Los milagros hacen parte de la doctrina, y el hecho de que muchos hayan abusado y se hayan extraviado, no nos debe dar a nosotros miedo de creer en los milagros. Hoy hablaremos sobre “Experimentando un milagro”.

¿A quién tengo que ver para ver el milagro?

Si tuviéramos un espejo y lo pusiéramos delante de nosotros, ese que vemos en el espejo, ese es un verdadero milagro.

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Pero en la vida cristiana los milagros son para avanzar, para crecer, para consagrarnos, para dar frutos y muchos frutos; no nos debemos encerrar en los milagros, pero nos debe acercar más a Dios.

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Tomemos como ejemplo el caso de Bartimeo.

La condición del personaje, es que era ciego, estaba sentado y mendigando, esa era la situación de Bartimeo.

Ahora dejamos a Bartimeo quieto y nos vamos a nosotros ¿Cuál es nuestra necesidad principal hoy?

Primero tenemos que identificar qué es lo que necesitamos en nuestra vida cristiana, para luego, el segundo punto y el tercer punto tenga su consecuencia y tenga su proceso.

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Estamos hablando sobre el tema: “Experimentando un milagro”.

¿Cuál es tu necesidad principal?

Si no eres salvo, hoy puedes serlo, Jesucristo es el salvador nuestro y de todos los hombres, es más, él no quiere que ninguno se pierda, porque la visión de Dios es muy grande.

Nosotros a veces nos alegramos al ver la congregación llena, pero el Señor quiere que todo el mundo sea salvo y venga al conocimiento de la verdad.

Ser salvos es un milagro, es una obra extraordinaria y grande. El favor más grande que Dios nos ha dado a nosotros, es la salvación de nuestras almas.

Pero resulta que cuando el Señor nos salva, no nos lleva de inmediato para el cielo, sino que nos deja en esta tierra para ser sus testigos.

E inmediatamente que somos salvos, comienza la etapa de la santificación, de la perfección, de la madurez, en la cual muchos cristianos resbalan, aunque son salvos, comienzan con problemas, dificultades y luchas.

Estamos seguros que Dios no ha terminado su obra en nosotros, aún no hemos alcanzado lo que Dios quiere que alcancemos, ninguno de nosotros es perfecto, pero vamos en el camino de la perfección y tenemos muchas promesas.

Dios es nuestro Padre, nosotros somos sus hijos, somos su pueblo y por eso nos dice que nos limpiemos de toda contaminación, de carne y de espíritu.

¿Habrá algo que nos obstaculiza la madurez cristiana, la santificación, la perfección? Esta debe ser nuestra prioridad.

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Si queremos crecer en el Señor y ver milagros en nuestras vidas, debemos vivir conforme a la voluntad de Dios, porque Dios no obra milagros a la loca, Dios no es loco, él es el único y sabio Dios.

Los Pecados ocultos

Algo que tampoco nos dejaría crecer son los pecados ocultos, pecamos y nadie se dio cuenta, el pastor no se dio cuenta, el diacono tampoco, pero qué hacemos en la iglesia si no confesamos nuestros pecados.

Pecados no confesados, pecados no perdonados, y si tenemos pecados no perdonados y Cristo viene, nos vamos a quedar en esta tierra, con todo lo que hagamos en la iglesia y los cargos que tengamos.

Experimentando un milagroJesucristo se dio a sí mismo por una iglesia, para presentársela a sí santa, sin mancha, irreprensible.

La gracia de Dios salva, nos capacita, nos enseña a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos.

Nos enseña a vivir justamente, piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo.

Estamos esperando el arrebatamiento, pero tenemos que saber que si estamos esperando ese momento glorioso, nosotros necesitamos estar convencidos, conscientes de que si hemos pecado y no le hemos confesado a Dios, estamos mal.

Dios es grande y es bueno, pero no decimos esto promoviendo el pecado, ni decimos: “hermano pequemos que Dios después nos perdona” porque no se puede jugar con Dios así.

La confesión es una doctrina bíblica, y Dios no me perdona hasta que no le confesemos, y al confesar comenzamos a recibir perdón de Dios y me siento mejor y mejor.

Entonces podemos identificar si necesitamos un milagro hoy, necesitamos confesarle a Dios nuestros pecados.

Otro punto que nos impide el prosperar en la vida cristiana es:

La falta de unción

La unción es el Espíritu Santo activo en el presente, la unción del Espíritu Santo no es algo del pasado, es algo que tiene que ser del presente.

En estos tiempos hay hermanos y aun pastores, que se han conformado con el nivel espiritual que tienen.

Tienen una congregación y un ministerio, pero se han quedado en lo que conocen solamente, y Dios nos invita a avanzar más a su presencia, a buscarlo más.

Necesitamos un milagro y necesitamos ser renovados.

Si tal vez deseas ampliar sobre éste temas, te invitamos a que veas la siguiente enseñanza, sabemos que será de mucha bendición para tu vida.

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Experimentando un milagro

Pastor: Herman Castellanos

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