El bautismo en el Nombre de JesúsVer todos
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OBJETIVO GENERAL

Analizar la eclesiología del Nuevo Testamento.

INTRODUCCIÓN

En Hechos 2:38 se encuentra la fórmula completa para ser salvo. Esta dispensación de gracia está comprendida por tres partes:
 
a) Arrepentirse.

b) Bautizarse en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados.

c) Recibir el don del Espíritu Santo.

Estas tres partes para la salvación se fusionan en el individuo. Es decir, la salvación no funciona sin una de estas partes.

En algunas ocasiones se presentan malentendidos por el mal enfoque que se le da al literal b (Bautizarse en el nombre de Jesucristo para perdón de pecados) debido a que, desde el 325 d.c se cambió la fórmula y forma del bautismo. Se cambió la forma bíblica de inmersión (sumergimiento o hundimiento) por los acuerdos: de aspersión (salpicadura o riego). La forma de expresión: en el nombre de Jesucristo por la expresión en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

En nuestros días se sabe de muchos altercados con nuestros contemporáneos religiosos, personas que intentan minimizar y restarle valor a la evidencia bíblica sobre el bautismo en agua en el nombre de Jesús, diciendo: "yo prefiero obedecer a Jesús antes que a San Pedro". Dicen que bautizar en el nombre de Jesús es seguir mandamientos de hombres. Eso es usar un tren de pensamiento muy inconsistente, equívoco con la lógica y con la Biblia.

¡Tanto Mateo 28:19 como Hechos 2:38 fueron escritos por hombres! Ambos pasajes los conocemos a través de los seguidores de Jesús, ya que Jesús no escribió ningún libro.

Jesús mismo le dijo a sus discípulos: "Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio" (Juan 15:27), y en su oración al Padre, Jesús también dijo: "Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mi por la palabra de ellos" (Juan 17:20). También dijo: "El que a vosotros recibe, a mí me recibe" (Mateo 10:40).

Además, tenemos ese pasaje fundamental que dice: "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2:20).

Si el bautismo en el nombre de Jesús es "mandamiento de hombres", entonces toda la Iglesia Primitiva estaba basada y practicaba "mandamientos de hombres". Ellos, los cristianos de la iglesia primitiva, sabían más que lo que nosotros sabemos hoy. La filosofía racionalista se recrea en el decir “El agua es más pura cuanto más cerca esté a su fuente”.

Ahora, Jesucristo dijo: "bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19), pero, ¿Qué hicieron los apóstoles? ¿Cómo bautizaron ellos? ¿Qué palabras decían o usaban sobre los que estaban siendo bautizados? 

EVIDENCIA EN EL LIBRO DE LOS HECHOS

El primer antecedente lo hallamos en el libro de los Hechos de los apóstoles en el capítulo dos cuando San Pedro pronunció el primer discurso el día de Pentecostés. Cuando los ciento veinte recibieron el Espíritu Santo, se congregó "toda Jerusalén" a causa de ese fenómeno. Al ver lo que sucedía, la multitud se preguntaba ¿qué es esto? San Pedro siendo impulsado por el Espíritu Santo que acababa de recibir, les declaró que lo sucedido fue lo dicho por el profeta Joel. Luego, sus oyentes sintieron compungidos el corazón y dijeron a San Pedro y a los demás apóstoles: "varones, hermanos, ¿qué haremos?”.

San Pedro respondió diciendo: "arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo" (Hechos 2:38).

La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue: 

1. Que se arrepintieran. 

2. Que se bautizaran en el nombre de Jesucristo.

3. Que recibieran el Espíritu Santo.

Hay varios puntos importantes que se deben observar aquí: Primero, esto ocurrió sólo diez (10) días después de lo dicho por el Señor Jesús antes de ascender a los cielos. No un mes, ni un año o, mucho tiempo más tarde, sino, sólo diez días.

El mandato del Señor Jesús todavía estaba fresco en la mente de los apóstoles. Sin embargo, cuando San Pedro dice que se bauticen, no les dice que lo hagan en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, sino en el nombre de Jesucristo. ¿Por qué? Porque ellos entendieron lo que Jesús quiso decir y le obedecieron. Mateo 28:19 es el mandamiento pero, Hechos 2:38 es el cumplimiento.

¿Será que San Pedro se equivocó? o ¿En un momento de emoción hizo una declaración errónea? En lo absoluto. Las palabras de Cristo estaban frescas en su mente y, además, estaba hablando bajo la unción o inspiración del Espíritu Santo que acababa de recibir. Dios tampoco permitiría que un error de esa índole quedara registrado en la biblia, especialmente sin ser corregido y, mucho menos, si este error era expresado el día de Pentecostés, precisamente el día del nacimiento de la Iglesia.

En este momento, el apóstol, acababa de ser lleno del Espíritu Santo y daba el discurso de inauguración oficial de la iglesia cristiana. Y ¿qué decir o pensar de las epístolas de San Pedro? ¿Es razonable confiar creer en ellas? ¿Son verdaderas o están equivocadas?

Si hubiese sido un error, San Pedro lo habría corregido en otra ocasión pero, nunca lo hizo. Por otra parte, la iglesia primitiva siempre bautizó en el nombre del Señor Jesús.

ANÁLISIS PARA LA COMPRENSIÓN DE LECTURA

Lo más curioso del caso es que Jesucristo no escribió ningún manual. Eso quiere decir que en realidad le estamos creyendo al evangelista Mateo, quien escribió lo dicho por Jesús: “Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo...”.

Siguiendo esta misma línea de pensamientos sabemos que san Pedro no escribió el libro de "Los Hechos", lo que quiere decir que al creer como dice el texto registrado en Hechos 2:38 le creemos a Lucas quien escribió o reportó lo que San Pedro dijo.

Pero no se trata de creerle más a San Mateo o a San Lucas sino, al Espíritu Santo quien inspiró a ambos. A San Pedro para que hablara y a San Lucas para que escribiera. Hay que tener en cuenta que los escritores son humanos, pero el libro es de Dios.

Mateo estaba presente el día de Pentecostés, él aún no había escrito su evangelio, pues este fue comunicado veintidós años más tarde. San Mateo, pudo corregir a San Pedro, si es que se trató de un error. Por el contrario, San Mateo apoyó, con su silencio, la declaración de San Pedro.

En la casa de Cornelio. Once años después del día de Pentecostés hallamos a San Pedro en la casa de un centurión romano llamado Cornelio. ¡Todavía mandaba que la gente se bautizara en el nombre de Jesús! De nuevo, Si se hubiese equivocado, en once años tuvo el tiempo suficiente para enmendar el error. Estimado lector: Él no cometió ningún error.

Cuando San Pedro vio como Dios había llenado a Cornelio y su casa con el Espíritu Santo, se maravilló porque ellos eran gentiles y expresó: "¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros [Los Israelitas]?” y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. (Hechos 10:47-48).

Ahora bien, no sólo San Pedro bautizó en el nombre de Jesucristo, Felipe, el evangelista, también bautizó en el nombre de Jesús (Hechos 8:5-8). Pablo fue bautizado en ese Nombre (Hechos 22:16); quien a su vez, bautizó a los discípulos de Juan el bautista en la ciudad de Éfeso, en el nombre del Señor Jesús (Hechos 19:1-5) y también, a los hermanos imperiales de Roma. (Romanos 6:3). A los de la provincia de Galacia. (Gálatas 3:27). De igual manera a los filósofos y religiosos de Corinto (1. Corintios 1:12-13). Una pregunta para razonar: ¿Se equivocaron también el evangelista Felipe y el misionero Pablo?

Amigo lector, no se requiere de un estudio muy profundo del libro de Los Hechos para descubrir y notar que todos los discípulos de la Iglesia primitiva fueron bautizados en el nombre de Jesucristo. ¡No hay ningún registro en la biblia de alguien que fuera bautizado "en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo"! ¿La razón? esta doctrina apareció en el año 325. d. c.

ANÁLISIS DE LA GRAN COMISIÓN

"Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mateo 28:19). Este es el único lugar en toda la biblia donde se halla esta expresión. Y si esas eran las palabras que se debían decir sobre un candidato al bautismo, los apóstoles desobedecieron, porque no se encuentra ningún ejemplo de ello en el Nuevo Testamento que fue, ciertamente, declarado libro sagrado por las autoridades canónicas.

¿Por qué tiene que ser el bautismo en el nombre de Jesucristo? porque "en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12; Mateo 1:21).

ANÁLISIS MINUCIOSO DEL CAPÍTULO DOS DE LOS HECHOS

El libro de lo Hechos 2:4 dice: “…y fueron todos llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas...”. Recordemos que en Marcos 13:10-11 hablando de la predicación del evangelio ante todas las naciones se dice: “no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no soy vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo”.

En el día de Pentecostés, que es la fiesta descrita en el capítulo dos de Los Hechos, estaban todas las naciones reunidas en Jerusalén, por motivo de la fiesta de Pentecostés. En ese día se oyó algo extraordinario, un estruendo del cielo como un viento recio que soplaba en cierta parte de la ciudad, y el pueblo se conmovió con sus visitantes y todos en masa se trasladaron hacia ese lugar, donde encontraron el aposento alto usado como lugar de oración de los discípulos del Señor Jesús.

El Espíritu Santo comenzó a manifestarse visiblemente en los discípulos que oraban: se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos y fueron todos llenos de Espíritu Santo.

Esta unción dada por el Espíritu Santo causó una sensación de asombro entre los demás asistentes al punto que algunos empezaron a burlarse (se creía que estaban borrachos porque hablaban en lenguas que no eran las suyas). Este hecho sirvió como introducción del primer mensaje del evangelio para todas las naciones reunidas.

El espíritu Santo tomó las cuerdas bocales de San Pedro (quien días antes había dicho, “no os preocupéis por lo que han de decir porque el Espíritu Santo les dará palabras”). San Pedro les explicó el significado de la fenomenología percibida. Quienes a su vez exclamaron a San Pedro y a sus acompañantes; (dicho de paso, allí estaba Mateo): “Varones hermanos ¿Qué haremos?” el Espíritu Santo responde por boca de San Pedro: “arrepentíos y bautícese cada uno en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados y recibiréis el Espíritu Santo”.

¿POR QUÉ SAN PEDRO FUE EL ELEGIDO?

Recordemos que en San Mateo 16:19 a San Pedro se les dio las llaves del reino de los cielos. Y fue justamente él quien abrió la predicación a los Israelitas en el capítulo 2 de los hechos y en el capítulo 10 se muestra que también lo hiso con los gentiles por lo que se evidencia de la conversación en casa de Cornelio. ¡San Mateo 28:19 encontramos el mandamiento (que es la fórmula) y en Hechos 2:38 encontramos el cumplimiento (que es la medicina)!

Observemos lo que se le expresó a Saulo de Tarso: "¿Ahora pues, por qué te detienes? levántate, bautízate y lava tus pecados, invocando su nombre" (Hechos 22:26). Desde el día de pentecostés en adelante, hasta hoy, el mensaje ha sido el mismo; lo que se le dijo a Saulo de Tarso se nos dice a todos nosotros si queremos ser salvos en esta dispensación de gracia (San Marcos 15:16).

¡Amigo y hermano sectario! investigue minuciosamente la doctrina del perdón de los pecados, no sea que al fin, sus pecados aparezcan el día del juicio sin el perdón por no aplicar lo establecido por el Señor Jesucristo. Recuerde el texto de San Mateo 28:19: Bautizándolos en el nombre (singular). Para que esto se lleve a cabo, se debe saber cómo se “llama”, cuál es el “nombre” del “Padre” e igualmente del “Hijo” y del “Espíritu Santo”. Porque estos son títulos y no son nombres. ¡Analice bien las Escrituras!

Aclaratoria: ya hemos aprendido que la palabra “Padre” no es nombre, sino un “título que recibe quien engendra”. La palabra “Hijo” tampoco es un nombre, sino un “título que recibe quien es engendrado”. La palabra “Espíritu Santo” tampoco es nombre, sino “título de un género” (Dios pertenece al género de los espíritus. (San Juan 4:24)) Y “Santo” tampoco es un nombre sino un título de una cualidad o carácter venerable determinado en virtud e inviolable.

La doctrina de la manifestación de Dios en Cristo nos aclara: el “Padre” es el mismo “Espíritu Santo”, porque “Padre” es quien engendra. El cuerpo de Jesús lo engendró el Espíritu Santo (el Espíritu Santo al engendrar en María, recibe el título de “padre”, no son dos sino uno) (San Mateo 1:20). Al analizar el pasaje detenidamente notamos que el título de Espíritu desaparece quedando solo el de Padre.

Lo que fue engendrado por el Padre, el ángel lo llamó “Hijo de Dios” (San Lucas 1:35) pero, con un nombre propio, Jesús (san Mateo 1:21).Y ese nombre, es el que San Pedro dice que no hay otro. “Nombre dado a los hombres en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). San Pablo lo llamó “Dios manifestado en carne” (1. Timoteo 3:16). Isaías lo llamó Emmanuel (Dios con nosotros) (Isaías 7:14) y también lo llamó Dios fuerte, Padre Eterno y Príncipe de Paz (Isaías 9:6).

En el momento de su nacimiento, la escatología declaró a Jesús: Dios visitando a su creación Antropológica (Isaías 7:14; San Juan 1:10,11) y al mismo tiempo haciéndose familia de ella, precisamente, para defender su causa dilapidada desde el edén. (Hebreos 2:14).

La unicidad de Dios declara que, Jesucristo es la manifestación de Dios en carne y San Pablo lo declaró la imagen del Dios invisible, “el primero de toda la creación” (Colosenses 1:15-17), quien a su vez poseyó el nombre del padre para darlo a conocer (San Mateo 1:21; San Juan 5:43; 17:6,27).

La manifestación cristológica extracta en su información:

a. El Espíritu Santo y el Padre son el mismo (Uno solo) y tiene un nombre (San Mateo 1:20,21).

b. Jesús llamado (Hijo de Dios) y el Padre son el mismo (San Juan 14:10. 10:30; 1. Timoteo 3:16).

c. Jesús declaró que él es el Padre. Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (San Juan 14:18). ¿Quién es el que deja huérfanos? ¿No es el Padre?.

d. El Espíritu de Verdad es el mismo Jesús. “El Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros” (San Juan 14:17). Observe: “...vosotros le conocéis, porque mora con vosotros”; y ¿quiénes conocían y quién estaba allí con ellos? Jesús. Y estará en vosotros; el cual, vino en el día de Pentecostés, y se quedó en la iglesia siendo llamado Espíritu santo.

e. Jesús le dio tanta importancia a su nombre, que lo utilizó para guardar a sus seguidores. “Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre” (San Juan 17:12). En la oración intercesora dijo “a los que me has dado, guárdalos en tu nombre” (San Juan 17:11). Y ¿cuál es ese nombre? El que San Pedro dijo: “no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podemos ser salvos” (Hechos 4:12). Considere: Si los primeros seguidores de Jesús tenían que ser guardados en su nombre ¿por qué los postreros no?           


LOS PRIVILEGIOS DE SER BAUTIZADOS EN EL NOMBRE DE JESÚS

“De este dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyesen, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:43).

“Os escribo a vosotros hijitos porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” (1 Juan 2:12).

“Porque todo lo que habéis sido bautizados en Cristo Jesús, de Cristo estáis revestidos” (Gálatas 3:27).

“Pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré” (Números 6:27).

“Dios visitó a los gentiles para tomar de ellos pueblo para su nombre” (Hechos 15:14).

“Para que los hombres busquen al Señor, y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre” (Hechos 15:17).

Juan 1:12 dice "Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios". Este es un versículo frecuentemente citado, sin embargo, tiene un significado más profundo de lo que la mayoría le atribuye.

A Jesucristo lo persiguieron los fariseos y religiosos de sus días por el nombre que llevaba, porque ese nombre revelaba su identidad. Jehová salva, Jehová salvando a la raza humana.

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra” (Filipenses 2:9,10). Si somos Bautizados en ese nombre, estamos colocados en él y todo tiene que doblegarse ante de nosotros por motivo de ese nombre.

Jesús en cierta ocasión dijo: "Padre, glorifica tu nombre”. Entonces vino una voz del cielo: “Lo he glorificado y lo glorificaré otra vez" (Juan 12:28). Esa respuesta que vino del cielo fue válida para ese momento y también lo es para hoy. ¡Dios glorifica su nombre! Si somos bautizados en ese nombre, nos glorificará a nosotros también.

Luego, Jesucristo dijo que nosotros también seríamos “aborrecidos por causa de su nombre" (Mateo 10:22). "Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de ni nombre" (Mateo 24:9). ¡Al diablo no le gusta que se esté usando el nombre de Jesucristo! ¡Él lo odia por lo que representa!

"Los Samaritanos cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres" (Hechos 8:12).

COMENTARIO EXEGÉTICO DE BAUTISMOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA Y APLICADO POR DIFERENTES CREENCIAS

LO QUE SIGNIFICA EL BAUTISMO.

BAUTISMO: Esta palabra es procedente del latín Baptisma del verbo Baptizo. Este vocablo indica y quiere decir: “Sepultar, enterrar, sumergir, zambullir, anegar, estar hundido, hundir totalmente al candidato” y como materia, prima el agua. Este es el bautismo aplicado en el Nuevo Testamento.

Haciendo historia: en la antigüedad cuando un ministro anunciaba que había "bautismo" sólo tenía que decir que los invitaba al "hundimiento o la inmersión" de fulano de tal o "vamos a sumergir" a un grupo de personas.

CONDICIONES PARA SER BAUTISADO.

“El que creyere y fuere Bautizado, será salvo” (San Marcos 16:16).

Primera condición: "El que creyere". La persona antes de bautizarse debe creer, ¿y qué debe creer? El evangelio.

Cuando un individuo comienza a creerle más a lo que Dios dice que a lo que dice su conciencia, ha comenzado a morir. Debe creer que el día en que el Señor murió, él también murió y debe ser sepultado figurativamente en las aguas bautismales.

Segunda Condición: Hechos 2: 38 "Arrepentíos". Arrepentirse es ir creyendo que se va andando por el mal camino y reconocer que se está equivocado. También quiere decir cambiar de dirección, o “morir al ego”. Si antes no hacemos esto, no podemos continuar. Aunque claro, a nadie le gusta reconocer que está equivocado. Por ello, necesitamos la intervención del Espíritu Santo para que nos convenza de pecado (San Juan 16:8).

Tercera condición: "¿Convertidos?" Se Debe amar la nueva forma de vida. Estos tres pasos anteriores al bautismo dejan fuera a los bebés y los niños teniendo en cuenta que estas acciones demandan un ejercicio razonado y ellos no pueden llenar dichos requisitos (1. Pedro 3:21).

Cuarta condición: El candidato, antes de ser “Bautizado” o sumergido en agua, debe poseer una buena conciencia de su personalidad y de su relación con Dios (1. Pedro 3:21).

Quinta condición: Si cumplimos a cabalidad esta clase de “Bautismo”. Le confiere a quien lo reciba la garantía de ser incorporado en el cuerpo de Jesús que es la iglesia (San Marcos 15:16. Gálatas 3:27).

EL BAUTISMO DIRECTAMENTE RELACIONADO CON LA SALVACIÓN

Antes de ascender a los cielos, Jesucristo, encomendó a sus discípulos la predicación del evangelio. A este mandato se le conoce como: la gran comisión. Jesús dijo: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo". Jesús no dijo: “El que creyere y fuere salvo será Bautizado, sino el que creyere y fuere bautizado será salvo”. Es decir, la salvación es consecuencia del “arrepentimiento y del bautismo”, no al revés (San Marcos 16:15-16) También el Apóstol Pedro dice: "El bautismo que ahora corresponde a esto nos salva..." (1. Pedro 3:21).

El Apóstol Pablo dice en su carta a los Gálatas que "Los que somos bautizados en Cristo de Cristo estamos revestidos". En esta experiencia el hombre desaparece como individuo para adquirir una nueva identidad. Revestido, cubierto, tiene apariencia de “Cristo”, olor a “Cristo”. El que teniendo la ropa de Cristo, también recibe su “olor” y su identificación.

El bautismo en el Nuevo Testamento siempre ha sido conectado con el “perdón de los pecados”. Juan el Bautista predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados (San Marcos 1:4). También el apóstol Pedro en el día de Pentecostés proclamó el bautismo para el “perdón de los pecados”: (Hechos 2:38).

De igual forma, Ananías enlazó la experiencia bautismal con el problema del pecado cuando ordenó a Saulo de Tarso bautizarse. "Ahora pues ¿por qué te detienes? levante y bautízate y lava tus pecados invocando su nombre” (Hechos 22:16).

EL BAUTISMO EN EL NOMBRE DE JESUCRISTO ALEJA Y PERDONA NUESTROS PECADOS.

La escatología del Antiguo Testamento nos enseña: “cuando Dios quiso alejar de nosotros nuestros pecados, los “enterró o sepultó en las profundidades del mar” (Miqueas 7:19). 

El Bautismo oficiado en esta dispensación de la gracia, transporta las mismas características. Al sumergir al candidato en las aguas bautismales se realiza en forma de símbolo, de “entierro o sepultura” que determina el fin de una vida vieja. 

Al ser levantado de las aguas, el candidato, simboliza la “resurrección de un nuevo amanecer o el traslado de una vida vieja a otra nueva;” como se hizo con el barco de Noé sacando a su familia de una generación pecaminosa a una generación nueva.

APOLOGÉTICAMENTE, EXISTEN POR LO MENOS CUATRO RAZONES IMPORTANTES POR LAS CUALES EL BAUTISMO DEBE ADMINISTRARSE EN EL NOMBRE DE JESÚS.

Dios no es caprichoso, debemos entender que cuando hace o establece algo es porque está cargado de razones. 

a. Hechos 4:17-22 dice que Jesús es la piedra que los edificadores rechazaron y que ella precisamente, ha llegado a ser "cabeza del ángulo". Siendo la piedra angular, se convierte en razón principal y sustento de la salvación.

b. Corintios 1:13 plantea estas interesantes preguntas: ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en nombre de Pablo? La clara insinuación es que los Corintios habían sido bautizados en el nombre del crucificado y no es para menos, puesto que el bautismo es una identificación con la muerte del que a través de la muerte nos dio vida (Romanos 6:3-5).

c. Porque "en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4:12).

EL BAUTISMO EN AGUA POR INMERSIÓN FUE EL MÉTODO APOSTÓLICO

El bautismo en agua se realiza por inmersión según la sagrada escritura “porque somos sepultados juntamente con Él para muerte por el bautismo…” (Romanos 6:4). Y Colosenses 2:12 dice: “Sepultados con Él en el bautismo…”. El ritual del entierro no consiste en poner el cadáver sobre el suelo y rosearle un poco de tierra. Es, por el contrario, un acto en que se introduce un cadáver por completo dentro de la tierra sin que este sea visible desde la superficie.

¿CUÁL FUE EL MODO DE BAUTIZAR UTILIZADO POR LOS PRIMEROS CRISTIANOS SEGÚN EL MARCO HISTÓRICO?

ENCICLOPEDIA MUNDIAL. Vol. 1 Pág. 651 "En el principio todo bautismo fue por inmersión completa". 

ENCICLOPEDIA CATÓLICA: Vol. 11 Pág. 263 "En los siglos tempranos, todos fueron bautizados por inmersión en arroyos, lagunillas o en bautisterios". 

ENCICLOPEDIA BRITÁNICA: Vol. 111 Págs. 365-366 “La fórmula bautismal fue cambiada del nombre de Jesucristo a las palabras Padre, Hijo y Espíritu Santo”.

ENCICLOPEDIA BRITÁNICA: Vol. 111 Pág. 82 “En las antiguas fuentes, se practicaba la fórmula del bautismo es en el nombre de Jesucristo”.

ENCICLOPEDIA CANNEY: Pág. 53 "La iglesia primitiva, siempre bautizó en el nombre de Jesús, hasta el desarrollo de la doctrina de la Trinidad en el siglo II".
 
ENCICLOPEDIA HASTINGS: Págs. 377-389 "El bautismo cristiano fue administrado usando las palabras: en el nombre de Jesús. El bautismo fue siempre en el nombre de Jesús, hasta el tiempo de Justino Mártir”.

HISTORIA DE LA IGLESIA CRISTIANA: Págs. 53, 95 "Esto se ve en la fórmula bautismal trinitaria que estaba desplazando al antiguo bautismo en el nombre de Cristo”.

MANUAL DE LAS DOCTRINAS: Pág. 47 "El bautismo era comúnmente administrado en el nombre de Cristo". 

NUEVA ENCICLOPEDIA, CONOZCA DE RELIGIÓN: “El Nuevo Testamento registra solo un bautismo, en el Nombre de Jesús, el cual se mantuvo incluso durante los siglos II y III”.

DICCIONARIO HASTING DE LA BIBLIA: “Una explicación pudiera ser que la forma original de las palabras fueron "en el nombre de Jesucristo" o "en el nombre de Jesús". El bautismo en el nombre de la trinidad fue una evolución posterior".

DICCIONARIO INTERPRETE DE LA BIBLIA: “La evidencia de Hechos 2:38; 10:48; 8:16; 19:5. Está soportada por Gálatas 3:27, Romanos 6:3 y sugieren que ese era el bautismo administrado por el Cristianismo Primitivo”.

ENCICLOPEDIA DE RELIGIÓN Y ÉTICA: “La fórmula usada en el bautismo fue "en el nombre del Señor" u otra frase similar, no hay evidencia del uso del nombre trino. La fórmula más temprana, representada en los Hechos, fue simple inmersión: En agua, el uso del nombre del Señor y la imposición de manos".

COMENTARIO DE LA SAGRADA BIBLIA: “Sabelio Apologista (Obispo del tercer siglo), discute que todos los bautismos realizados en el Nuevo Testamento son en el nombre de Jesús”. 

BAUTISMO POR ASPERSIÓN
Rociando con agua al bautizando. Esta clase de bautismo es aplicada por los Romanos a los “niños sin uso de razón”, aprobado en el concilio de Nicea en el año 325 d. c. y luego, admitido y confirmado en el concilio de Trento, ordenándoles a los ministros la custodia de los libros en esta área.

BAUTISMO POR INFUSIÓN
(Practicada por las Iglesias reformadas del Occidente, desde el Siglo XV).
Esta Forma de bautismo consiste en verter (derramar) agua sobre la cabeza de la persona a la que se bautiza, o sea, derramando agua sobre la cabeza del candidato. 

LA TIPOLOGÍA EN EL BAUTISMO
El bautismo es un tipo de la sepultura. El libro a los Romanos Capítulo 6:3 nos indica: “que los que hemos sido bautizados en Cristo, hemos sido bautizados en su muerte”. Éste, también es un argumento positivo a favor de la inmersión total.

BAUTISMO CRISTIANO COMO SÍMBOLO 
El bautismo al ser “sumergido” simboliza la “Sepultura”, y al ser “levantado de las aguas”, simboliza la “resurrección”. Esto tiene obligatoriamente que suceder en el individuo que se acoge a la salvación (San Marcos 15:16).

El BAUTISMO CRISTIANO DIVIDE LA VIDA DEL INDIVIDUO EN DOS FASES

a. La primera fase va desde la vida vieja hasta el “bautismo o sepultura”, y el bautismo para él, significa “darle fin a los escollos de la vieja vida”.

b. La segunda fase, de la resurrección: va desde el momento en que se sale de las aguas Bautismales, como individuo singular, para dar inicio a una nueva vida; experimentar un nuevo nacimiento; un reino diferente (Colosenses 3:1.3; Romanos 6:3-4).

EN EL SUMERGIMIENTO DEL INDIVIDUO EN AGUA EN EL NOMBRE DE JESÚS, RECIBE LOS SIGUIENTES BENEFICIOS:

1. Perdón de los pecados (Hechos 2:38. 1. San Juan 2:12; Hechos 10:43).

2. Recibir la bendición prometida (Números 6:27).

3. Recibir el nuevo revestimiento (Gálatas 3:27). También son mencionados en otras cartas en forma imperativa (Colosenses 3:10; Romanos 13:14).

4. Para recibir éxito antes las adversidades infernales (Filipenses 2:9-11).

5. Para recibir el traslado de la vieja vida a la nueva (Colosenses 1:13).

6. Para recibir liberación del pecado (Romanos 6:17,18).

BAUTISMO EN EL LENGUAJE FIGURADO

Bautismo de fuego: (pruebas, dificultades personales) Es cuando el discípulo experimenta diversas dificultades y permanece en combates constantes, o en situaciones difíciles, pero benéficas para avanzar en su espiritualidad. “De un bautismo tengo que ser bautizado…” (Lucas 12:50). “Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego... (San Mateo 3:11). “Amados no os sorprendáis del fuego de prueba...” (1. Pedro 4:12). “…y ser bautizado con el bautismo (San Mateo 20:22; San Marcos 10:38).

Bautismo de sangre: La muerte de un mártir por amor a Cristo (San Lucas 21:16).Este Bautismo lo quiso practicar San Pedro antes de tiempo (San Lucas 22:33.34 Hebreos 12:4. San Mateo 20:23; 26:33).

PREGUNTAS ADICIONALES CON SUS ACLARACIONES

Si el bautismo es para perdón de los pecados ¿Por qué el Ladrón de la cruz está con el Señor en el paraíso sin ser bautizado?

Repuesta: Todo lector de las sagradas escrituras debe saber que la dispensación de la gracia en la cual vivimos, comenzó en el día de Pentecostés, cincuenta días después de la muerte del Señor Jesús y el ladrón.

Este señor, conocido como el “Ladrón de la cruz” es salvo pero, no hace parte de la iglesia porque, él murió en otra dispensación, la “dispensación de la Ley” que es diferente a la nuestra.

La dispensación de la ley inició después que Moisés descendió del Monte Sinaí (Éxodo 19:7,8.) y la dispensación de la gracia inició el día de Pentecostés. Cincuenta días después de la crucifixión (Hechos 2:1-4).

Jesús duró tres años y medio, aproximadamente, en su ministerio personificado y en ese tiempo le pudo decir a alguien: “tus pecados te son perdonados” e indudablemente los pecados le eran perdonados porque era él, el Señor quien se lo decía. Él es el autor del perdón y de la vida; y no tiene a quien pedirle permiso. Por lo tanto: todos los que vivieron en ese tiempo y se les perdonó fueron bienaventurados.

El mismo Señor, antes de irse al cielo, dio una orden diferente a la iglesia: “…El que creyere y fuere bautizado será salvo” (San Marcos 15:16). De igual manera, nosotros, que vivimos en este tiempo, tenemos que obedecer este mandamiento para ser salvos. Eso fue lo que hizo la iglesia al nacer en el día de Pentecostés: se bautizó en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados”.

Si el bautismo es para perdón de los pecados ¿Por qué fue bautizado el Señor Jesús por Juan en el río Jordán si él no tenía pecados? 

Repuestas:

1. El Bautismo aplicado al Señor Jesucristo por Juan, no era para perdón de los pecados. Recuerde que Juan se le oponía y decía: Más bien yo debo ser bautizado por ti, pero Jesús le replicó: “deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda Justicia” (San Mateo 3:13-15. Hechos 19:4).

2. Jesús tuvo varios bautismos:

a. En agua en el río Jordán por Juan (San Mateo 3:13-17).

b. De prueba en el Getsemaní (San Lucas 22:39-46. San Mateo 26:36-46. San Lucas 12:50. San Pedro 1. Pedro 4:12-19).

c. En su muerte en el calvario (San Juan 12:24.) San Pablo, en un léxico simbólico les habló de este tipo de muerte a los romanos (Rom. 6:4-5).

3. En el mundo oriental el bautismo servía como identificación:

a. De los educandos para identificar sus escuelas o a sus pedagogos.

b. De los seguidores de partidos políticos o a sus candidatos.


Jesús, en su bautismo en el río Jordán, fue identificado desde los cielos y fue usada la metodología sistemática griega:

La visual (San Mateo 3:16) y la auditiva. Es decir, la oral (San Mateo 3:17).

Análisis: Si bíblicamente el bautismo por inmersión, en esta dispensación, es en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados, los que no han obedecido ¿se les perdonarán los pecados?

PENSAMIENTO INCOHERENTE

Entre el mundo religioso, se dice que “San Pedro mandó a bautizar en el Nombre de Jesucristo, porque eran Judíos y, los judíos odiaban al Señor Jesús”.

Este argumento es muy pobre, pues escasea de sustancia bíblica. La biblia enseña en Efesios 4:5 que hay "un Señor, una fe y un bautismo". No se sugiere en ninguna parte que exista un evangelio para una parte de los hombres y otro credo para el resto en virtud de su raza o nacionalidad.

Jesús dijo en San Marcos 15:16: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura". Nótese que la palabra "evangelio" está en singular. La carta a los Gálatas en su primer capítulo (Gálatas1:6-9) dice que “no hay otro [evangelio]”. El evangelio es un mensaje universal. Es cierto que un gran número de bautizados de la iglesia primitiva era de origen judío, sin embargo, otra gran cantidad no lo era.

Pongamos por ejemplo el caso de Cornelio registrado en el capítulo 10 de Hechos. Aunque algunos se aventuren a decir que era un prosélito, esto escasea un poco de veracidad; el apóstol Pedro dijo cuando llegó a esta casa: "ustedes saben cuan abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero...". Los prosélitos no eran considerados extranjeros y este gentil fue bautizado en el nombre de Jesús (Hechos 10:48). 

Otro ejemplo más es el de los samaritanos, Israelitas emparentados con gentiles. Cuando ellos creyeron en las enseñanzas del evangelio, Felipe los bautizó en el nombre del Señor Jesús (Hechos 8:12,16).

Recordemos que en el tiempo del Señor Jesús, hubo tres clases de gente: los judíos, los samaritanos y los gentiles.


LA IMPORTANCIA DEL REINO DE DIOS ES NACER DE NUEVO

El Señor Jesucristo le dijo al docente Nicodemo “el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios” (San Juan 3:3). Luego añade: “el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino de Dios” (San Juan 3:5).

Notemos estos dos textos: el que no naciere de “nuevo”… de “agua y del Espíritu”.

A. ¿DÓNDE ESTÁ EL REINO DE DIOS QUE NO SE PUEDE VER, NI ENTRAR, SI NO SE NACE DE NUEVO?

Recordemos que a San Pedro se le ofrecieron “las llaves” en Cesarea de Filipos para que abriera las puertas del reino de los cielos.

En el día de Pentecostés, usando San Pedro las llaves de la predicación del evangelio por primera vez, entraron como tres mil personas en el reino de Dios demostrándolo con el “arrepentimiento”, “bautismo en el nombre de Jesucristo” y la “recepción del Espíritu Santo” (siendo esta la entrada al reino de Dios, pues ya habían nacido; lógicamente, primeros siendo engendrados por la predicación del apóstol).

El la casa de Cornelio, un gentil, San Pedro usó nuevamente las mismas llaves de la predicación por segunda vez, abriendo de nuevo la puerta: para que entraran los primeros gentiles en el reino de Dios siendo “bautizados en el nombre del Señor Jesús” y recibiendo la “recepción del Espíritu Santo” (también nacieron de nuevo porque fueron engendrados en la predicación, y luego entraron en el reino de Dios).

La frase: “el que no naciere de nuevo” en la comprensión de lectura alude a aquellas personas que antes tuvieron el “primer nacimiento” porque primero es lo terrenal y luego lo espiritual (San Juan 3:6; 1 Corintios 15:46-49).

Nicodemo entendió la primera parte; la otra, le tomó un poco más de tiempo. Él preguntó: “y ¿cómo puede hacerse esto?” (San Juan 3:9). Jesús le responde mediante cuatro puntos de vista:

1. “¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? en otras palabras: ¿de Israel saldrá la salvación y la docencia no lo entiende todavía?

2. Jesús le explicó: “lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos… si te he hablado cosas terrenales, y no creéis ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?” (San Juan 3:12). Nicodemo, el primer nacimiento es tan conocido que todos lo vemos y lo sabemos, porque es terrenal, el cual prefigura al celestial. Para que haya un primer nacimiento terrenal, tuvo que haberse iniciado un engendramiento, una gestación y luego el nacimiento físico (Génesis 4:1, 25).

3. “¿Cómo creeréis si os dijere las celestiales? nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el hijo del hombre que está en el cielo”. Nicodemo,
Para que haya un nuevo nacimiento espiritual, tiene que descender la materia prima del cielo (porque el primer hombre es terrenal, el postrero es espiritual). “La palabra o el verbo que es Dios” al entrar al mundo, tomó un cuerpo y se llamó Jesús.

4. Usa un ejemplo: como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así, es necesario que el hijo del hombre “que está en el cielo (y estaba hablando con él en la tierra) sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (San Juan 3:14,15).


El nuevo nacimiento sería la llegada y la aceptación del “evangelio con la inspiración divina” a la vida de los humanos y, conversión de lo humano a lo espiritual a través de un proceso de “engendramiento, gestación y luego trasladados” como lo dice Colosenses 1:13-14. Un ejemplo dado: Al igual que como sucedió en las bodas de Caná de galilea, convirtiendo el agua en vino.

EL HIJO DEL HOMBRE TUVO CUATRO LEVANTAMIENTOS

(Revisaremos tres y dejaremos el cuarto para un análisis personal de San Juan 12:32).

1. Jesucristo fue “levantado en un madero” en el calvario llamado “la cruz”. 
Su cabeza no tocaba el cielo. Sus pies no tocaban el suelo. Fue un mediador entre Dios y los hombres. En la cruz pagó lo que el hombre debía, venció a todos los enemigos del ser humano, anuló el acta de los decretos que había contra nosotros, quitándolas del medio y clavándola en la cruz y con ello, nos quitó la maldición cuando fue hecho por nosotros maldito.


Si usted amigo lector presta atención, en el calvario se llevaron acabo tres acontecimientos: a) se resolvió el problema del pecado del hombre en una manera conforme a la justicia de Dios. b) Se hizo santo al hombre sin quitarle libertad de su voluntad. c) Se renovó el compañerismo entre Dios y el hombre que se había perdido en el Edén. Estos beneficios son imputados al hombre cuando se convierte al Señor Jesús.

2. Jesucristo fue “levantado del sepulcro” por la resurrección (de la muerte a la vida). Resucitó para nuestra justificación por medio de la resurrección venció a la muerte haciéndose propietario de sus llaves y de todos sus dominios y como algo especial, su cuerpo no vio corrupción.

3. Jesucristo fue levantado al cielo. Cuarenta días después de la resurrección, fue a preparar moradas para su iglesia. Se sentó en la potencia celestial y a él, están sujetas toda autoridad, dominio e imperio. De allí ha de venir a buscar un pueblo redimido (esta doctrina es la esencia del evangelio).

Esta enseñanza fue la que el Señor Jesús le impartió al rabino Nicodemo y nos involucra a nosotros: era necesario que el Hijo del hombre fuese levantado. Estos tres levantamientos son la materia prima que nos lleva al nuevo nacimiento y a entrar en el reino de Dios por las aguas bautismales en el nombre de Jesucristo.

Un ejemplo particular: la virgen María. En el momento en que creyó al ángel las palabras traídas del cielo, en ese instante concibió en su vientre, y naturalmente dio a luz (San Lucas 1.30-38). Su embarazo es semejante al nuevo nacimiento para salvación en el ser humano, si no le creemos a Dios “no pasa nada”. Pero si le creemos, nos pasa al instante como le pasó a María.

Cuando el ser humano cree en el efecto de estos tres levantamientos, indudablemente concebirá en su ser una nueva criatura que se renueva día a día hasta decir como el apóstol: “soy una nueva criatura en cristo Jesús”. Esa nueva criatura se deleitará en las aguas bautismales en el nombre del Señor Jesús.

Nacer de nuevo significa que el individuo primero tuvo que haber nacido de sangre y carne; luego volver a nacer por la palabra. Leamos San Juan 1:12,3; 1. Juan 5:13; 1. Pedro 1:3,18-23; 1. Corintios 4:15; Tito 3:4-6 y 1. Corintios 15:1-4.

Observe lo que dice Gálatas 4:4-7. Primero tenemos que nacer de nuevo, ser hijos de Dios, y luego recibir el Espíritu Santo. Todas estas cosas las puede hacer Dios en un instante.

LAS AGUAS TIENEN PARTE, TANTO EN LA PRIMERA CREACIÓN COMO EN LA SEGUNDA.

La bibliología nos enseña que cuando Dios organizaba la creación el Espíritu de Jehová iba, venía y se movía sobre la superficie de las aguas (Génesis 1:2. N. V. I.). Cuando Dios quiso hacer otra nueva creación en el tiempo de Noé, lo sacó del barco navegante de las aguas del gran diluvio (Génesis 7:17. 2. Pedro 2:6).

Cando los Israelitas salieron de Egipto, al entrar al desierto, cruzaron las aguas del mar rojo. Al entrar a la tierra prometida tuvieron que pasar por las aguas del río Jordán (Éxodo 13:21,22; Josué 3:13). San Pablo hace mención de esto en 1 Corintios 10:2: “todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar”. Los pasajes analizados nos llevan a pensar que siempre que Dios hace algo nuevo, utiliza el agua como elemento primordial.

Para hacer un cambio metempsicosis de dos reinos contrarios el Señor Jesús usó el agua (Reino mineral) para transmutarla en vino (Reino vegetal) (San Juan 2:6-10). 

En Apocalipsis 22:1 cuando se habla de la nueva Jerusalén, se habla también de un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios. 

Cuando el Señor Jesucristo hace mención del “nuevo nacimiento”, no pasa por alto la primera creación de Génesis 1:2. El Espíritu de Jehová iba y venía sobre la superficie de las aguas. Biblia N. V. I. En el nuevo nacimiento es igual, opera el “agua” y el “Espíritu” como en el libro de Génesis; ya que se realizará una nueva creación. Jesús dijo: “El que no naciere de Agua y del Espíritu no puede ver, ni entrar en el reino de Dios” (San Juan 3:3,5). Ojo, la palabra Espíritu está en mayúscula, esto quiere decir que es él mismo “Espíritu” de Génesis 1:2.

La palabra de Dios posee todos los ingredientes de las cosas creadas y puede actuar sin ellas para satisfacer las necesidades físicas por las cuales fueron creadas (San Mateo 4:4).

La biología nos enseña que antes del nacimiento, un bebe viene a través de una fuente de agua en la cual ha navegando por varios meses hasta que se encuentra con un nuevo mundo de respiros pulmonares y de agua convertida en oxigeno. El cuerpo posee un 75.9 % de este líquido fundamental para la subsistencia de todos los ecosistemas, grandes y pequeños.

SE HA DICHO QUE EL AGUA HA SIDO UN LÍQUIDO BENÉFICO PARA TODOS.

La unión de moléculas H2O, conocida comúnmente como “agua” contiene un componente inherente que produce humedad y en el organismo humano es tan importante que, las células no pueden funcionar sin ella; los tejidos pulmonares necesitan agua para incorporar el oxígeno; el agua disuelve los materiales de los alimentos, elimina los sobrantes alimenticios y regula la temperatura del cuerpo. Sin este líquido los riñones, pulmones, y los poros de la piel se podrían obstruir al momento de la eliminación de residuos. Sin embargo, las aguas corrientes son vida permanente. (San Juan 4:14).

El agua física con todas sus propiedades procede de “la palabra de Dios”. Dios puede satisfacer las necesidades propias del agua sin utilizar el agua, repito: porque la palabra de Dios supera todas las propiedades del agua y del resto de cosas creadas (2. Pedro 3:5).

Observemos en san Juan 13:8-10 cuando el Señor Jesús le dijo a Pedro: “si no te lavare, no tendrás parte conmigo”. Pedro le dijo: “Señor, no sólo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. Jesús le dijo: “el que está lavado, no necesita sino lavarse los pies, pues está todo limpio; y vosotros limpios estáis, aunque no todos”.

Las palabras “vosotros limpios estáis aunque no todos” indicaban, que había lavado una parte del cuerpo de los discípulos pero, faltaba otra parte, los pies. Lo demás ya lo había lavado y para hacer la limpieza completa les lavó los pies, utilizando agua física. Para los demás miembros del cuerpo utilizó la palabra.

San Juan 15:3 dice: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. El agua es importante a tal punto que las células no pueden funcionar sin ella, los tejidos pulmonares necesitan este líquido para incorporar oxígeno. Sin embargo, Jesús le explicó a la mujer de Samaria “cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente que salte para vida eterna”. Con esto el Señor le hace entender que existe un agua excelente con mejores ingredientes que la que ella buscaba. Esta nueva agua, ofrecida por el divino maestro, fluiría internamente en el individuo a manera de una fuente que lo conduciría hacia la vida eterna (San Juan 4:5-14).

Cuando el señor Jesús quiso hablar del Espíritu Santo que recibirían quienes creyeran en él, usó el tiempo oportuno de ingerir el agua. Exclamó: “si alguno tiene sed, venga a mí y beba”. Y añadió: “El que cree en mí, como dice la escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (San Juan 7:37-39). La palabra y el Espíritu tienen los mismos ingredientes; ya que la Palabra y el Espíritu son lo mismo (San Juan 6:63). Las primeras criaturas creadas, Adán y Eva, no “nacieron” porque no fueron engendrados. Fueron creados con las manos del creador y no permanecieron en el reino de Dios ya que fueron tentados por el maligno y fracasaron al pecar contra Dios.

Al recibir el pecado por la desobediencia, físicamente, recibieron la maldición de la “serpiente” Génesis 3:1 “…polvo comerás todos los días de tu vida”. Al hombre se le dijo: Génesis 3:19 “…pues polvo eres, y al polvo volverás”. En otras palabras serás alimento de la serpiente (polvo).

En el nuevo nacimiento, el hombre y la mujer quedan libres de estas maldiciones. Por las siguientes razones:

a. Donde hay un nuevo nacimiento; primero debe haber un nuevo engendramiento (1. Pedro 1:23; 1. Corintios 4:15).

b. El que ha nacido de nuevo está rodeado de muchas promesas positivas y debe tener una nueva nacionalidad (1. Pedro 1:3-5).

c. El que ha nacido de nuevo, el maligno no le toca (1. Juan 5:18).

d. El que ha nacido de nuevo no practica el pecado porque la simiente de Dios permanece en él (1 Juan 3:9,10).

e. Ahora somos hijos de Dios; nuevas criaturas; no de simiente corruptible es decir, no de Adán (de polvo) sino, de cimiente incorruptible, por la palabra de Dios (1. Pedro 1:23. 1. Juan 3:2).

LA MANIFESTACIÓN DE DIOS EN CARNE FUE PARA HACERSE FAMILIA DEL HOMBRE Y LLEVAR ACABO LA REDENCIÓN DEL SER HUMANO. “LO IMPOSIBLE SE ENCAMINABA A LO POSIBLE” HEBREOS 2:14

LA REDENCIÓN

La Doctrina de la redención muestra que el hombre se encontraba en las manos del diablo, del pecado, como un esclavo y necesitaba ser redimido, libertado, rescatado por medio del pago de un precio (Romanos 6:18-22).

La redención es la liberación obtenida a través del pago de un precio o, “pagar el precio, el monto puesto para redimir a alguien que está en cautiverio permanente”.

EL QUE REDIME ES EL REDENTOR Y SU OBRA PROPICIATORIA SE LLAMA REDENCIÓN Y DEBE REUNIR CIERTOS RESQUISITOS:

1. DEBE SER PARIENTE CERCANO DEL HOMBRE


Ningún hombre por bueno que haya sido podrá liberar a otro hombre porque, un esclavo no puede liberar a otro esclavo. Ni los ángeles buenos, ni los ángeles malos, ni ningún otro ser creado, nunca lograría, ni podría, redimir o liberar al hombre, porque el hombre pertenecía a otra creación diferente (a la creación terrestre). Según la ley, se debía ser familia del ser secuestrado o embargado, además tener el valor del precio adecuado y la disponibilidad personal para que lo pudiera redimir (Levítico 25:47-49).

Dios en su esencia de espíritu podía liberar al hombre, porque él es Dios y lo que quiere lo puede hacer pero, no lo hizo sino que tomó una forma humana corpórea, con todas nuestras debilidades para perfeccionar su poderío y darse a conocer como ser corpóreo visible y así, redimirnos.

Para cumplir aquella ley dada por él mismo en levítico 25:47- 49 Dios tuvo que hacerse familia del Hombre, naciendo de una mujer para ocupar el lugar de hermano y así defender su causa (Isaías 49:24-26; Hebreos 2:14; Gálatas 4:4,5; Hebreos 2:11,17).

2. DEBE ESTAR DISPUESTO A REDIMIR O COMPRAR OTRA VEZ

No era simplemente ser pariente de la persona a rescatar, sino tener el precio y estar dispuesto a pagarlo. En el libro de Rut vemos el caso de un hombre que aunque era pariente y tenía con qué redimir, no tenía la voluntad para hacerlo (Rut 4:1-10). Por el contrario, el Señor Jesús, siempre estuvo dispuesto a pagar el precio de este rescate. Por ejemplo, en el poso de Jacob, dijo: “yo tengo una comida que comer que vosotros no sabéis (San Juan 4:32-34). Otro ejemplo se encuentra descrito en San Mateo 26:36-42, Jesús en el huerto del Getsemaní oraba intensamente “No se haga mi voluntad…”.

3. DEBE TENER EL PRECIO DEBIDO.

El hombre no fue comprado por dinero (Isaías 49:24,25. Isaías 52:3). En la parábola de San Mateo 13:44,45 se vislumbra el negocio a realizar. En primera de Pedro encontramos el capital valeroso para adquirir la propiedad, la realización de este negocio y el precio pagado (1. Pedro 1:18,19).

JESÚCRISTO REUNIÓ TODOS ESTOS REQUISITOS

1. “Siendo Dios, se manifestó en carne al nacer de una mujer” (Hebreos 2:14). 

2. “Padeció por nosotros en la carne, con un propósito” (1. Pedro 3:18; 4:1).

3. “Se dio a si mismo por nosotros para redimirnos” (Tito 2:13,14). 

4. “Siendo justificado gratuitamente por su gracia” (Romanos 3:24-26). 

5. “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación" (1 Pedro 1:18-19).

6. “Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" (1. Corintios 6:20).


Hemos sido comprados por un precio. ¿Cuál fue el precio? hay sólo una respuesta: la sangre de Jesucristo derramada en la cruz del calvario.

Estudie las siguientes referencias: Levítico 25:47-49; Gálatas 3:13; Apocalipsis 5:9; Tito 2:14; San Mateo 20:28; 1. Pedro 1:18,19; Isaías 52:3; Hebreos 2:14; Filipenses 2:6-9; Jeremías 15:21. 

La palabra "redimir" en la locución bíblica, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento quiere decir:

  1. Comprar otra vez pagando el precio debido (Isaías 52:3).
  2. Librar de la esclavitud pagando el precio completo (1. Pedro 1:18,19).
  3. Comprar en un mercado y llevar de un mercado (Óseas 3:2).


PRIMER PUNTO:

COMPRAR OTRA VEZ PAGANDO EL PRECIO DEBIDO

Los redimidos en esta dispensación de gracia, nos debemos al Señor por dos razones:

1. Él nos creó, nos formó y nos hizo. En “Adán”. (Isaías 43:7).

2. Nos redimió en “Cristo Jesús” porque éramos esclavos:

a. “del mundo” (San Juan 16:33) y a los redimidos se nos dice: no “améis al mundo ni…” (1. San Juan 2:15).

b. “del pecado” (Romanos 6:18). A los redimidos, nos dice San pablo en Romanos 6:14: “El Pecado no se enseñoreará…”.

c. “del diablo” (Colosenses 1:13). Para los que ya somos redimidos, dice San Pedro en 1. Pedro 5: “Resistid al diablo y de vosotros huirá”.

d. “de los deseos de la carne” (Gálatas 5:1,24). Por eso San pablo aconseja en Gálatas. 5:16 “No satisfagáis los deseos de la carne…”.

e. “del ego personal” (Gálatas 2:20.) San pablo, después de ser redimido dijo: “con Cristo estoy juntamente crucificado…” (Gálatas 2:20; 1. Pedro 1:18: Gálatas 4:3-5; 3:13; 1. Corintios 6:20).


SEGUNDO PUNTO:

LIBRAR DE LA ESCLAVITUD PAGANDO EL PRECIO COMPLETO

Jesucristo nos ha librado de la potestad de las tinieblas (Colosenses 1:13; Romanos 8:2; 6:17,18).

TERCER PUNTO:

COMPRAR EN UN MERCADO Y LLEVAR DE UN MERCADO.
Los mercados siempre estaban ubicados en lugares públicos y eran accesibles a todos los habitantes. En la antigüedad, muchos de los lugares públicos de los países de oriente, estaban ubicados en puentes, en puertos marítimos, en carreteras, en las afueras de las puertas principales de las ciudades y en otros lugares más pequeños dispuestos para estos fines (Isaías 23:3; Sofonías 1:10,11).

Cuando Cristo nos compró lo hizo en un lugar público, en el lugar de la “calavera”. El calvario quedaba en las afueras de la puerta principal de la cuidad de Jerusalén (Hebreos. 13:12). Allá fue donde el Señor pagó el gran negocio (San Mateo 13:45,46). En el cerro del calvario se unían tres caminos: el de los romanos, el de los griegos y el de los judíos (San Juan 19:20). Todos los habitaron se dieron cuenta del pago que hizo el Señor Jesús (por el rótulo escrito en tres idiomas).

San Pablo a los Colosenses 2:13-15 habla del cambio de vida y el destronamiento del viejo imperio.

Estimado lector, me ha parecido bien ensanchar este tema con toda lucidez para tratar de que la verdad bíblica alumbre todas las elucidaciones de nuestra mente Contemporánea, y así, poder salir del mar de confusiones que opera entre el mundo religioso en nuestros días. Espero que el Señor dueño de la mies alumbre cada momento nuestro sendero hasta hacernos a la verdad completa, como lo dijera el apóstol san Pablo a los Colosenses 1:9. …Que seas lleno del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual.

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Copyright y engrosado por el pastor.
York Anthony Shalom.
Licenciado en Sagrada Teología.
Magister en Divinidades Teológicas.
Jorgesalomserpa@hotmail.com

Escrito por: Jorge Salom Serpa | Publicado: 2013-01-03 | Visto: 11191
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