Curiosamente, la palabra avivamiento no aparece en la Biblia, aparece es avivar, pero avivamiento es una palabra, por decirlo así, del léxico de los pentecostales. Hablaré en este artículo sobre un avivamiento destructor.

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Escuchamos frase como: “Gran culto de avivamiento espiritual” y eso nada más está en boca de nosotros.

¿Qué es un avivamiento?

La palabra avivamiento es la acción de avivar, es dar nuevas fuerzas, vigor, animar, atizar el fuego, es hacer que la luz artificial dé más claridad.

En general es cobrar vida, es vitalizar o dar vigor a algo que está previamente vivo, así como se aviva un fuego que previamente tendríamos encendido.

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Cuando hay avivamiento, los milagros más grandes se hacen presentes, porque cuando un pueblo está avivado, suceden cosas extraordinarias.

Si estamos en un estado de desánimo, es porque no tenemos avivamiento, por decirlo así, estamos quieto, en reposo, hay tristeza en nuestro corazón.

Cuando hay avivamiento espiritual, las cosas se tornan diferentes.

Hay gente que dice “no va a venir casi gente al culto” pero el que está avivado dice “si va a venir gente”.

El que está sin avivamiento dice “a mí me parece que en la campaña la gente no se van a entregar”, pero el que está avivado dice “si se van a entregar en el nombre del Señor”.

El que vive en avivamiento vive con una tremenda expectativa, para él todos los cultos son sustanciosos, mientras que el que está sin avivamiento le preguntan: ¿Cómo estuvo la predica? y responde: ¡Ahí, más o menos!.

Pero el que está en avivamiento, está en el fuego, está en la iglesia, y escucha el mensaje y vive la Palabra.

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Eso es lo que Dios quiere de nosotros, que como iglesia del Señor vivamos diariamente en avivamiento, cuando vivimos en avivamiento todo nos sale bien, porque Dios es el que manda el fuego del cielo.

En esto hay que estar bien ubicados, en esto hay que saber qué es lo que hacemos.

El pueblo de Israel necesitaba un tremendo avivamiento, Jericó era una ciudad que ellos tenían que conquistarla, estaba en medio de la tierra de Canaán, o sea, al ellos pasar, había una obstrucción el cual era el pueblo de Jericó.

Cualquiera ve las murallas y el que está sin avivamiento dice “esto está difícil, devolvámonos”, pero el que está bajo la unción del Espíritu Santo dice “Qué muralla, ni que muralla”, en el nombre de Jesús lo haremos.

Pero el que está bajo la influencia del Espíritu Santo ve esa muralla pequeña, porque no mira la muralla, mira más bien quien es el que está acompañándole a él.

El día que entendamos quien es el que nos acompaña, vamos a ver las cosas pequeñas e insignificantes, vamos a ser capaces de decirles: “En el nombre de Jesucristo te voy a derrotar”.

Si estamos en avivamiento la gente nos respeta, ellos sabrán quienes somos, pero no somos nosotros, no son nuestras manos, no es nuestra boca, no son nuestros bienes materiales.

Un avivamiento destructor es que necesitamos nosotros, que destruya toda pereza y desanimo espiritual que haya en nuestras vidas.

De algo estamos seguros, el que está acompañándonos ese si es grande, ese si es poderoso y es el que nos llena para vivir en avivamiento.

Recuerda Necesitas avivar tu vida hoy.

Un avivamiento destructor

Pastor: Jailson Navarro

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