Una vida fructifica en Dios

En la vida cristiana el fruto son las acciones o la conducta de una persona; dependiendo de lo que haya en su corazón, así será su comportamiento. Nosotros como hijos de Dios debemos tener una vida fructifica en Dios y dar muy buenos y muchos frutos.

También te puede interesar: La presencia de Dios cambia la vida para siempre.

Por eso es importante nacer de nuevo, porque nosotros veníamos con una semilla contaminada heredada de Adán y que nos trajo como consecuencia el pecado y el pecado originó la muerte. Pero Jesucristo trajo una nueva semilla, que es la semilla del evangelio que ha sido sembrada en nuestros corazones.

Ante Dios no valen las apariencia porque Dios ve sólo los corazones. Ser cristiano no es algo nominal, ni tener el rotulo, ni cargar con la Biblia, ser cristiano va más allá, es ser lo que somos en Dios.

El problema de la raza humana es un problema de identidad, porque el hombre quedó sin identidad, perdió la imagen del que lo creó, pero gracias a Jesucristo quien vino restauró nuestra naturaleza y recupero su imagen en nuestra vida.

Nadie puede ser cristiano a la fuerza, porque esto así no funciona, uno tiene que entregarse de corazón a Dios y él va trabajando en la vida y el fruto y los resultados se verán en la vida nuestra.

Tu vida es el mejor sermón que puedes predicar, cuando actúas bien y eres un ejemplo para los demás, estás reflejando a Cristo con tus actitudes.

Para nosotros tener frutos y tener una vida fructífera en Dios, lo primero es que hay que permanecer y estar metido en Cristo. Dios es la raíz, el tronco y nosotros somos pámpanos, somos ramitas que colgamos en él, porque en Cristo lo tenemos todo.

El día que nos separemos del tronco que es Dios, nos secamos y nos morimos, porque la savia, la fuente de la vida es él.

Pastor Helimeleth Mendez

Deja un comentario