba con Jesús en el paraíso.

El apóstol Pedro también murió en una cruz por el evangelio; pero Pedro cuando iba a morir, él no dijo: voy a dejar de existir, no, lo que realmente dijo fue: “Cuando yo abandone este cuerpo…”. 2 Pedro 1:13-14.

El verdadero Pedro no murió, lo que murió fue su cuerpo. Cuando Dios manifestado en carne murió, lo que murió fue su cuerpo, su manifestación en carne.

Dios en su esencia no murió, sino que siguió viviendo como lo ha sido siempre; Jesús abandonó su cuerpo lo mismo que Pedro y que el ladrón de la cruz, quienes siguieron viviendo en Dios, porque él es Señor de vivos y no de muertos.

Dios antes de hacerse un cuerpo en María, vivía en la eternidad, en el tiempo y para ello descendió. San Juan 3:13.

Cuando ya tenía su cuerpo como tabernáculo, estaba en la eternidad, en el tiempo y a la vez hablaba con el doctor Nicodemo en la tierra. San Juan 3:13.

Después de la resurrección, él ascendió a los cielos y se quedaba con los discípulos en la tierra. Hechos 1:11; Mateo 28:20.

Esta clase de teología nos hace conocerlo mejor.

¿Por qué Dios tuvo que venir a una mujer y tomar cuerpo de ella para sí, si como Dios lo podía hacer de otra manera?

Dios para manifestarse en carne y hacerse familia del hombre, usó ese proceso que la anatomía llama “engendro”, que a su vez es el proceso del conducto de un nacimiento.

Tomó de María para sí un cuerpo, para llevar a cabo ciertos requisitos que satisfacería su justicia:

  • Para hacerse pariente de la creación del hombre y defender su causa, pagando el rescate, cumplimiento de la profecía. Levítico 25: 47,48; Isaías 52:3; 1 Pedro 1:18-20; Isaías 49:24,25.
  • Para hacerse hermano del ser humano y darse a conocer, como lo hiciera José con sus hermanos en Egipto. Génesis 45: 1; Hebreos 8:11; Jeremías 31:34; San Juan 14:7; Juan 1:10. Isaías 52:6,10; 53:1.
  • Además de esto, Dios ha querido tomar un pueblo para su nombre. Hechos 15:14-21.

Conclusión

Si consideramos esta corta meditación, nos daremos cuenta, que el interés de Dios en esta dispensación de la gracia, es que lo conozcamos, que él mismo que hablaba en los profetas, quería estar presente con nosotros y lo logró con su manifestación en carne en la persona de Jesucristo. Isaías 52:6.

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Si lo aceptamos como tal, seríamos privilegiados o de no, caeríamos en el mismo error de los judíos. San Juan 1:11.

Jesús le dijo a los Israelitas: “Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados morareís” San Juan 8:24. Este versículo encierra el propósito de la salvación en este tiempo.

La venida de Jesús y morir en una cruz, terminó con el pecado. 1. Pedro 4:1.

La salvación está en conocerle como Dios y si usted lo desprecia, nuevamente la salvación regresará a los israelitas como al principio y usted quedará sin ella.

Notemos que la profecía dice que: Cuando el Señor Jesucristo venga hacia los israelitas, ellos lo aceptarán como Jehová, por esta razón llorarán y luego todo Israel será salvo, “Mirarán a mí, a quien traspasaron” Zacarías. 12:10.

Observen en el pasaje de Zacarías, que los israelitas están esperando que Jehová los salve de la aniquilación total como nación; cuando lo vean en las nubes venir, proclamaran ¡Éste es Jehová, nuestro salvador! y cuando él ponga los pies sobre el Monte de los Olivos, se darán las caras con el Señor Jesucristo. Les pasará como a Saulo de Tarso en el camino de Damasco.

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Saulo en la carretera de Jerusalén a Damasco, observó un relámpago que neutralizó la luz del sol y una voz de autoridad que le expresaba en legua hebrea: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” él le responde en el mismo léxico hebreo: “¿Quién eres Adonai?”, Adonai le responde, yo soy Jesús a quien tu persigues.

Saulo quedó convencido que Jehová es Jesucristo, así los israelitas quedarán convencidos que Jesucristo es Jehová.

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Magister en Divinidades Teológicas
Jorgesalomserpa@hotmail.com

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