El Edén fue el lugar en el que Dios le otorgó al hombre todo aquello que necesitaba, gozo, alegría, placer, armonía. Hoy hablaremos sobre el río de Dios.

En el Edén se registra el bello espectáculo natural que Dios creó para el hombre.

El propósito de Dios siempre ha sido que el hombre viva en un ambiente ideal, que goce la vida.

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En el Edén el hombre la pasaba muy bien, era el centro de la presencia de Dios.

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Dios allí en el Edén instaló dos árboles:

  • El árbol de la vida que era para que el hombre viviera.
  • El árbol de la ciencia que en su momento Dios iba permitir que el hombre también disfrutara.

La Biblia también nos dice que Dios puso un río para que regara la tierra, y ese río se dividía en cuatro brazos:

  • El río Pisón que rodeaba toda la tierra de Havila.
  • El río Gihón que rodeaba toda la tierra de Etiopía.
  • El río Tigris.
  • El río Éufrates.

Los ríos Tigris y Éufrates todavía existen, forman la media luna fértil, una de las zonas más fértil del mundo y una de las zonas donde comenzaron las más grandes civilizaciones.

Dice la Biblia que alrededor de este río había oro, bedelio y ónice, es decir que alrededor de este río había abundancia de recursos naturales.

Sus aguas cristalinas hacían que la tierra alrededor produjera, había árboles frondosos y productivos, porque los ríos son vitales para la formación de un paisaje.

Los ríos representan una fuente inagotable de agua, ellos cumplen una función muy importante en la naturaleza.

Pudiéramos decir que los ríos son como las venas de la tierra, ellos riegan la tierra, y ese ciclo es producido por el creador de todas las cosas.

El agua, entonces, es una expresión de vida, por eso es un símbolo del Espíritu Santo, que es la fuente de todas las cosas y es la fuente que da vida, que da fuerzas, que da prosperidad, que da abundancia.

Una vida que se forma bajo la influencia de Espíritu Santo, es una vida abundante.

Estamos hablando sobre el río de Dios.

Una iglesia que se deja irrigar por el río del Espíritu Santo, es una iglesia productiva, es una iglesia sana, es una iglesia fértil, que tiene fuerza, que tiene vida.

El río de Dios nunca baja su caudalPor eso el Salmo 1 dice, hablando del hombre que teme a Jehová, que “Será como árbol plantado junto a las corrientes de las aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará”.

Jeremías dice “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová, porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor”.

Dios ha querido bendecir al hombre con su presencia, que es como un río que refresca, alimenta y sacia.

Él nos ha dado la oportunidad para que nos sumerjamos en las aguas de su presencia, éste río ha rodeado siempre al pueblo de Dios, por eso podemos decir que hay vida y libertad, porque hay un río que nos ha estado irrigando todo el tiempo.

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El río de Dios nunca baja su caudal

Pastor: Gerardo Murillo Jr

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