Una promesa universal

Esa promesa universal es para toda las personas, para todas las naciones de la tierra, para todas las civilizaciones, para todas las razas; Dios prometió derramar de su Espíritu sobre toda carne, siendo una promesa universal.

La palabra toda carne, no es un todo relativo sino un todo absoluto.

El derramamiento del Espíritu Santo prometido por Dios en los postreros días, incluía a todas las naciones, a toda tribu, todos lo pueblo y lenguas del mundo.

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De manera que el derramamiento del Espíritu Santo es una promesa universal, es la promesa de Dios que él habitaría en corazón de todo ser humano.

Para nosotros también es la promesa del Espíritu Santo.

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No llegamos a la iglesia buscado dinero, sino por la salvación y Dios nos premia con su promesa.

En la iglesia sólo permanecemos los que llegamos buscando la salvación. Ver también: Cerquita de la salvación.

Si no aún no has recibido esa promesa universal, apropiarte de esta promesa, no hay que luchar como si estuviéramos peleando con Dios par que nos diera el Espíritu Santo.

Como si Dios no te atendiera, pero no es así, de pronto lo que falta es un pasito más de fe, apropiarte de esa promesa gloriosa.

Aunque esta promesa es universal hay una palabra clave para recibirlo y es la obediencia.

“Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen”. Hechos 5:32.

De manera que no hay que crear un conflicto para no recibir el Espíritu Santo, porque a veces piensas que Dios no te oye, pero solo te basta acercarte a Dios y será suficiente para que él empiece a actuar en tu vida.

La promesa del Espíritu Santo es un regalo que Dios nos dio, te invito a que desempaques ese regalo y los recibas por fe.

Pastor: Benjamin Blanco

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