Que hacen con los diezmos

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Que hacen con los diezmos

Que hacen con los diezmos

Hay promesas grandes para todos los que obedecemos la palabra de Dios. Debemos ser conscientes que sin obediencia no hay bendición, pero que hacen con los diezmos que se dan en las iglesias.

Los diezmos y las ofrendas se pagan por obediencia al Señor, porque esto es un invento del mismo Dios y no es un invento de los pastores.

Razones por las que debo pagar los diezmos

1. Porque la Biblia me lo ordena. Deut 14:22; Deut 26:12-16; Mat. 23:23; Mal. 3:8
2. Porque si no lo hago le estaría robando a Dios.
3. Porque le temo a Dios.
4. Porque sé que su obra lo necesita, porque son las finanzas de Dios.
5. Porque si no lo pago está mal, y el que sabe hacer lo bueno y no lo hace le es pecado.
6. Porque estoy agradecido con Dios por sus bendiciones y no tengo conque pagarle.
7. Los pago por obediencia, porque es mejor obedecer que muchos sacrificios.

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Algunos sacan excusas y dicen que el diezmo no es doctrina fundamental, y le sacan el hombro a su deber con Dios; otros dicen que el diezmo no está en el Nuevo Testamento. Mateo 23:23. No lo pagamos por interés sino por obediencia.

Está comprobado que el creyente que no paga sus diezmos a Dios es el resultado de un problema espiritual.

El que ama a Dios no le parece caro los diezmos; sale más caro no pagarlos, ya que no nos queda tranquila la conciencia, ni vivimos en paz y recortamos la bendición de Dios.

Cuando le damos los diezmos a Dios nos sentimos bien, así nos sacrifiquemos, porque lo hacemos para alguien a quien amamos y le debemos la vida. Cuando hay amor no se piensa lo grande que es el sacrificio, sino en dar lo que corresponda sin objeción. Así como Jesucristo por amor a nosotros se hizo pobre siendo rico, para que nosotros en su pobreza fuésemos enriquecidos.

Para ser fieles a Dios no necesitamos ser ricos, pero nosotros pobres y siéndole infiel al Señor no nos espera nada bueno.

Hay algunos que usan la iglesia cuando la necesitan, pero no la aman de corazón, porque no les interesa si la iglesia crece o no, si ofrendan o diezman eso no les importa.

Pago mis diezmos porque…

  • Si no los doy, Dios no se detiene, porque igual él tiene gente que lo haga por nosotros y la bendición es para ellos; Dios siempre tiene una planta de personal disponible.
  • EL diezmo es la plata de Dios, en el cual se crean iglesias en cada pueblo vereda, ciudad, metrópolis y así es como crece la obra de Dios.
  • No diezmamos para los pastores, sino a Dios, y si no lo hacemos Dios de todas formas sigue manteniendo su obra.
  • No es justo que vivamos bien en buena casa, buen vehículo, buen vestido, buenas comidas y no nos identifiquemos con la causa de Dios, donde todo lo que tenemos es gracias a Él, porque es el mismo Dios, el que nos da todo. ¿Qué tanto le das a Dios?

¿Qué pasaría si todos cumpliéramos con nuestros diezmos?

Es una miserableza que en nuestras iglesias no tengamos algunas comodidades, como: buenas sillas, aire acondicionado, excelente sonido, buenos instrumentos, entre otros; pero lamentablemente nada de esto ocurre por culpa de nosotros mismos porque somos infieles a Dios.

Si Dios fuera un Dios malo con nosotros, infiel a sus promesas, indiferentes a nuestras necesidades, sordo a nuestras oraciones, ciego a nuestras condiciones, a quien no le debiéramos nada, se justificaría que yo no le diéramos nada.

Pero Dios ha sido más que bueno con nosotros en todas las áreas de nuestra vida. Él ha mostrado su bondad hacia nosotros y hacia nuestras familias; seríamos ingratos, desagradecidos, malos hombres, malos cristianos, si después de tantos favores recibido de él, le negáramos algo tan pequeño que le pertenece a él, como es el diezmo.

Algunos de nosotros hemos estado al borde la muerte pero Dios ha intervenido y nos ha preservado y hemos salido victoriosos por la pura gracia.

Tenemos vestido, comida, salud, alegría, paz, salvación, vida eterna, esperanza para el día de mañana, vida por toda la eternidad, ¿Qué más queremos?

Hay una gran diferencia entre la bendición de Dios y el progreso de los esfuerzos personales. La bendición de Dios no añade tristeza a nuestra vida, mientras que el progreso con esfuerzos humanos es a base de ansiedad, preocupaciones, temores, depresiones, malestares; pero cuando Dios nos bendice lo hace trayendo paz a nuestra vida porque la bendición es la que enriquece y no añade tristeza.

Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Es el único texto en la Biblia donde Dios desafía a su pueblo a que lo pruebe, para ver si él cumple su palabra o no.

Quien no quiere ser prosperado física, moral, económica, y espiritualmente, que la bendición de Dios esté en nuestro trabajo, en el hogar, con la familia, nuestras salidas y entradas, nuestro acostar y levantarnos, los días y las noches, todo lo que hacemos, lo que emprendamos, lo que tengamos en el corazón; pero para que esto ocurra, debemos obedecerle, como dice su palabra.

Las personas que son infieles a Dios negándole lo que es de él, hay en ellos alguna perturbación espiritual, mala interpretación de las escrituras, que no les deja libre y los ata, que no les deja crecer ni espiritual ni económicamente, algo hace que se detenga en su vida la bendición de Dios.

La persona que es infiel no se afecta solo él, también se afecta toda su familia, pero cuando se es fiel, la bendición de Dios alcanza toda su casa y su familia. Salmos 128:1-4.

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