Hay veces que hacemos culto que no parecen cultos pentecostales, parecen como de otra marca, pero el culto nuestro es el culto pentecostal.

El tema del Espíritu Santo debe ser una prioridad en la vida de todo cristiano, eso debe ser primordial, porque nosotros sin el Espíritu Santo seriamos como un motor sin gasolina, sin combustible, puede estar muy bueno el motor pero no tiene combustible.

Gálatas dice “andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne” nos parece muy bueno ese consejo, porque la gente que anda en el Espíritu, anda en la luz de Dios, y el que anda de día no tropieza, el que tropieza es el que anda ciego, en lo oscuro.

Entonces dice la palabra de Dios “vivid en el Espíritu, y no le deis rienda” no le demos satisfacción a los deseos de la carne, no dejemos que nos gobiernen, que nos manden; pero para poder tener esa rienda firme, tenemos que vivir en el Espíritu, porque el hombre o la mujer espiritual es una persona que tiene rienda.

Porque andamos en la luz, dice la biblia que el que es nacido de Dios no peca; el que nace de Dios está firme.

Vamos a propender para que el culto pentecostal se haga entre nosotros una costumbre, que nos haga falta el ambiente del Espíritu Santo a todos, donde la gente adore a Dios, donde la gente llore.

Hay personas que no les gusta que la gente llore, les parece malo, les parece raro, y hay hermanos que critican eso, cuando cosa linda es humillar nuestra vida ante Dios y derramar nuestra alma.

Dice la biblia que Ana oraba largamente y lloraba profundamente, que lindo es entrar a la presencia de Dios y derramar nuestras lágrimas, y llorar profundamente en su presencia; en la iglesia hay evangélicos que no saben de eso, no han saboreado eso.

Aun hermanitos ancianos en la iglesia que no han saboreado eso, pero ese es el mejor manjar.

Todos nuestros cultos deben ser de avivamiento, porque pentecostal no es solo el rotulo o la razón social en frente de los templos; pentecostal es un movimiento que tiene sus bases en la biblia, y este movimiento nos caracteriza como tales, como lo que somos, y nos diferencia de otra cantidad de mensajes que hay por allí.

Nos hace falta un poquito, nos hace falta más colaboración con el culto de avivamiento a nivel de congregación ¿en qué sentido? Que estemos prestos a ayudar en el momento oportuno, sin necesidad de que nos llamen.

Cuando esto ocurra, cuando todos estemos listos, prestos para ir al altar, llámennos o no nos llamen, no solo los que no han recibido, sino todos los que queramos colaborar, cuando esto suceda, entonces será mejor, pero hasta ahora ha sido de mucha bendición.

Hay hermanos que no sienten la necesidad de ayudar a los que no han recibido el Espíritu Santo, todavía se siente como una dureza, como una resistencia, hay veces, y hay que rogarles que vengan, y si el director no los llama, no vienen.

Queremos llegar al punto en que no hayamos que rogar, que la iglesia se levante imperiosa, como ejercito enorme, dispuesta; que nos levantemos todos unánimes en un mismo Espíritu, para que veamos que no hay cadena del diablo que no se rompa.

No hay ejército más poderoso que una iglesia predispuesta, llena del Espíritu Santo, somos el ejercito del Señor; entonces, cuando esto ocurra, que la iglesia se levante toda en un mismo espíritu, tengamos seguros que se derriba lo que satanás esté armando, toda clase de andamiaje que el diablo tenga, los lazos del diablo se neutralizarán en el nombre de Jesucristo.

Este temor de algunos para ir al altar, en algunos tal vez es miedo, o en otros apatía a este propósito, hay que derrumbar ese temor, y todas esas cosas, hasta que con toda libertad la iglesia pase a ayudar a los hermanos, sin que se nos invite, porque eso nos beneficiará a todos, y todos necesitamos el Espíritu Santo.

Hasta que toda la iglesia se empape, se mueva, se llene de este sentimiento, y ese sentimiento debe ser contagioso, debe pegar a otros; a los que no han recibido, a los que andan débiles, a los que andan indiferente, ese sentimiento debe contagiarlos, porque lo de Dios se contagia, se pega.

 

Pastor: Clodomiro Lobo

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