Una carrera de relevos

La vida cristiana es una carrera de relevos permanente, que no es para quedarse sentado sino tomar la posta y correr.

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En una carrera de relevo, los participantes le entregan una posta a su compañero, el cual éste debe seguir corriendo y llevarla hasta el final.

Si la iglesia no corre y se queda sentada esperando sólo al Señor, se va a quedar como una momia y se seca. La iglesia tiene un objetivo y es de seguir corriendo llevando el evangelio.

Jesucristo era un líder práctico, no era negligente, él le entregó la posta a sus discípulos y les dio autoridad sobre la enfermedad y los demonios y les dijo: “vamos a correr porque esto no da espera”.

La vida cristiana no es estática, es dinámica, gracias a Dios que la iglesia no se queda en sólo ancianos, el día que los ancianos mueran, los jóvenes correrán más fuertes en el nombre de Jesús. Recomendamos: Déjate guiar por Dios.

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Así que todos debemos seguir trabajando porque la carrera continúa.

Jesús comisionó a sus discípulos y les dio autoridad para que hicieran el trabajo, les dio dignidad. Así mismo nosotros hemos sido enviados con el poder del Espíritu Santo y tenemos en la mano un arma poderosa.

Esta iglesia necesita seguir adelante en el Nombre del Señor con esa herramienta que Dios le da hado.

Tenga por seguro que en cualquier parte donde inicia una obra, él revuelve el agua.

Un hijo no puede ser negligente con la herencia que Dios le ha dado. Nosotros fuimos llamados para ser buenos administradores de los misterios de Dios, y no ser unos guardadores.

Dios jamás te aplaudirá a ti porque guardes sus ministerios, él quiere es que los uses, Dios quiere que seamos hijos activos.

Dios la herencia no se la da a cualquiera, Dios se la da a aquella persona que esté en el sitio donde debe estar para recibirlo.

Una carrera de relevos

Por eso debemos estar donde nos corresponde estar, para que cuando Dios nos llame, recibir la herencia.

Dios está buscando a hombres y mujeres para entregarle la herencia que él va a repartir, y te dice hoy “ten confianza que yo estaré contigo”.

El liderazgo cristiano no depende de la habilidad, depende del respaldo de Dios y de la aprobación de Dios, porque cuando Dios aprueba un hombres, estará aprobado para siempre, Dios jamás se equivoca.

Recuerda La vida cristiana es una carrera de relevos.

Pastor: Alvaro Torres

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