Señor tócame otra vez

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Señor tócame otra vez

Señor tócame otra vez

 “Entonces se levantaron los jefes de las casas paternas de Judá y de Benjamín, y los sacerdotes y levitas, todos aquellos cuyo espíritu despertó Dios para subir a edificar la casa de Jehová, la cual está en Jerusalén”. Hablaremos sobre el tema: “Señor tócame otra vez”.

Si hace referencia de que se levantaron es porque algunos estaban dormidos.

La Biblia nos habla de que Jerusalén en tiempo de Salomón era próspera, había bendición.

Cuando Salomón era el rey los jóvenes vivían alegre, así mismo los caballeros y ancianos.

Algunos le dieron la espalda a Dios, se volvieron idólatras y sucedió que los muros de Jerusalén fueron derribados.

Ahora los muros de Jerusalén están en el suelo, ya no hay alegría en el pueblo, lo que hay es tristeza, desánimo, sueño espiritual.

Cuando llegó Esdras, no había ánimo para buscar y trabajar, él comenzó a mirar al pueblo y se dio cuenta que muchos estaban dormidos, y por eso es que Dios tiene que intervenir en el pueblo.

Es por eso que debemos en nuestras oraciones ser fervientes y decirle al Señor: tócame otra vez.

Porque si el Señor no interviene en nuestros cultos de nada sirve reunirnos.

Podemos invitar al mejor predicador, grandes cantantes también, gente que toque muy bonito los instrumentos, pero si Dios no intervine, eso no sirve para nada.

Dios intervino en el pueblo, se hizo presente.

Él se hace presente cuando hay un corazón contrito y humillado, entonces despertó a los que estaban dormidos.

Es posible que alguien esté dormido, conforme, porque hay gente que va al culto y quizás no siente a Dios con esa libertad.

En ocasiones ven que otros reciben, pero él no, y se va para su casa, pero no recibió la bendición que Dios quería darle a él, porque estaba con conformismo, dormido espiritualmente.

Cuando ya algunos se levantan y ven que hay necesidad, porque cuando Dios toca uno ve las cosas diferentes, se va al culto quizás con una visión corta, pero Dios lo toca a uno, entonces uno le da gracias a Dios porque ahora ve las cosas diferentes.

La Biblia nos habla del profeta Eliseo, pasaba por la casa de una mujer, la sunamita, cuando el profeta pasaba, ella lo quedaba mirando, y ella veía en él que estaba la gracia de Dios.

Esta mujer invitó insistentemente al profeta a su casa, y así hizo el profeta, comieron y luego se fue con su criado.

Al día siguiente volvió, y otra vez le brindaron comida, pero entre todo eso, aquella mujer dejó que el profeta morara en su casa.

Al ver el profeta tanta atención de parte de la sunamita, quiso hacer algo por aquella mujer, y le dijo que iba a concebir un niño y así fue.

La Biblia dice que ese niño creció, y un día estaba trabajando en el campo con su padre, y de pronto le dio un fuerte dolor de cabeza, cayó al suelo y el niño estaba muerto.

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Cuando esto sucedió, la madre del niño se acordó del cuarto que le habían dado al profeta, y allí llevaron al niño.

Cuando alguien se muere espiritualmente a la iglesia le duele, cuando alguien no ha recibido el Espíritu Santo, hay dolor en la iglesia.

Aquella mujer, madre del niño, va donde el profeta y se tira de rodillas a los y le dice: “porque hiciste burla de mí, mi hijo ha muerto”.

Entonces el profeta manda al criado con su báculo.

El báculo en la Biblia representa autoridad, aquel criado hace como se le ha mandado, pero resulta que el niño no se levantó.

Esto sucede cuando nosotros muchas veces hemos orado por enfermos y no todos son sanos, usted no se ha preguntado ¿Por qué? Es que hay cosas que él quiere hacerlas personalmente.

Muchas veces llegaba el ángel y removía el agua, se arrastraban, y el que llegaba quedaba sano de su enfermedad.

Había un paralítico que quería llegar primero, pero otro llegaba primero que él, y él no recibía nada, pero un día él no mandó el ángel, un día él fue personalmente.

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Señor tócame otra vez.

Llegó a Betesda, ese día todos estaban esperando al ángel, cuando de pronto ven que alguien va caminando muy humildemente, ese día llegó personalmente y le dijo al paralítico ¿quieres ser sano? Y le dio el milagro que él anhelaba.

Aquel criado regresó donde profeta y le dice “oh mi señor el niño está muerto”.

El profeta Eliseo fue y llegó al cuarto donde él dormía, y allí estaba el muerto, y el profeta se tendió sobre el cuerpo del niño.

La biblia dice que puso sus ojos sobre los ojos de él, sus manos sobre las manos de él, sus pies sobre los pies de él, se tendió sobre el que estaba muerto, parece que el Señor quería darle vida a cada parte del cuerpo.

Hay creyentes con miopía espiritual, ya no ven la gloria de Dios, están en el templo y aunque Dios los toca, su visión es poca.

El Señor vino para poner sus ojos sobre los ojos de alguien, para que le caiga colirio en sus ojos.

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Hay alguien que quizás ve el problema más grande que el Dios que tenemos, pero el Señor ha prometido estar con nosotros.

Hay manos que ya no se levantan en la presencia del Señor, están caídas, fracasadas.

La Biblia dice que un hombre llegó con la mano ceca al culto un día, y el predicador ese día era el Señor Jesucristo.

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Señor tócame otra vez.

El Señor se dio cuenta que había un hombre que quería, pero no podía, y el Señor le dijo “varón, extiende tu mano”, de pronto su mano fue levantada y restaurada.

Algunos ya no alaban a Dios, ya no dicen amén a la palabra.

Cuando un cristiano habla en lenguas, el diablo no sabe lo que dice, porque es un dialecto directamente de Dios con su iglesia.

El Señor quiere tocarle los pies a alguien para que no se quede de los cultos, para que cuando esté en el culto lo alabe.

Aunque el profeta se tendió, el niño no se levantó, el profeta se salió del cuarto y se paseaba.

El Señor muchas veces ha tocado hermanos y han hablado en otras lenguas, pero todavía siguen con su visión corta, y hay algo que no los deja.

Un toque del Señor puede cambiarle la vida a alguien.

El profeta volvió a entrar al cuarto y se volvió tender sobre el niño, entonces el niño estornudó 7 veces.

El Señor hoy dice “todo el que venga a mí no le echaré fuera”.        

Por: Jhon Sobrino

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