¿Qué es el Nuevo Pacto?

¿Qué es el Nuevo Pacto?

¿Qué es el Nuevo Pacto?

¿Qué es el Nuevo Pacto?, el Señor Jesucristo lo dijo: en la última cena cundo levanto la copa. Esto es mi sangre del “nuevo pacto”, que por muchos es derramada para el perdón de los pecados. Mateo. 26:28.

Por deducción, este “Nuevo Pacto” es sinónimo de “Nueva ley”. Nuevo testamento.

Hebreos 7:12 dice. Qué el Nuevo Pacto de Cristo sea meramente un tipo de “renovación nueva” del mismo Antiguo Pacto?

¡No es esto, lo que Cristo y el Espíritu Santo quieren decir! Ha habido “Cambio de ley” (Hebreos 7:12).

Pero ahora estamos libre de la ley, por haber muerto para aquellas que estábamos sujeto, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del espíritu y no bajo el régimen viejo. Romanos 7:6.

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La Nueva Ley de Dios

En la epístola a los Hebreos dice: que cuando el Señor Jesucristo resucitó, fue constituido como sumo sacerdote según el orden de Melquisedec.

Es decir, se cambió el sacerdocio levítico por el de Melquisedec, quien a su vez, ocurrió también un cambio de la Ley sacerdotal, porque leemos “cuando se cambia el sacerdocio, necesariamente acontece un cambio de la ley”.

 “Cambiado el sacerdocio es necesario que haya también Cambio de Ley”.Hebreos.7:12.

Podemos decir, “nueva ley” es por que reemplaza la anterior. (1 Corintios 9:20-21) la vieja es cambiada por la “la ley de Cristo” la cual vino con el cambio de sacerdote.

La ley de Cristo, es la nueva ley de Dios para el día de la gracia, porque Jesucristo es el mismo Dios, lo afirma el Apóstol, Pablo, a los romanos. 9:5.

De quienes son los patriarcas, de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas la cosas, bendito por los siglos, Amen.

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Jesucristo es el mismo Dios

En la carta del apóstol San Pablo a Tito también demuestra esta verdad, que Jesucristo es el mismo Dios.

Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo. Tito 2:13.

El apóstol Juan dice: pero sabemos que el hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su hijo Jesucristo.

“Este es el verdadero Dios y la vida entrena”. 1 Juan 5:20.

Si, la perfección fuera por el sacerdocio levítico (bajo el recibió el pueblo la ley), ¿qué necesidad habría que se levantara otro sacerdote, según el orden de Melquisedec, que no fuera llamado según el oren de Aarón? Hebreos 7:11.

“Jesús de quien se dice esto, es de otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar”. Hebreos. 7:13.

Porque notorio es que nuestro Señor vino de la tribu de Judá, de la cual nada hablo Moisés tocante al sacerdocio. Hebreos. 7:14.

Esto es aún más evidente, si a la semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto con un mejor pacto. Hebreos. 7:15.

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¿Qué es Pacto? 

“Pacto” es sinónimo de “Ley” o “Testamento”. Cristo identifica su nueva ley como “Nuevo Pacto”.

A hora servimos a un régimen nuevo al régimen del Espíritu. No sirvamos el régimen viejo de la letra, refiriéndose a la ley mosaica, con la cual, le había hablado a los Israelitas.

Hoy día, en esta nueva era, Hebreos comenta: que “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo…” Hebreo 1:1-2.

¿Hemos de entender que lo que nos habla el hijo sea exactamente lo que ya hablaron Moisés y los profetas? El mensaje de Cristo para la humanidad es un mensaje nuevo.

No incluye “ese culto del pasado” de aquel “primer pacto” que “tenía ordenanzas de culto y un santuario terrenal” (Hebreos 9:1-10).

Más bien, enseña nuevas ordenanzas de culto, por ejemplo, celebrar la cena del Señor en memoria de él cada primer día de la semana (Hechos 2:42; 20:7; 1 Corintios 11:17-34).

¿Celebraban los israelitas en la Era Mosaica la cena del Señor? No, ellos celebraban la salida de Egipto que era un anti tipo de nosotros la salida del mundo.

Hoy en el nuevo pacto tanto los judíos y gentiles hacemos parte del mismo pueblo, indudablemente si nos hacemos a la muerte, a la sepultura y Resurrección de Cristo.

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El antiguo y Nuevo Pacto

Pero es necesario poner atención a la situación para entender ¿cuándo y cómo? Ponga atención a lo siguiente.

“Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados circuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne”. Efesios 2:11-13.

En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Efesios: 2:12.

Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo. Efesios: 2:13.

Reconciliaos con Dios 

Porque el es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación, Efesios 2:14.

Aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos un sólo y nuevo hombre, haciendo la paz. Efesios 2:15.

“Mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades”. Efesios.2:16.

Vino y anuncio las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca. Efesios. 2:17.

Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada al padre por un mismo Espíritu. Efesios.2:18. Así que, ya no somos extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios. Efesios 19.

Dentro del rango de “mejores promesas” sobre el cual el nuevo pacto fue concertado, estaba contemplado que los gentiles iban a ser incluidos en este nuevo programa.

En el tiempo de Israel, los gentiles que deseaban unirse a los israelitas debían primeramente ser circuncidados.

Sólo hasta después de serles practicado ese rito era que podían ser tenidos como nacionales, prosélitos, y participar de las bendiciones divinas y de todos los mandamientos de obediencia.

El nuevo pacto 

En el nuevo pacto el orden fue cambiado totalmente, lo necesario no es circuncidarse sino aceptar a Cristo y creer en él como mediador de un mejor pacto.

Pablo es específico al decir que los gentiles, menospreciados en otro tiempo por los judíos, han votado ese oprobio y por Cristo han pasado a ser conciudadanos de ellos.

La calidad de los gentiles respecto a su ligamiento a Israel y al pacto está descrito por Pablo de la manera siguiente:

“Si algunas de las ramas fueron desgajadas y tú, siendo olivo silvestre, has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,...” Romanos 11:17.

Israel por su incredulidad fue desgajado del olivo natural, y nosotros los gentiles por la fe hemos sido injertados en lugar de ellos o sea en el olivo natural.

Nosotros los gentiles convertidos venimos a gozar de las bendiciones del nuevo pacto sencillamente porque hemos sido injertados al olivo, que es Israel, con quien fue concertado ese pacto.

Este es parte del misterio (Efesios 3:8) que en otro tiempo no fue dado a conocer, pero que fue hecho notorio venido el tiempo del cumplimiento.

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Como fue en el antiguo pacto y en el Nuevo Pacto

Como fue en el antiguo pacto, en el nuevo también se requería del derramamiento de sangre.

La sangre era el sello para declarar legal el documento del pacto entre Dios y el pueblo. La diferencia es que en esta ocasión no sería sangre animal, sino la sangre del mismo Jesús.

En Mateo dice: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos, porque esto es mi sangre del nuevo pacto que por muchos es derramada para perdón de los pecados”. Mateo 26:27-28.

Notoriamente, el derramamiento de la sangre del Salvador vino a cumplir con dos aspectos encerrados en la ley mosaica:

  • La institución del nuevo pacto
  • Y el perdón de pecados igual a como se hacía en el día de la expiación en Israel.

El que nuestro Señor haya dicho que la suya era la sangre del nuevo pacto que iba a ser derramada, tiene paralelo con el derramamiento de sangre cuando el antiguo pacto fue concertado.

La sangre de un animal degollado fue usada para rociar el libro del pacto y al pueblo en general en señal de ligamiento del pueblo al pacto.

Habiendo sido rociado el pueblo, quedó comprometido a obedecer a todo cuanto Dios demandaba. Dios, a su vez, quedó comprometido a bendecirlos en todo según lo había prometido.

Es crucial entender que el antiguo pacto quedó sellado sólo hasta cuando el pueblo fue rociado con la sangre del animal degollado.

De la misma manera, el pueblo de Israel queda ligado al nuevo pacto sólo hasta que acepte la sangre de Cristo como requisito legal del propuesto de Dios.

¡Analicemos lo siguiente!

Muchas gente llamadas cristianas hoy día, no dan frutos para el Señor, por lo que todavía están viviendo bajo el yugo de la ley dada en el Sinaí.

Y no se han dado cuenta que esa ley con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo fue cambiada por el nuevo pacto.

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Ya que la pasada ley, nadie podía cumplirla y los que hoy desean llevarla san pablo les dice que de la gracia han caído (Gálatas. 5:4).

Por lo tanto es necesario que dejemos esos legalismos que no perfeccionan, sino que vivamos en la nueva ley, la de Cristo de vida.

Para que podamos tener una vida agradable delante de Dios, y así, ser salvo en este día de gracia.

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Escrito por:

Donaldo E. Villazón A.
Lic. en teología y Dr. en filosofía de la religión.
[email protected]
Por: Donaldo Villazón

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