Como maestros ejercemos una gran influencia a la hora de establecer un carácter en la vida de los niños, por eso como maestros de nuestras iglesias, debemos saber que un maestro que influye en la vida de sus discípulos, puede hacer de esos niños grandes personas para la honra de Dios.

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Para poder influir en la vida de esos niños, es importante saber qué tipo de enseñanzas están recibiendo los niños en sus casas y en la iglesia e identificarnos con los niños.

Si un niño siente algún rechazo hacia su maestro, ese niño no recibirá con agrado ninguna enseñanza que su maestro le intente trasmitir en sus clases.

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Entre más experiencias un niño acumule en la clase o en la iglesia, mayor será su tendencia a querer a amar las cosas y los ideales de Dios.

El carácter cristiano además de ser enseñado, ese carácter es practicado y cultivado, por eso cuando ese niño crezco y sea un adulto, se le acercará a usted como maestro y le dirá: “Gracias por ese carácter que forjó en mi vida desde niño”.

Hay que tener claro que todos nuestros discípulos serán nuestros futuros servidores, tendrán que reaccionar ante las ofertas del mundo, donde tendrán que relacionarse con otras personas, no de buenas costumbres, pero con el carácter que ese niño ha adquirido de su maestro, podrá salir a relucir con buenas actitudes.

Cada uno de nosotros logremos reposar en los niños aspectos positivos, porque el maestro mira a través de la obra de Dios, y sabemos que el que comenzó la obra en ese niño o adolescentes la perfeccionará.

Hay patrones de comportamientos en cada uno de nosotros, que ya están definidos y que antes de conocer al Señor se forjaron en nuestros corazones, malos hábitos que hemos tenido que derrumbar por medio del poder del Espíritu Santo.

Podemos decir que el carácter cristiano es grabar o formar la vida de Cristo en el creyente a fin de reflejar a Cristo en cada acto nuestro y cumplir el propósito que Dios mismo ha marcado para nosotros.

Como maestro debo saber cuál es el potencial que tengo en mi ministerio por medio de la enseñanza y de mis actitudes para ayudar a mis discípulos a que lleguen a ser personas notables, dominados por el carácter cristiano, así seremos un maestro hacia la excelencia.

Alguna vez te has preguntado ¿Qué clase de maestro soy yo?

Te invitamos a que amplíes más sobre este tema, viendo la siguiente enseñanza.

Un maestro que influye en la vida de sus discípulos

Partor Alvaro Muñoz

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