El matrimonio se ha mantenido en sus principios bíblicos o es obsoleto

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El matrimonio se ha mantenido en sus principios bíblicos o es obsoleto

El matrimonio se ha mantenido en sus principios bíblicos o es obsoleto

El matrimonio se ha mantenido en sus principios bíblicos o ha pasado a ser obsoleto, este interrogante ha venido siendo causa de nuevas críticas en nuestros días en los que se creen que el enlace matrimonial está fuera del contexto común de nuestra sociedad moral y debe de ser sucedido por nuevas y vanas alternativas que suponen la conformidad para los tiempos en que vivimos. Hoy trabajaremos en el tema El matrimonio se ha mantenido en sus principios bíblicos o es obsoleto.

Ver también: Los gastos pequeños dañan la economía del hogar.

Para tal hecho, se debe tener en cuenta el texto sagrado que nos sitúa en el designio fundamental del matrimonio y de la familia, considerando como ente central lo establecido por Dios desde el principio del mundo, es decir, cuando Dios decidió crear el mundo, instaló en su contexto todo lo ineludible para una vida productiva y satisfactoria para que el hombre habitase en plena comunión con el creador y con su instauración, lo cual involucra el matrimonio como parte de ella.

Ahora bien, el libro de Génesis, que es el libro que habla de los principios, intrínsecamente en su contexto se consigna que, dentro de todos los seres creados, el hombre fue la máxima expresión de la creación hecha por Dios donde la unión conyugal del hombre y la mujer fue la primera y por consiguiente, la esencial institución de la creación de Dios.

Discurriendo en este último punto se analiza que los dos primeros capítulos del primer libro escrito por Moisés, se despliega pedagógicamente que el hogar es antes del estado, de la economía e inclusive de la iglesia, y por ende, el hogar sirve y ha sido utilizado a través de los siglos como el fundamento y el apoyo de la sociedad.

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Apuntando esta misma temática desde otra perspectiva, se cree que las naciones, las ciudades, los pueblos en su radio de acción, dependen en gran parte por la ordenación formativa y los valores de las familias que la componen, de allí se congratula la razón trascendental que la familia manifieste el esquema y el deseo que Dios tenía cuando la inició.

Partiendo de la reflexión y el estudio de esta ideología, genera un gran interés por indagar e investigar acerca de lo planteado o manifestado por Dios en las sagradas escrituras sobre el matrimonio y sus estatutos básicos en la vida cristiana.

A demás hay que discurrir que la problemática familiar es una dicción de cada cultura y medio en donde nos desenvolvemos; es decir, que cada cristiano debe tener en cuenta y estar presto hacer que la luz bíblica ilumine cada circunstancia cotidiana en nuestro ambiente substancial en el hábitat del mundo Cristiano. No obstante, “nuestro comportamiento” no debe ser la monografía primordial, sino la naturaleza y propósito fundamental que Dios ha tenido y le ha facilitado al matrimonio primariamente y por lo tanto a la familia.

Considerando tales principios divinos, se hace necesario ahondar en los manuales que el ministro usa como guía para llevar a cabo una ceremonia matrimonial, en los cuales se presentan estos principios fundamentales:

Primero: “EL MATRIMONIO” es un estado honroso instituido por Dios y santificado por la presencia de nuestro Señor en las bodas de CANÁ en Galilea. En las Sagradas Escrituras se lee que es honroso el matrimonio y se le consagra como símbolo de la unión mística entre Cristo y su Iglesia.

Segundo: “EL MATRIMONIO” debe contraerse con reverencia ­en el temor de Dios, considerando los fines por lo cuales fue ordenado, es decir, para compañerismo, apoyo y consuelo que marido y esposa deben tributarse recíprocamente, mientras perdure la vida.

Tercero: “EL MATRIMONIO” fue ordenado para continuar la sagrada institución de la familia, y para que los hijos que son herencia del Señor, sean criados en piedad y rectitud.

Cuarto: “EL MATRIMONIO” contribuye también al bienestar de la sociedad y a transmitir por el buen orden de familias la pureza, la santidad y la verdad, de generación en generación.

Quinto: “EL MATRIMONIO” Es una clase de unión que fue instituida por Dios con la primera pareja humana, Adán y Eva, allá en el huerto del Edén; su fin fue proporcionar felicidad a la humanidad. Desde entonces los seres humanos la han practicado y para darle consistencia la han legalizado, queriendo decir que el matrimonio es el contrato legal de una unión física como espiritual; y por ende la palabra de Dios expresa que honroso sea en todos el matrimonio.

Hay que notar que Dios eligió el paraíso para instituir el matrimonio y en su palabra abundantes promesas y advertencias para valer la unidad familiar porque un matrimonio establecido y guiado por cánones bíblicos tiene el potencial de ser tan bendecido como la relación de Cristo con su amada iglesia. Efesios 5:22-23.

Cierto exegeta en Biblia, interpretaba:

Primero: Cuando el hombre de Dios se da cuenta que no tiene la libertad de cambiar la palabra de Dios, ni que ésta se amolde a lo que está de moda en las teorías sociales, entonces analiza las normas culturales y entiende que éstas deben de ser juzgadas por medio de las escrituras, las cuales no pueden ser juzgadas por las normas culturales.

Segundo: El matrimonio no debe ser desmantelado sólo porque muchos están escépticos y ya no lo practican, pero no significa de ninguna manera que es lo aconsejable o correcto, por el contrario, el cristiano no debe estipular la verdad por mayoría de votos, pero sí examinar cuidadosamente la palabra de Dios.

Tercero: El antiguo testamento, prescribe severos castigos para aquellos que se ridiculizan de los privilegios y responsabilidades que conlleva el matrimonio. Uno de los diez mandamientos dice No desearás la mujer de tu prójimo.” Éxodo 20:14 y la ley requería que aquellos condenados por adulterio recibieran la pena de muerte. Levíticos 20:10.

Cuarto: El nuevo testamento no requiere la pena capital por cometer adulterio, pero asegura que “Dios juzgará” a aquellos que no están casados y que aún así se envuelven en los placeres sexuales reservados para el matrimonio. Hebreos 13:4.

Observemos un instante la historia, se entiende que la reciprocidad entre marido y mujer es moldeada por la relación de Dios con su pueblo y no por las costumbres sociales del mundo pagano, si no que el continuar las instrucciones de Dios trae tantas bendiciones a cualquier desvío de su designio aunque parezca inconcebible.

Los cristianos debemos acceder a que haya numerosas hábitos relacionados con ambos, matrimonios y bodas que no tienen ningún apoyo en las sagradas escrituras, pero que a su vez han surgido de rutinas culturales y religiosas, por ello, la existencia de tales prácticas, no endosa el abandono de las pautas establecidas por las sagradas escrituras.

También desde que los gobiernos se han dado cuentan que la familia es la fuente más importante de una nación, y por ende casi todos tienen leyes que regulan el matrimonio y el divorcio, a demás, en la historia cristiana, el matrimonio ha sido considerado una función familiar ante Dios y la participación del gobierno era inexistente o poco importante.

Mientras las legislaciones de los gobiernos no insistan a los creyentes a violar las normas bíblicas, son posibles que los creyentes continúen obedeciendo dichas leyes por el bienestar de su testimonio.

Pero los cristianos debemos estar conscientes que su compromiso trasciende de Dios y pasa por las leyes civiles; es un compromiso con otra persona (su conyugue), con las leyes civiles y ante Dios, sin embargo, el matrimonio no será obsoleto hasta que el santo creyente esté con Dios, al mismo tiempo, la violación o falta de cumplimiento de las normas bíblicas produce consecuencias dolorosas y llenas de culpabilidad.

Aún así, el matrimonio como institución está recibiendo numerosos ataques y mientras que la humanidad tenga una larga y perpetua historia por violar el compromiso matrimonial, el reto será negar la existencia o la validez de las normas morales referente a la santidad del matrimonio.

Los aspectos dañinos en la familia son muchos y todos ellos revelan las consecuencias que provoca el retroceso del amor de Dios por los hombres y mujeres de nuestra época, por ello, se hace necesario recalcar aspectos que conllevan a la ira de Dios por no obedecer los estatutos matrimoniales.

Como por ejemplo, una equivocada concepción de la independencia de los esposos; defectos en la autoridad y en la relación entre padres e hijos; dificultades para que la familia transmita los valores humanos y cristianos; creciente número de divorcios y de uniones no matrimoniales; el recurso fácil a la esterilización, al aborto y la extensión de una mentalidad utilitaria muy difundida entre los matrimonios, las cuales ascienden en su gran mayoría por no considerar los aspectos detallados durante el desarrollo de este manuscrito.

Los críticos sensualitas expresan que hay numerosas razones para abandonar la práctica del matrimonio, todas tienen algo en común, y tiene que ver con el deseo de vivir libres de compromisos o cadenas matrimoniales que ha sido un ente de la antigüedad, pero que ya pasó a ser obsoleto, estos grupos revolucionarios intentan reformar la sociedad atacando a la familia, con criterios definidos que ellos mismos reconocen que la familia y el matrimonio ha sido la unidad básica de la sociedad.

Aquellos que tratan de mantener más de una relación conyugal se frustran así mismos y se sumergen en el propósito de Dios, porque están dividiéndose en partes, dándose a otras personas que no son su cónyuge, por ello, el raciocinio normal nos enseña que es imposible satisfacer dos personas al mismo tiempo, como es imposible abarcar más y mantener la sanidad emocional.

Los enemigos del matrimonio saben que la actuación de la infidelidad de uno de los cónyuges es también causa de una desintegración de la relación matrimonial, y por consiguiente, debilita la composición de la sociedad. 1 Corintios 6:16.

Problemática para nuestros días

Algunas de las razones de esta debilidad inmoral en el mundo de hoy, es decir, que las parejas van corriendo ciegamente al casamiento sin una consideración detallada, aún sin conocerse realmente el uno al otro como personas, de hecho, algunas veces no son sinceras y creen que están profundamente enamoradas.

El principal dispositivo del ambiente matrimonial está comprendido en la imagen de ser “una sola carne” en una alianza permanente, esto significa que si permanecemos unidos, no existiría un espacio de flaqueza moral en nuestros conceptos actuales sobre el matrimonio, más bien se aglutinaría un asunto de permanencia de los votos matrimoniales habidos anteriormente.

Finalmente, se han considerado a manera consumación, las siguientes reflexiones de algunos ALIENISTAS, donde glosan tales temáticas de la siguiente manera.

La familia es un don tan precioso porque forma parte del plan de Dios para que todas las personas puedan nacer y desarrollarse en una comunidad de amor, ser buenos esposos e hijos, en este mundo es la mejor enseñanza que podemos dar, y así participar de las bendiciones que Dios ha repartido a los que le obedecen, por tal razón, Dios ha querido que los hombres se formen en el vínculo de la familia colaborando con Él, en esa tarea, ya que la familia es uno de los bienes más preciosos de Dios dado a la humanidad.

Cuando las familias se forman según la voluntad de Dos, son fuertes, sanas y felices; por lo tanto hacen posible el desarrollo humano y espiritual de sus miembros, contribuyendo así a la renovación de toda la sociedad y de la comunidad misma, a demás, sólo con la ayuda de de Dios, viviendo de verdad el Evangelio, es posible realizar plenamente el proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia en la sociedad.

Los cambios culturales de las últimas décadas han influido fuertemente en el concepto tradicional de la familia, no obstante, esta es una institución natural dotada de una extraordinaria vitalidad, con gran capacidad de reacción y defensa, a demás, no todos estos cambios han sido perjudiciales y por eso el panorama actual sobre la familia puede decirse que está compuesto de aspectos positivos y negativos.

El sentido cristiano de la vida ha influido para que en nuestra sociedad se promueva cada vez más con una conciencia más viva de la libertad y responsabilidad personales en el seno de las familias; el deseo de que las relaciones entre los esposos y de los padres con los hijos sean virtuosas, una gran preocupación por la dignidad de la mujer, una actitud más atenta a la paternidad y maternidad responsables, un mayor cuidado a la educación de los hijos, una mayor preocupación de las familias para relacionarse y ayudarse entre sí.

Los ejemplos de las familias cristianas alcanzan a los hombres de todas las épocas y culturas, porque el único modo de conseguir la realización personal y la de los seres amados es crear un hogar en donde la ternura, el respeto, la fidelidad, el trabajo, el servicio desinteresado sean las normas de vida, por lo tanto, esto lo vemos reflejado en Jesucristo, ya que nació en una familia ejemplar, sus padres fueron José y María, les obedeció en todo y aprendió de ellos a crecer como verdadero hombre. Lucas 2:51. Así pues, la familia de Cristo ha sido ejemplo y modelo para las familias de todos los tiempos.

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