El pueblo estaba en expectativa porque veían en Juan unas características tremendas, particulares y únicas. Hablaremos sobre El fuego del cielo te libra del fuego del infierno.

Había en Juan algo que hasta se preguntaban: “¿Será que él es el Cristo?”, porque en Juan veían fuego del cielo, veían presencia de Dios en la vida de él.

Nosotros sabemos que la palabra fuego en la Biblia tiene muchos significados.

En el Antiguo Testamento, tiene una simbología que indica prueba y juicio, pero nosotros nos estamos refiriendo al fuego del Espíritu Santo.

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Recordemos que en Hechos, cuando los hermanos estaban unánimes juntos, sobre ellos vinieron lenguas repartidas, y dice que eran como de fuego, a eso es que nos estaremos refiriendo.

Ver también: Viviendo bajo el fuego de pentecostés.

Entonces, Juan, en vista de esa expectativa que tenía el pueblo, les dijo “Yo a la verdad hago un trabajo en específico, os bautizo en agua; pero detrás de mí viene uno que es más poderoso que yo, Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego”.

Les hizo unas advertencias “Su aventador está en su mano, y limpiará su era, y recogerá el trigo en su granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”.

Lo que Dios está haciendo este tiempo, lo seguirá haciendo hasta el momento en que él levante a su pueblo, porque nos va a levantar.

Ver además: El fin de todas las cosas viene porque viene.

Lo que la iglesia ha estado haciendo todo este tiempo de gracia, no es otra cosa que librar a los que están bajo la condenación del fuego del infierno.

La iglesia lo que ha estado haciendo a través de la predicación, diciéndole al pecador “ya no se quemé más ahí, vengase para acá, Jesús le ama, lo quiere librar, quiere que usted escape de los juicios que vendrán”.

Para que la iglesia haya cumplido esta labor hasta ahora, ha sido necesario y seguirá siendo necesario, que la iglesia sea llena del fuego del Espíritu Santo.

Necesitamos por momentos ser sacudidos por ese fuego del Espíritu, porque es precisamente eso que hace que el pueblo se ubique.

Israel empezó como que a claudicar entre dos pensamientos “Me parece que Baal tiene ciertos poderes, entonces vamos a rendirle culto a Baal” y empezaron a rendirle culto.

Eso no es mentira, la Biblia dice que Acab, Jezabel y toda esa gente del imperio, empezó a incitar al pueblo a rendirle culto a Baal, algunos a sabiendas que había un solo Dios, ya estaban por ahí diciendo “bueno pero Baal tiene algunas cosas interesantes”.

Entonces Elías oró “Este cuento se tiene que arreglar, porque eso de que Baal es dios y Jehová es Dios, esto hay que arreglarlo” y dice la escritura que Elías oró para que no lloviese.

La oración de un hombre de Dios hizo entrar en crisis financiera a una nación entera, pero no lo estaba haciendo por maldad, ni porque fuera el gran Elías, lo estaba haciendo porque se necesitaba que el pueblo entendiera.

Lamentablemente la gente de hoy en día, tiene que esperar el momento del apretón para volverse a Dios, más de uno tiene que el Señor permitir alguna circunstancia en su vida, para hacerlo entender.

Dios no quiere que sus hijos sufran, ni quiere el llanto de sus hijos, él no pretende el dolor de sus hijos, todo lo contrario, nosotros tenemos un Dios que es consolador.

El fuego del cielo te libra del fuego del infiernoTambién te puede interesar: El por qué de las pruebas.

Pero parece ser que por momentos se hace necesario un movimiento de esos para que la nación, el pueblo o el individuo entienda que Dios le ama.

Entonces Elías oró para que no lloviese y le dijo a la nación entera “No lloverá sino por mi palabra”.

La gente había sembrado de todo, porque supuestamente tenía que llover, pero Elías se paró en la raya No llueve sino es por mi palabra” y Acab rey de Israel mandó a buscarlo y dijo: “Búsquenme a ese Elías que lo voy a volver añicos”.

A nosotros no nos vuelve añicos nadie, solo que eso esté dentro de la voluntad suprema de nuestro Dios, de lo contrario somos inquebrantables, porque somos de Dios.

Entonces el ejército de Israel buscando al profeta por todos lados, la comisión era determinante “Hay que encontrarlo para llevárselo al rey y que lo sentencie” dice la escritura que nuestro Dios escondió al profeta.

El pueblo entró en una crisis terrible, y cualquiera pensaría: “Qué Dios tan malo”, ¡No!, él solo quería librarlos del fuego del infierno.

Dios no es malo, el Dios que nosotros tenemos es bueno y para siempre es su misericordia.

Te invitamos a que veas la siguiente enseñanza, te ayudará en tu vida espiritual.

El fuego del cielo te libra del fuego del infierno

Por: Jorge Elias Simanca

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