Propiedades del nuevo nacimiento

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Propiedades del nuevo nacimiento

La reflexión de este tema se encuentra en la charla del Señor Jesucristo con el doctor Nicodemo, ya que éste se afianzaba en varias evidencias que lo hicieron venir al Señor de noche; habla de “noche” porque de pronto en el día tendría muchas ocupaciones o por su elocuencia de fariseo. El cual veremos las propiedades del nuevo nacimiento.

Uno de los argumentos evidénciales fascinante que conmovieron a este individuo en buscar a Jesús fueron los milagros, las obras que hacía el Señor, las cuales comprobaban que Dios estaba con él, sin embargo, con todo esto no se esmeraba para buscarlo para su propia Salvación. (También te puede interesar La imagen de Dios)

Después de dos mil años es posible que todavía hallan personas como éste, que busquen al Señor interesadas en los beneficios corporales, sabiendo que Jesús tiene la mejor salud que necesita el ser humano en su interior.

Nicodemo era fariseo, cuya secta religiosa tenía un prestigio único por su popularidad, su influencia, su elocuencia por manejar los pergaminos de la ley, quienes a su vez, opinaban que la salvación se haría manifiesta en cada individuo que practicara buenas obras, cuya reflexión era razonable, pero en el fondo era un decoro simplemente exterior; por estas razones, ocasionalmente, el Señor los señaló como hipócritas, fingidores e comediantes, por demostrar una actitud demasiada humilde pero predominantes antes sus seguidores.

Además, de todas estas superioridades como fariseos, el doctor Nicodemo disfrutaba de muchas bienestares dentro del semitismo hebreo, ya que supuestamente, era presidente del “Sanedrín”, (el tribunal superior de la ciudad de Jerusalén). Era tan importante que Jesús le dice eres tú “maestro de Israel”.

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Las creencias primordiales de esta secta era que ellos pensaban que lo tenían todo, tanto lo físico como lo espiritual, por ello, Nicodemo le costó muchas circunstancias en percibir el contenido de las aclaraciones del Señor, ya que se trataba de interpretaciones espirituales, donde la mente de este erudito, teólogo no estaba ejercitada.

La charla de Nicodemo con el Señor, nos muestra una debilidad apremiante entre los fariseos, cuando le dice: “Sabemos que nadie hace estas señales que tú haces si no está Dios con él”.

Esta suposición vestida de raciocinio nos muestra que Dios no estaba con ellos. La confusión más grande del sanedrín, es que el Señor Jesús no aparecía en las muestras del registro en ningunas de las escuelas de formaciones rabínicas, como ellos; sin embargo ellos querían saber de dónde dependía su poderío, y este catedrático cargado de astucia, experto en las investigaciones, se prestó para ser diplomático, explorador de verdades ocultas, y por esta razón, buscó una hora apropiada, la noche, para no ser visto de los prosélitos y demás comunidades pertinentes.

Esta entrevista contiene principios oscuros para estos religiosos. Primero, ellos confesaron que Jesús había venido de parte de Dios como maestro; Segundo, las señales que hacía le identificaban su procedencia; Tercero, ellos creían que sin Dios no se podía actuar así como actuaba al Señor Jesús. Sin embargo querían seguir al Señor de noche, para que el lucero de la mañana no les resplandeciera en sus corazones.

Aunque Nicodemo vino con tantas zalamerías, pareciera que el Señor no le prestó atención a sus persuasivas palabras; más bien, le interrumpió su elocuencia para contestarle la pregunta que traía escondida en su corazón: ¿Cómo puedo entrar en el Reino de Dios?.

Me causa intriga como comentarista, que ellos con tantas prioridades como las que tenían los fariseos, no estaban seguros de estar en el reino de Dios. Eso le pasa a muchas gente de hoy día que se apartan de los principios de Dios para navegar en los suyos propios.

La repuesta del divino maestro fue clara y enfática, para el ser humano de todos los tiempos, procedente de la Genética Adámica, no lograría nunca salvarse por sí solo; sino a través de un proceso embrionario espiritual, operado para una nueva naturaleza. Esto era desconocida para estos empedernidos religiosos judaizantes.

Amigos lectores este encuentro del Señor Jesucristo con el representante de los fariseos, tiene tanta importancia porque las palabras expresada por el Señor, van dirigidas a todo ser viviente, perteneciente a la raza humana: Él dijo, “el que no naciere de nuevo no entrara en el reino de Dios”, allí nos involucró a todos.

Según las enseñanzas de algunos conferencistas, comentan que el diablo también esperaba salvación y perdón; con las aclaraciones del Señor el que no naciere de nuevo con esta expresión el diablo quedó perdido sin garantía de salvación, porque el diablo no tuvo el primer nacimiento porque fue un ser creado, dicen los lingüistas que para nacer de nuevo, sería obvio haber tenido un nacimiento primero.

También nos enfoca a todos los seres humanos, porque Adán nos vendió en el huerto del Edén y todos fuimos destituido de la gloria de Dios. Ahora con el nuevo nacimiento podemos pasar del reino de las tinieblas al reino de Dios y recuperar la comunión que perdió nuestro padre. 

Propiedades del nuevo nacimiento

  1. Para nacer de nuevo tenemos que ser engendrado nuevamente, por la palabra del evangelio, por ello es importante oír el evangelio.
  2. Esta nueva criatura no son engendrado, por voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Ya que él de su voluntad, nos hizo renacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas. La nueva criatura de que habla la Biblia es el producto de la formación de la palabra de Dios en nuestras vidas. Según lo que leemos en San Juan 1:13-14; 1. Corintios 4:15; Filipenses 1:6.
  3. La nueva criatura es diferente a la vieja. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17.
  4. La nueva criatura tiene promesa. “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca”. 1 Juan 5:18.
  5. La nueva criatura tiene promesa de recibir el Espíritu de Dios. “Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: !Abba, Padre!”. Gálatas 4:6.
  6. La nueva criatura se sostiene por la palabra de Dios. 1. Pedro 2:2; San Juan 6:51,63; Filipenses 2:16; Colosenses 3:16; 1 Juan. 2:14.

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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