Los gastos pequeños dañan la economía del hogar

“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”. Cantares 2.15.

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Los gastos pequeños dañan la economía del hogar

Los gastos pequeños dañan la economía del hogar

En el libro de los Cantares, se observa un trasfondo histórico y se ajusta a la concepción retórica inclinada hacia el amor de los cónyugues, quien a su vez, es un reflejo del afecto de Dios a su pueblo; supuestamente, por la filosofía contenida en este libro, se concibe que fue escrito de acuerdo a la estructura de la inspiración oriental de los grandes sabios del pasado, sobresaliendo éste, porque contiene el foco de la iluminación divina. Hoy veremos de qué forma los gastos pequeños dañan la economía del hogar.

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Este libro tiene su inclinación general en la formación de una familia desde su principio hasta su fin, el cual contiene un lenguaje metafórico aplicable a toda circunstancia de la vida real.

Los versículos anteriores de este texto hablan del paso del invierno, de la lluvia, de las tormentas, de la tórtola, del progreso de las viñas y evidentemente, de ciertos animales que quieren vivir de las prosperidades que trae las bendiciones.

El versículo citado hace memoria de las viñas y de las zorras pequeñas las cuales podemos interpretar como una metáfora aplicada a las familias en bendiciones, y a su vez, a las alimañas que quieren deteriorar a los hogares en curso.

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En nuestros días se puede notar varios hogares sufriendo la flagelación económica, precisamente, porque las cosas más pequeñas son las que tratan de hacerse más patentes en la vida de las familias cristinas.

Unos de los inconvenientes más agudos es el patrimonio familiar, los sueldos son demasiados bajos para nuestra canasta familiar y dentro de ellos se desprenden muchos fenómenos, indispensablemente, por el ambiente cultural en el que hemos sido formados.

Se ha comentado que muchos hogares no surgen económicamente, no por tener bajos sueldos, sino por un despilfarro deformado en el desenvolvimiento de la dirección de sus entradas y gastos particulares.

Para tener un hogar equilibrado, sería bueno prestarle cuidado a los excesivos gastos innecesarios, que a veces vienen por emociones o por envidia sin tener necesidades, estos gastos a su vez deterioran tu economía, aunque, sean y lo veas muy pequeños, pero juntándolos todos en un año serían exorbitantes.

Si lo aplicamos a Eclesiastés 2:15 comenta que, los gastos pequeños innecesarios dañan el patrimonio y el caudal administrativo del hogar.

En nuestro medio ambiente se ven hogares truncados, empobrecidos, porque ningún sueldo les alcanza y no tienen deudas mayores, sino que a cada “santo” le deben una vela y esto causa un desequilibrio emocional, corporal que afecta aún lo físico y lo espiritual.

Si cada gastos inadecuados lo sumáramos en una sola cuenta después de un tiempo nos asustaríamos demasiado, porque veríamos un monto que nos alcanzaría para lo que verdaderamente necesitamos; es posible conseguir personas que no tienen deuda muy gigantesca, pero tienen unas series de deudas diminutivas que son más peligrosas que las pirañas del Amazonas.

Si la persona no entra en una disciplina en sus gastos, sería un esclavo de sus pasiones y se convertiría en un ser vanidoso, el cual es el camino que lleva a la envidia y a la ruina total.

Recuerde la interpretación de las vacas gordas, ahorrar en el tiempo de prosperidad para sostener los períodos de necesidades. Salomón nos exhorta en sus aforismos, “Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento”. Proverbios 6:6-8.

La vida es una enciclopedia con glosario foráneo, se necesita alguien que le dé una interpretación privada. Ese alguien es usted mismo que puede educar a su propia subsistencia.

Cuando tenemos sueldos muy bajos y pasamos necesidades, entonces aprendemos a ahorrar; y “si nos especializamos siendo ahorradores”, nuestras empresas nos darán el rótulo de “grandes financieros”.

Las experiencias vividas se convierten en un mapa indicador, donde podemos ubicar a muchas personas que desprecian lo que Dios le ha dado, para anhelar bienes ajenos y principian en una forma desesperada a malvender lo que con muchas dificultades ha logrado, y luego, se convierten en transeúntes errantes, viviendo del recuerdo de lo que “yo era”.

Hermanos, en tiempo de crecimiento económico tenemos que prestarle vigilancia a la economía, porque se ha llegado el tiempo cuando la viña salomónica ha principiado a florecer, los frutos están en cierne, pero las chiquillas zorritas no faltan. Recordemos que las vacas gordas llegaron una sola vez.

Cuando ganábamos el sueldo mínimo, él mismo se cuidaba, porque no alcanzaba para más nada; pero cuando entramos en la etapa de la prosperidad, queremos alquilar dos casas, una para nosotros vivir la familia y la otra para guardar cosas inoficiosas que no las necesitamos.

Sería bueno que cada persona se especialice en ser un vigilante para sí mismo, debe vigilar los gastos redundantes e innecesarios, para acumular los ahorros esenciales que bañaran más tarde el progreso de la familia y de la iglesia en general.

Por algo Salomón apostillaba “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; porque nuestras viñas están en cierne”. Cantares 2.15.

No olvides que los gastos pequeños dañan la economía del hogar.

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Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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