Recuperando la moneda perdida

La parábola de la moneda perdida tiene algo que llama la atención y es que la moneda que se perdió, no se perdió en la calle, sino que se perdió dentro de la casa. Hoy hablaremos sobre recuperando la moneda perdida.

Es de mucha bendición tener una congregación llena, pero de nada sirve tener un templo lleno y corazones vacíos.

En nuestras congregaciones encontramos gente, que estando dentro de la misma iglesia están perdidos y se necesita ser encontrados.

Actualmente existe una proliferación de religiones, predicadores por montón, templos llenos, pero con ausencia de la presencia del Espíritu Santo, que es la que dirige, enseña y liberta.

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Si hoy haces una mirada introspectiva y te preguntas ¿Qué cosas haz dejado de hacer?; porque cuando llegaste a la iglesia tenías ese fervor y esas ganas de servirle a Dios.

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Había tiempo para buscar de Dios, pero han pasado los años y en tu vida se han empezado a perder cosas, tales como: la fe, las fuerzas, el deseo de servir y has entrado en un enfriamiento espiritual, el cual te tiene allí sólo sentado en una banca.

Recuerda que orar aún sigue siendo necesario, ser lleno del Espíritu Santo todavía se necesita, y mientras esté ésta iglesia aquí en la tierra, todavía se manifestará la presencia de Dios.

A veces tenemos tiempo para todo, pero lamentablemente no hay tiempo para Dios.

Además de eso tal vez dentro de tu propia casa hay personas que se están perdiendo.

Tal vez compartes mucho tiempo con ellos, pero a veces ni se le habla de Dios, se habla de las cosas cotidianas, pero de lo más importante no se trata.

Para ganar nuestra familia para Dios, la mejor estrategia es tu testimonio.

Es de vital importancia que cuides cada cosa que Dios te ha dado. Desde que estás en la iglesia, Dios te ha dado muchas bendiciones, no solamente económicas, sino también espirituales, nos ha dado lo más grande, que no tiene precio y se llama salvación.

Usted y yo no le pertenecemos al mundo, sino que le pertenecemos a Jesucristo.

Tal vez un día sentiste a Dios, y por cosas de la vida te descuidaste y ya no sientes a Dios.

Recuperando la moneda perdida

Pero hoy quiero decirte que es de vital importancia que hoy comencemos a recuperar todas aquellas cosas que hoy no tienes, pero que son importante para tu vida cristiana.

Muchas personas hoy en día se lamentan de su situación, pero no hacen nada para mejorarla.

Hoy en día se hace necesario que comencemos a recuperar lo que hemos perdido, pero primero hay que a sincerarse con Dios.

Si usted no es capaz de reconocer que se le ha perdido una moneda, su vida será igual.

Pastor: Ronald Reyes

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