Doctrinas dada al hombre, antes de aceptar a Jesucristo

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Doctrinas dada al hombre, antes de aceptar a Jesucristo

Doctrinas dada al hombre, antes de aceptar a Jesucristo

Hace unos días publicamos un estudio bíblico donde se explicaba cuales eran las doctrinas dadas al cristiano, al momento de aceptar al Jesucristo. Hoy daremos un listado de las doctrinas dada al hombre, antes de aceptar a Jesucristo.

Según el catálogo lingüístico expresado por los diccionarios de la lengua hispana, se considera que la palabra “doctrina” es un término que proviene del latín DOCTRĪNA, la cual significa un conjunto de instrucciones o enseñanzas que se fundamenta en un sistema de creencias, las cuales tratan los principios positivos sobre un tema determinado, por lo general con reivindicación de eficacia universal.

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Dentro de los manuales que contienen las doctrinas, se encuentran muchas que apuntan a la salvación como un regalo procedente de Dios para levantar al hombre caído. Dentro de ellas existen las siguientes:

El amor de Dios

Esta doctrina es la primera en este orden, la cual contiene todas las grandes virtudes de su esencia, ya que “Dios es amor”. El amor es más grande que la fe, que la esperanza, y sobre pasa todos los cosmos, además de ello, el amor es un ente que nunca deja de ser.

Esta doctrina manifiesta que Dios hizo todo lo posible por nosotros, nosotros sólo aportamos lo que éramos, seres perdidos sin Cristo y sin esperanza en el mundo, además, muertos en delitos y en pecados; sin embargo, su amor nos encontró, nos salvó y nos dio vida en abundancia.

En el momento que no poseíamos esperanza, San Juan 3:16: explica: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

El amor de Dios contiene una reciprocidad que actúa en correspondencia con el amado. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 1. Juan 4:19.

La gracia

Es otra doctrina que la colocamos en segunda instancia, esta doctrina de la gracia, la cual en teología se ve venir como un gigante en defensa del hombre perdido según lo prescribe el apóstol San Pablo en la carta de Tito 2:11. “Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres”.

Esta escritura hace énfasis a todos los hombres porque es la voluntad de Dios que nadie se pierda, así como se evidencia en Efesios 2:5;”Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)”, es decir, en el momento que no lográbamos hacer nada por nosotros mismo, obró la gracia, como dice el escritor por “gracias sois salvos”.

Por su parte, la gracia divina reflejada en el hombre es un favor, una ayuda o un auxilio gratuito, concedido por Dios para socorrer al ser humano a salir de su estado pecaminoso, como hicieron los ángeles en sacar a Lot y su familia de Sodoma.

La palabra gracia para los antepasados significaba: “inclinación en acción de caridad hacia cualquiera que fuera inferior”. En el mundo occidental significa obrar desmedidamente a favor de personas y objetos in-merecedores.

En teología significa una manifestación de afecto y compasión para alguien que sólo merecía juicio y condenación. En otras palabras, la gracia de Dios es “Dios doblándose a nosotros”. Salmos 113:5-8”.

La ofrenda

Esta doctrina es muy amplia porque abarca todo lo que se le dedica a Dios. En un caso específico la ofrenda por el pecado que según los libros canonizados de Levítico y Números apostillan la significación de los conceptos más complejos, por la forma condicional de las personas que vivían en el antiguo pacto. Por ejemplo: la ofrenda del sumo sacerdote tenía que ser un buey joven, para los gobernantes tenían que llevar una cabra, para el pueblo asumía la responsabilidad de un cordero tierno o dos tórtolas según su capacidad económica, y si era muy pobre podían llevar el diezmo de una efa de harina.

El presentador de cada una de estas ofrendas tenían que hacer una ceremonia simbólica, hecha en una forma emblemática, porque tenían que colocar las manos sobre la cabeza del animal para que la culpabilidad del hombre pasara al animal, y la inocencia del animal, pasara al hombre y de esta forma el ser humano quedaba libre de la culpa porque el animal iba a ser sacrificado en lugar suyo.

Todas estas ceremonias relacionadas a las ofrendas, eran tipo y sombra de la verdadera, la cual Dios iba a suplir para quitar el pecado del mundo. San Pablo hace mención de esto en Efesios 5:2. “andad en amor, así como también Cristo os amó y se dio a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, como fragante aroma”.

En el antiguo pacto las ofrendas eran continuas, pero este nuevo sacrificio, con este nuevo cordero, el cual, Juan el bautista lo llama el “cordero de Dios” fue ofrecido una sola vez por los pecados no de un solo individuo, sino de toda la raza humana. Hebreos 10:12.

Jesús como el cordero de Dios, vino a recoger toda culpabilidad del hombre, como dice hebreos 10:14. “Con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

  • Al leproso del que habla San Lucas 5:13. Jesús extendió su “mano y lo toco”.
  • Al hijo de la viuda de la que habla San Lucas 5: 7-14. Jesús se acercó y “tocó el féretro”.
  • La mujer del flujo de sangre la que habló San Mateo 9:21 Decía dentro de sí: Si tan sólo “tocare su manto”, seré sana.

Con todos estos apartes se confirma lo siguiente:

  • Más Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Isaías 53:6
  • Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado. 2 Corintios 5:21.
  • Jesús cargó el peso de los pecados de toda la humanidad. 1. Juan 2:2.

Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

El nuevo nacimiento

Esta doctrina, toma parte del sistema secular para explicar la parte espiritual. Es decir, del mismo modo como se engendra un bebé, de igual manera se engendra un ser espiritual, siendo que el primero es por voluntad de sangre, de carne e inclusive de varón y el segundo netamente por voluntad de Dios.

“Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre”. 1. Pedro 1:23.

“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver ni entrar en el reino de Dios”. San Juan 3:3,5.

Es lógico que para nacer de nuevo tenemos que ser engendrado de una nueva simiente, la cual es lo que expone el apostol Pedro. 1. Pedro 1:23 “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre”.

Siguiendo este sistema de investigación, es lo mismo que expresó el apóstol Pablo a los hermanos de Corinto. “Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús “yo os engendré por medio del evangelio”. 1 Corintios 4:15.

San Pablo nos aclara más, que para que la gente nazca de nuevo se le tiene que predicar el evangelio, para que la palabra se forme dentro de cada individuo y así desaparecerá el viejo hombre, y el nuevo se puede ir renovando cada día. “Por tanto, no desmayamos, antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día”. 2 Corintios 5:16.

El arrepentimiento

Esta es otra doctrina muy importante, porque produce en el individuo un cambio metamorfoseo, es decir, un cambio de un medio pecaminoso a una vida nueva que fluye santidad, “pero esto proviene de Dios para el hombre”.

Esta fue la conclusión del informe que presentó San Pedro a los hermanos de Jerusalén, “Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”. Hechos 11:18.

La doctrina del arrepentimiento es tan importante que el Señor Jesucristo expresó que sin ella, es imposible de ser salvo. El arrepentimiento es el único camino para llegar a Dios. “No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente”. San Lucas 13:3.

El arrepentimiento produce en el individuo un valor de volverse a Dios y abandonar el pecado, esto genera como resultado un cambio de mentalidad, de conducta, de acciones y actitudes. Esta doctrina es la que encabeza la formula predicha en el primer discurso en el día de pentecostés. Hechos 2:38.

Esta fue una de las doctrinas sobresalientes que predicó el Apóstol Pablo en la Colina de Ares en Grecia. En esta alocución San Pablo objeta que Dios ha pasado por alto los tiempos de la indiferencia que el hombre ha tenido para con el creador a través de los tiempos, y ahora manda a todos los hombres y en todo lugar que se arrepientan, por cuanto ha predestinado un día, en el cual juzgará a los que no se han arrepentido.

La paz de Dios

Esta es otra doctrina que es destacada por dos razones:

  1. La paz de Dios direcciona una administración genuina en el corazón del ser humano. “Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Colosenses 3:15.
  2. Es como una coraza blindada para proteger los corazones y los pensamientos del creyente en Cristo Jesús”. “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. Filipenses 4:7.

Versículos sobre la paz de Dios

  • “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”. 1 Tesalonicenses 5:23 .
  • “Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros”. Romanos 16:20.
  • “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos”. 1 Corintios 14:33.
  • “Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros”. Filipenses 4:9.
  • “Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros”. 2 Tesalonicenses 3:16.
  • “Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén”. Hebreos 13:20-21.
  • “Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén”. Romanos 15:33.

Todas estas escrituras nos muestran que tenemos un Dios de paz, especializado en paz, valora y aprecia la paz e iniciador de paz, nos quiere llevar a la paz, para que vivamos en paz, para que regalaremos paz a los que no tienen paz.

El bautismo del Espíritu Santo

Esta doctrina tiene que ver con la sumersión del ser humano en el Espíritu Santo, es decir ser sumergido en Dios o metido en Dios.

La palabra bautismo tiene su etimología en el latín, que quiere decir inmersión, sumersión, hundimiento, entonces el bautismo del Espíritu Santo es la inmersión en el Espíritu, el cual lo hacer sólo el dador de la salvación, o sea el mismo Espíritu Santo.

Esta doctrina proviene de Dios como una ayuda para el hombre caído, porque Juan el bautista comentó que sólo él bautizaría con Espíritu Santo. San Lucas 3:16. “Juan respondió, diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más poderoso que yo; a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego”

Esta doctrina tiene tanta importancia para el creyente, que San Pablo expresaba para no satisfacer los deseos de la carne tenemos que andar en el Espíritu. Gálatas 5:16. “Digo, pues: Andad por el Espíritu, y no cumpliréis el deseo de la carne”. Además de ello, el que anda en el Espíritu, es obvio, que tendrá los frutos del Espíritu, los cuales son los que ayudan al hombre de Dios y a su vez es quien saca al hombre adelante de cualquier situación malévola.

El profeta Isaías 59:19 le infunde mucho valor al creyente contra las adversidades. “Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, más el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él”. Solo los que reciben el bautismo del Espíritu Santo, tendrán comunión directa con Dios, por medio de la oración en lengua por el espíritu habla misterio, y a su vez Él nos ayuda en nuestras debilidades. Romanos 8:26.

Versículos sobre la fusión del hombre con el Espíritu Santo

  • En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzo la voz, diciendo: si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. Esto dijo del Espíritu que habrían de recibir los que creyesen en él, pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado. San Juan 7:37-39.
  • Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido. 1 Corintios 2:12.
  • ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. 1 Corintios 6:19,20.
  • No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu. Efesios 5:18.
  • El cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones. Lo que hemos recibido es un anticipo de que somos de su propiedad. 2 Corintios 1:22.

Estas siete doctrinas proceden de Dios y son enviadas para alcanzar al hombre de su estado pecaminoso, el ser humano no tiene que hacer nada para salvarse así mismo, solo la misericordia de Dios lo puede salvar cuando se logra creer lo que el Señor mandó a predicar el evangelio.

Todas estas instrucciones organizadas llamadas doctrinas, son evidencias que muestran que la salvación procede de Dios para con el ser humano perdido, si el hombre la llegara a entender y aceptarla llegará a ser propietario del plan exclusivo de Dios.

Por ello, es importante que cada predicador se asocie a estos conocimientos, los analice y sean trasmitidos al mundo contemporáneo, para comunicarle al hombre, el cual no tiene que hacer nada, sino admitir la oferta que Dios proveyó a partir del sacrificio expiatorio de Jesús en el calvario.

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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