Cuando nos presentarnos a una empresa a solicitar trabajo, nos piden ciertos requisitos que debemos cumplir, para por lo menos poder concursar en la vacante que haya. Hoy hablaremos sobre los requisitos para los propósitos de Dios.

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Elías pensó que Dios tenía una sola manera de manifestarse, que Dios era fuego y fuego, por eso Dios tubo que meter a Elías en un proceso, donde llegó a un momento, que como humano se sintió impotente.

Hay momentos donde nosotros humanamente llegamos a una cúspide, donde estamos tan llenos de la gloria de Dios, que llega un enfermo, le ponemos las manos y sana inmediatamente.

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Pero hay momentos donde nos sentimos tan humanos, tan impotentes, que no podemos ni con nosotros mismos.

El hombre que vemos parado frente a 450 profetas de Baal, haciendo un desafío, con una convicción y seguridad diciendo: ¡Oh, Señor Jehová, responde, para que este pueblo sepa que tú eres Dios!, Y fuego cayó del cielo, y el pueblo tuvo que caer postrado y decir: Jehová es el Dios; y luego retó a 450 profetas de Baal y los degolló.

Ese hombre que vemos que pide y Dios responde, es hombre que está acostumbrado a ver el poder de Dios.

Ese mismo hombre es amenazado por una mujer, que sintió miedo y ahora lo vemos debajo de un enebro deseando morirse.

Pero de verdad ¿Elías quería morirse?

Él no quería morirse, porque si así fuera, se hubiera presentado ante Jezabel que lo buscaba para matarlo.

Eso es lo mismo que nosotros sentimos cuando las cosas nos salen mal, cuando el viento no sopla a nuestro favor, cuando humanamente estamos llenos de problemas, eso era lo que sentía Elías, miedo, se sentía solo.

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Nosotros somos dados a mostrar las fortalezas, y a mostrarnos fuertes y llenos de gloria, llenos de poder; pero casi ninguno de nosotros somos dados a demostrar que dentro de nosotros también hay debilidades.

Quizás para muchos, nosotros no calificábamos para alguna labor, no dábamos la talla, pero eso es lo que nos gusta de Dios, que él llama lo vil y menospreciado, lo que no es, para deshacer lo que es, porque Dios no mira lo que mira el hombre.

Vemos un Dios paciente, amoroso, compasivo, que va sobrellevando y sobrellevando, hasta llevar a donde él quiere a la persona.

Hubo un hombre llamado Jacob, que ninguno de nosotros hubiésemos querido nacer con ese nombre, porque el nombre identificaba su personalidad.

El nombre Jacob significaba tramposo, engañador, estafador, nadie quería andar con Jacob.

Desde el vientre estaba en una lucha, quería salir primero, pero su madre no entiende pero Dios le dice que dentro de ella había dos naciones.

Y que el mayor serviría al menor, y él tendría un propósito grande con ese que saldría después.

Nació el primero, Esaú, rubio, velludo, y de buen parecer, luego nace Jacob, lampiño, uno fue diestro en la caza, y el otro fue de hogar.

Crecieron ambos y pasan algunos sucesos, Esaú vende su primogenitura a Jacob por un plato de lentejas, Jacob roba la bendición que Isaac tenia para Esaú, con la ayuda de su madre.

Su madre sabía los pensamientos que Dios tenia para con Jacob y por causa de ese engaño Esaú pretende matarlo, huyendo Jacob con un mundo de problemas, su propio hermano lo buscaba para matarlo.

¿Cómo nos sentiríamos internamente, si conseguimos algo no de una manera correcta, sino con engaños y mentiras?

¿Cómo nos sentiríamos si somos realmente personas que tenemos los principios de Dios sembrados? No podemos sentirnos bien, no habría paz en nuestro interior.

Tal vez hay alguien que se siente cansado de ser y de llevar esa vida, que quiere un cambio, que dice estar cansado de estar tropezando en el mismo sitio siempre, cansado de que le digan que no puede, que no vale.

Requisitos para los propósitos de Dios

Ese día, lejos estaba de su mente que iba a conocer el Dios de su padre Abraham y de Isaac; esa noche Jacob embargado de problemas, Dios decide aparecérsele y le dice:

Jacob, engañador, tramposo, Yo soy el Padre de Abraham y de Isaac, y soy tu padre también, tú serás un pueblo grande y numeroso, como la arena que está a la orilla del mar, hare de ti una nación grande, te bendeciré, te acompañare en este camino, y cumpliré mi propósito contigo y no te dejaré hasta que mi palabra se cumpla.

Cuando este hombre escucha esa voz, ve una escalera apoyada en tierra, y que su extremo llega al cielo y ve a Jehová que estaba allá en lo extremo y ángeles que suben y descienden.

Esa noche Jacob no pensó que iba a palpar la gloria de Dios de esa manera.

Es posible que muchos estemos embargados de problemas, pero este Dios todopoderoso está a tu lado para encontrarse contigo, para decirte que no importa tus falencias él tiene un propósito maravilloso contigo.

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Requisitos para los propósitos de Dios

Pastor: Jose Luis Ramirez

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