Pero cuando es que vamos a ser salvos

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Pero cuando es que vamos a ser salvos

Pero cuando es que vamos a ser salvos

La salvación es un proceso ejecutado entre Dios y el hombre caído, y se da como un regalo prometido a nuestros primeros padres, según Génesis 3:15; Génesis 22:18; Hechos 3:25; y surge la frase: pero cuando es que vamos a ser salvos, si hemos esperado tanto tiempo.

Se entiende por salvación a ser librado del juicio final que Dios tiene preparado, como dijera el apóstol San Pablo en el Juzgado en Atenas “Por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos”. Hechos 17: 31. (También te puede interesar: Jesucristo el Mesías prometido)

El propósito de Dios al comunicarle al hombre el día del juicio se da no para que él se asuste o se atemorice, sino para que se prepare para que ese día no lo tome por sorpresa, porque será tan terrible que Sofonías 1:14, lo comenta de esta manera: “Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente”.

“A vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”. 2. Tesalonicenses 1:7-8.

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Debemos prepararnos

Según el libro del Apocalipsis 6:16 da la impresión que mucha gente no se preparó para esperar ese día y les tomó por sorpresa, y por eso les decían a los montes y a las peñas: “Caed sobre nosotros y escondednos de la presencia del que está sentado en el trono y de la ira del Cordero”.

Las historias de los imperialistas nos cuentan que los imperios no se preparaban el día del combate, sino antes. Josué no organizó al pueblo en el día que se cayeron los muros de Jericó, sino antes. Todas estas evidencias nos indica que tiene que haber una preparación antes que llegue ese día del juicio, para que no nos sorprenda.

La salvación del diluvio estaba programada en dos tiempos: Dios iba a mandar el diluvio para terminar con los impíos, pero Noé tenía que hacer el arca como refugio para su propia salvación; Dios fue tan paciente que tuvo que esperar que se hiciera el arca, supuestamente, se cree que tardó ciento veinte años.

San Pedro en esta Dispensación de la Gracia nos dice: “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2. Pedro 3:9.

Pero cuando es que vamos a ser salvos. Debemos de concientizarnos que Dios es el que salva, pero nosotros debemos de prepararnos, así como Noé, Dios le dijo que se hiciera el arca, y él lo hizo y se salvó.

A nosotros se nos dijo que creyéramos en el evangelio. San Marcos 16:15. San Pablo en la 2. Tesalonicenses 1:8 dice que los que no han creído les espera algo no deseado. “El Señor vendrá en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

Creer en el evangelio, es creer que Jesucristo murió por mí, fue sepultado para vencer el sepulcro, resucitó para nuestra justificación; nos arrepentimos para no volver más al pecado, nos bautizamos en el Nombre de Jesucristo para el perdón de nuestros pecados, recibimos el Espíritu Santo para vencer al enemigo y para el día del levantamiento de la iglesia. Si usted no lo hace entonces Dios se exime asimismo de toda responsabilidad, es decir, ya no es culpa de Dios.

Noé no construyó el arca en el día que principio el diluvio, sino ciento veinte años antes y no solo se salvó él, sino a su familia y muchos animales irracionales; además de su paciencia y obediencia condenó al mundo de su época.

Amigo lector Jesucristo dijo: “Con vuestra paciencia ganaréis vuestras almas”. Lucas 21:19. Recordemos que las vírgenes sensatas con anterioridad prepararon sus lámparas y con paciencia esperaron al esposo, y por esta razón entraron a las bodas. San Mateo 25.

El tiempo de nuestra preparación lo hemos tenido de sobra, ya hace más de dos mil años que el Señor mandó a predicar su evangelio. El tiempo que nos queda, es el tiempo de gracia, podemos decir, que es el tiempo de las oportunidades.

Miremos lo que el Apóstol Pablo les dice a los hermanos de Roma: “Y haced todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz”. Romanos 13:11-12.

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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