Un proyecto sin reversa

De Jesús siempre nos quedaremos cortos de todo lo que hay que decir de él, de sus obras, de sus maravillas, de sus prodigios, de sus innumerables señales, de su capacidad de servicio que es incalculable, de su disponibilidad de atender a los hombres y trabajó en un proyecto sin reversa.

Todo lo que hay que decir de Jesús es bueno

En la Biblia vemos a un Cristo trabajador, un Cristo sudando la camiseta, un Cristo dispuesto siempre, con un propósito firme, trabajándole a un proyecto que no tenía reversa, él se lo propuso así.

El simple hecho de Jesús pisar ésta tierra llena de pecados y contaminada totalmente, es un acto de humillación, pero a él no le importó sino que se humilló hasta sumos.

El mismo Dios se nos vino aquí a la tierra y empezó a recorrer, a mirar la inmensa necesidad que había en este mundo.

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Por donde quiera que Jesús metía el ojo habían paralíticos, ciegos, cojos, lunáticos, endemoniados, sordos, el pecado estaba haciendo estragos, el diablo añadiendo más a la pesada carga de la desgracia que estaba sobre el hombre.

Un proyecto sin reversa

Pero llegó Jesús para deshacer las obras del diablo, no había quien pudiera evitar, ni detenerlo; el Dios de la gloria se había trazado levantar al paralítico, darle la vista al ciego, poner a hablar al mudo.

El diablo vino a acabarnos a nosotros, pero bendito sea el rey de reyes que vino a defendernos y su interés es que todos seamos salvos y quedemos libres de cualquier mal.

La vida del hombre sin Cristo es una vida desierta y seca.

Por mucha fama que le demos a Jesús, siempre nos quedaremos cortos, porque él es mucho más.

La grandeza del hombre empieza cuando dobla las rodillas ante Jesucristo.

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Pastor: Adriano Mier

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