¿En cuál diestra se sentó Jesucristo?

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¿En cuál diestra se sentó Jesucristo?

Para los lectores y estudiosos de la palabra de Dios es importante contextualizar términos y expresiones que son constantes o suelen repetirse en diferentes citas bíblica. Esto quiere decir que Dios tiene un propósito especial en cada una de las épocas haciendo énfasis con tales repeticiones.

En el presente texto estudiaremos una de éstas expresiones para así concretar un concepto vivencial dentro de los parámetros bíblicos y que de alguna u otra manera son simbolizados por etapas.

Hoy estudiaremos un término que se encuentra tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento: “Diestra” y que si lo analizamos bien en su forma de expresión notaremos que no se está refiriendo a una sola figura. (Vea también La imagen de Dios)

En el Antiguo Testamento, encontramos el Rey David inspirado por el Espíritu Santo, recibió la revelación del desenvolvimiento que traería el cumplimiento del pacto comprometido por Dios a su persona, en relación del reinado del Mesías que vendría por una rama del su árbol genealógico.

La revelación era la siguiente: Que Jehová dador de la promesa, le decía al supuesto “hijo de David”, quien a su vez, David, le llamaba “Señor” “Siéntate a mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies“. Salmos 110:1. El Señor Jesucristo hizo énfasis es estos términos: Si David su padre lo llama Señor, ¿cómo, entonces, puede ser su hijo? Marcos 12:37.

San Pedro, haciendo alusión de aquel acto ya cumplido, expresa que Jesucristo habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a él están sujetos ángeles, autoridades y potestades. 1. Pedro 3:22.

Por definición el término “diestra” proviene del latino “dexter”, se puede manejar como calificativo para accionar con habilidad el lado derecho de un objeto o persona; el vocablo “siniestra” es el que acciona con habilidad el lado izquierdo de un cuerpo; además, quienes manejan ambas habilidades, es decir, izquierda o derecha reciben el calificativo de “ambidiestros”.

Ahora bien, haciendo un análisis de gestión, la palabra “diestra” ocupa los tres ejemplos citados anteriormente que se caracterizan en un símbolo de acción, de habilidades y de poderes.

Si se enfoca en el campo teológico, se inclina a lo mismo, como lo cita Moisés en Éxodo 15:6. “Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder; tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo”.

Confirmando lo anteriormente dicho, se tiene en cuenta uno de los enfoques bíblicos, por ello es importante tener en cuenta que en hermenéutica, las palabras repetitivas llevan un valor muy gigantesco en una escritura, cada palabra insistente, aunque sea la misma, tendrá un enfoque diferente como lo vemos en el salmo 118:15-16. “Voz de júbilo y de salvación hay en las tiendas de los justos; la diestra de Jehová hace proezas. La diestra de Jehová es sublime; la diestra de Jehová hace valentías.”

El profeta Isaías emplea el término “diestra”, no como un lugar determinado, sino como una acción de firmeza de rectitud. Isaías 41:10. “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

El escritor de la carta a los Hebreos, amonesta que nuestros ojos deben estar puesto en Jesús quien es el autor y consumador de la fe; que éste, inspirado por la gloria que vendría más tarde, no escatimó su propio cuerpo, más bien, sufrió lo pertinente a la cruz, llevando el oprobio, la ignominia y la vergüenza; posteriormente, después de haber habiendo llevado cautiva la cautivad se sentó a la “diestra” del trono de la majestad en las alturas.

Este distinguido escritor nos enseña el camino del éxito; que cuando vengan las dificultades debemos tener la mirada puesta en Jesús; que así, como él sufrió lo referente a la consternación, si nosotros continuamos esta imitación muy pronto nos sentaremos al lado de él en lugares celestiales.

En la antigüedad la palabra lado, diestra o derecha, significaba dos cosas: primero, la parte derecha de algo, las cuales servían para orientación y referencia de menor a mayor. Segundo, tomar la autoridad, el poder de alguien para ejercerla sin reproche alguno.

La parte primera fue utilizada por los primeros imperios de la historia, es decir, por los hititas, los egipcios, los asirios, los cuales sus tropas se diferenciaban por medio de jerarquías de mando; cuando venía un personaje con mayor escala de poderío se colocaba al lado derecho del anterior, con esto demostraba que tenía mayor autoridad que todos los que estaban a su izquierda.

Los términos lados, siniestra, diestra o derecha también fueron manejados por los Escépticos Cananeos. Los llamados “Politeístas del pasado”, persistían que sus divinidades se ubicaran según sus categorías, es decir fueran colocadas de izquierda a derecha.

La teología cananea nos cuenta que, los dioses olímpicos se clasificaban por su postura jerárquica; Apolo, Artemisa, Ares, Dionisio, Hermes, Atenea, Hades, Afrodita, y lo mismo sus nereidas pertenecientes.

Si hoy día pusiéramos en práctica este sistema en nuestra creencia religiosa, tal como lo practicaron los imperialistas y los cananeos, encontraríamos un agudo problema teológico por las siguientes deducciones:

  • Por ejemplo, si Jesucristo no fuera el Dios eterno y Dios se lo hubiese llevado para el cielo y lo hubiera colocarlo a su mano derecha; entonces, Dios hubiese quedado a la mano izquierda; esto significaba que, quedaba Dios, sin autoridad, sin poder, y a su vez quedaría al mando de Jesucristo, porque éste, quedó a la derecha. Si alguien llegare a creer así, quiere decir que desconoce las escrituras, esto no se puede llevar a cabo nunca jamás, porque Dios dejaría de ser Dios y se contradijera, porque él dijo que su gloria no se la daría a otro. Isaías 42:8.
  • La teología monoteísta nos enseña que el Dios verdadero, es “omnipresente”, (Está al mismo tiempo en todas partes) no tiene límite; llena todos los cosmos, tanto terrenal, celestial y eterno. Para él no existe lado izquierdo ni derecho.
  • La teología juanina, nos expresa que Dios en su esencia es “espíritu” es decir, no tiene cuerpo, es incorpóreo, y si no tiene cuerpo físico tampoco tiene lado izquierdo ni derecho.
  • La escatología prescrita por el profeta Isaías 45:5-6. Nos glosa que el Dios eterno es único. “Yo soy Jehová, y ninguno más hay, no hay Dios fuera de mí”. “Para que se sepa que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, no hay ninguno fuera de mí. Yo soy el SEÑOR, y no hay otro”. Es decir, no hay nadie que le supere.

Cuando el salmista comenta en el Salmo 110:1 “Siéntate a mi diestra, en tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies” lo hace en relación con el reinado mesiánico prometido en el pacto davídico; pero nunca como lo declara la mitología cananea, que Zeus se sentaba al lado de la diosa Hera en el mismo mueble.

La teología de la Torah nos cuenta: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Génesis 1:1. (Dios, Creador único).

La teología Paulina nos informa en Colosenses 1:15-17 que Jesucristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en El fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de él y para él. Y Él es antes de todas las cosas, y en él todas las cosas permanecen.

Jesucristo como hombre antes de haber nacido, era el “Dios omnipotente e incorpóreo, creador de todo lo que existe”, como dice Génesis 1:1. (Dios, Creador y único).

Estando en forma de hombre, tomó cuerpo, sus testigos oculares lo conocieron que es el mismo del Antiguo Testamento 1. Juan 5:20. Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

El profeta Miqueas había profetizado 750 A.C. “Pero tú, Belén Efrata, aunque eres pequeña entre los millares de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas han sido desde el principio, desde la eternidad”. Miqueas 5:2.

Cuando el rey Herodes oyó que había nacido un rey, se perturbó profundamente igual que todos en Jerusalén. Mandó a llamar a los principales sacerdotes y maestros de la ley religiosa y les preguntó: ¿Dónde se supone que nacerá el Mesías? En Belén de Judea, le dijeron, porque eso es lo que escribió el profeta: “Y tú, oh Belén, en la tierra de Judá, no eres la menor entre las ciudades reinantes de Judá, porque de ti saldrá un gobernante que será el pastor de mi pueblo Israel”.

Este Mesías al nacer de una mujer, recibió el título de “hijo”, lo que se conoce en griego como “antropomorfismo”, en teología se refiere a la manifestación de Dios en forma humana con todas sus acciones emocionales tanto positivas como negativas; de allí, se estima que Jesucristo es ciento por ciento hombre con cuerpo, y ciento por ciento Dios incorpóreo.

Jesús como Dios, descendió, en su descenso tomó cuerpo de hombre y estando en su cuerpo de carne, testificó que había descendido del cielo, (nadie subió al cielo, “sino el que descendió del cielo”, el Hijo del hombre, que está en el cielo). San Juan 3:13.

Ahora observemos esta representación epistemológica: Estaba en la tierra en su cuerpo de carne, como “hijo” hablando con el doctor Nicodemo y a su vez estaba en el cielo como “Dios incorpóreo” gobernando a su creación general.

Así como el Señor Jesucristo declaró que había descendido del cielo, también informó que tenía que ascender adonde había estado primero. San Juan 6:62. Claro, descendió en espíritu al vientre de María, para tomar un cuerpo de carne y luego subir en su cuerpo a sentarse en la silla del universo donde estaba gobernando sin cuerpo.

Eso es lo mismo lo que San Pablo resaltó en Efesios 4:10. “El que descendió, es el mismo que también subió sobre todos los cielos para cumplir todas las cosas”.

Por ello, David como profeta en sus días profetizó lo que sucedería en el ascenso del Señor Jesús a los cielos; desde el trono se dio una orden a los ángeles porteros que abrieran las puertas porque este ser que venía ascendiendo era Jehová de los ejércitos. Salmos 24:7,8. Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. ¿Quién es este Rey de la gloria? Jehová, el fuerte y poderoso en batalla es el rey de gloria.

Esto es muy maravilloso que los ángeles en los cielos tengan a Jesucristo como Jehová de los ejércitos; y muy triste que el hombre en la tierra lo considere como una segunda persona.

Recordemos lo que Jesucristo dijo en San Juan 8:24. “Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, moriréis en vuestros pecados”.

Este versículo citado de San Juan 8:24. La Salvación se adquiere cuando el hombre reconoce que aquel que se manifestó en carne llamado “Jesucristo” es Dios todo poderoso. Cuando esto sucede de inmediato, nos bautizamos en su nombre.

A manera de conclusión quiero que tengas en cuenta lo siguiente: Según la exegesis bíblica encontramos que los salmos pertenecen a los libros poéticos. El salmista por intermedio de la poesía trata de transportar una imagen física en forma de metáfora que el oyente sienta una alucinación emocional en relación con Dios; teniendo en cuenta el paralelismo que tendrá mucha similitud para la interpretación, como lo vemos en los siguientes salmos:

Salmos 89:25 “Asimismo pondré su mano en la mar, Y en los ríos su diestra”. Este salmo habla de “mano” y de “diestra”. Da la impresión que la interpretación de este versículo se encuentra en otro salmo, el 72:8. “Dominará de mar a mar, Y desde el río hasta los confines de la tierra”. Acá “diestra” se cambia por “dominio o poder”.

Salmos 89:42. “Tú has exaltado la diestra de sus adversarios; has hecho regocijarse a todos sus enemigos”. Da una idea que esta paráfrasis estuviera en el salmo 13:2; ¿Hasta cuándo he de tomar consejo en mi alma, teniendo pesar en mi corazón todo el día? ¿Hasta cuándo mi enemigo se enaltecerá sobre mí? Salmos 80:6. “Nos haces objeto de contienda para nuestros vecinos, y nuestros enemigos se ríen entre sí”.

Además de todo esto, las diferentes versiones nos ayudan a la interpretación de los textos sagrados, por ejemplo. Salmos 109:31 “Porque él está a la diestra del pobre, para salvarlo de los que juzgan su alma”.

Versión la Biblia Dios habla hoy: “Porque él aboga en favor del pobre y lo pone a salvo de los que lo condenan”.

La versión Española dice “porque es el abogado del pobre para salvarlo de los jueces”.

Todos estos juegos de palabra van entrelazados para ubicar al lector a la verdadera interpretación de los textos sagrados.

De esta manera concluimos con este análisis: Si Dios es “espíritu”, y el espíritu no tiene “cuerpo”, y si no hay cuerpo es razonable que no haya “izquierda ni derecha”, y a su vez, es “omnipresente” porque lo llena todo, tanto que los cielos de los cielos no lo pueden sostener por su grandeza.

Si le colocamos a Dios mano derecha e izquierda, lo limitaríamos y dejaría de ser Dios. Y si Dios no tiene derecha ni izquierda entonces en ¿qué diestra se sentó Jesucristo?

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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