Imposible negociar con Dios

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Imposible negociar con Dios

Imposible negociar con Dios

La gente moderna habla mucho de pactar con Dios, de hacer pactos con Dios y vemos en las megas iglesias, invitando a la gente a que haga pactos con Dios, y eso parece hasta noble, pero no lo es; lo peor es que las personas creen que pueden pactar con Dios cualquier cosa pero es Imposible negociar con Dios.

Es irreverente decirle al Señor si me sanas te sirvo, porque Dios no está obligado a sanar a nadie, todos los que hemos estado enfermos alguna vez, es por culpa nuestra, porque fuimos nosotros quien metimos el pecado y en consecuencia se nos encerró en Un mundo por cárcel.

Dios no tiene compromisos con nadie, ni de perdonarnos, ni de salvarnos, ni de sanarnos, ni de nada, si Dios nos mata, muertos nos quedamos, entonces ¿Quién puede negociar con Dios?

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La gente de hoy es muy comerciante, creen que pueden negociar con Dios para ver qué le sacan. ¿Qué podremos negociar con Dios? ¿Qué le podremos prometer?

Un pacto se hace entre dos personas iguales, pero la gente cree que puede premiar a Dios porque se portó bien. Debemos entender que nosotros no tenemos nada, porque todo es de Dios, y si yo hago un pacto con Dios, ¿Qué le puedo ofrecer, si soy un arruinado?

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Nosotros no podemos negociar con Dios porque no tenemos nada que ofrecer, dice el apóstol Pablo ¿Qué tenemos que no hayamos recibido de ti?, si lo poquito que tenemos no los dio fue Dios.

Estamos hablando sobre imposible negociar con Dios.

Somos hijos de Dios coherederos con Cristo para que él sea el mayor entre muchos hermanos. Aquí nadie tiene nada, todo es nuestro hermano mayor y estamos arrimados viviendo de su herencia. Que pudiéramos nosotros prometerle a Dios, todo lo contrario le quedamos debiendo.

La gente quiere andar haciendo sacrificios para comprar a Dios, a querer negociar con Dios, y algunos dicen: Señor si me llenas con tu Espíritu Santo te sirvo, bueno ¿Y si no te llena qué? pues el Espíritu Santo es un regalo, ¿Cómo es que lo vamos a negociar?, sería un descaro negociar un regalo con el mismo que se lo regala. Nosotros no tenemos nada que negociar con Dios.

A veces queremos ser socios de Dios, es un atrevimiento y vergüenza nos debería dar, nosotros no podemos ser socios de Dios, el simplemente es el dueño del mundo ¿Y nosotros dueños de qué?.

Algunas iglesias dicen: Siembra y hazte socio de Dios, da risa en solo pensar, disque nosotros socios de Dios. Qué tal que Dios nos diga: Listo seamos socios: Yo pongo aquí el universo ¿Y tú que pones?; y tú respondes: Señor pongo mi vida; a lo que Dios responde: Si tú estas dentro del universo que yo estoy poniendo. Es que a veces somos sin vergüenzas, atrevidos, e ignorantes.

Hay gente que hace pacto con el diablo, pero el diablo es tan tonto que sale tumbado, porque él cree que le van a dar el alma; ¿cuál alma? si Jesús dice: todas las almas son mías, nadie le da su alma al diablo, al pobre diablo lo engañan y él se deja engañar; el único dueño de todo es el Señor Jesucristo.

Hay gente que negocia los diezmos con Dios, y creen que Dios ya está comprometido con ellos, porque pagaron los diezmos, que ignorancia tan grande; Dios más bien nos dice: Aquí está el 100% quédate con el 90% y a mí me das solo el 10%.

La ofrenda que traemos a la iglesia no la damos nosotros, ese dinero es de Dios que nos lo dio a guardar para que lo entreguemos en la ofrenda. En otras palabras: Nosotros sólo administramos lo ajeno.

Una de las cosas que el hombre tiene equivocado es el concepto de propiedad, los comunistas dicen todo es del Estado, los capitalista dicen todo es mío y los cristianos decimos todo es de Dios, Aquí nosotros no tenemos nada, nuestra casa, nuestro carro, todo lo que tenemos no es de nosotros, todo es de Dios. ¿Qué podemos prometerle a Dios?, ¿Qué le podemos dar nosotros a él?, pues nada, ni siquiera nuestra vida, porque nuestra vida le pertenece a él.

Dios en nosotros no está buscando nada de esto, porque no necesita nada de nosotros, él dice: si tuviera hambre no te lo pediría a ti, si necesitara plata, toda la plata y el oro son míos, y no te lo pediría a ti. A Dios no le importa eso.

¿Qué es lo que quiere Dios de nosotros?

Lo único que Dios está buscando es adoradores que le adoren, en espíritu y en verdad, nada más eso. A Dios no se le adora por lo que hace, a Dios se le adora por lo que él es.

Así que aunque no haga nada hay que adorarlo. Aunque estemos grave muriéndonos, Dios merece que le adoremos, y la mayor parte de la gente no entiende eso, porque no adora a Dios por lo que él es. Dios no tiene ningún compromiso con nosotros, ni siquiera de salvarnos.

Dios está buscando gente que le adore, que lo reconozcan a él como Dios, entrad por sus atrios con reconocimiento. Para yo adorar, primero debo entender que si Dios no me hubiese dado la vida, estuviera muerto. Cuando yo reconozco quien es él, yo lo adoro.

Para adorar a Dios hay que reconocer quien es él, no lo que él ha hecho, porque eso produce alabanza. Pero adoración produce el saber que él es Dios independientemente lo que nos dé. La adoración es una actitud del alma, debe salir de adentro, verdaderamente Dios merece todo.

Nosotros alabamos a Dios “PÓRQUE” no “PARA”, PÓRQUE ha sido bueno, no PARA que pase algo: La alabanza es por una razón ya concluida, la adoración es para reconocer a Dios. Si llegáramos a aprender a adorar a Dios, eso nos haría fuerte.

Si el hombre no vale nada, ¿Cómo es posible que Dios en el calvario pagara un precio tan alto por nosotros? entonces sospecho que el hombre si vale algo. El único que sabe, qué vale un hombre es Dios, porque él lo hizo, y lo que sopló en el hombre solo él sabe lo que vale.

Entonces tenemos un Dios, que si lo comprendemos nadie nos debe mandar a adorarle, todo lo contrario, que nos digan paren de adorarlo.

Si alguien nos tiene que animar a adorar a Dios, es porque no hemos entendido quien es Dios, porque Dios se merece toda la adoración. Mi compromiso con Dios es imposible negociarlo, simplemente ES MI COMPROMISO.

Recuerda Imposible negociar con Dios

Pastor Alvaro Torres

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