Todos tenemos un personaje bíblico que es nuestro referente, y en cierta forma, han influenciado en nuestra vida para caminar con Dios, y ellos tuvieron tantas experiencias con Dios, hasta el punto de entrar a la otra dimensión.

¿Habrá algo mas exquisito que sentir la gloria de Dios? la respuesta es NO.

Nosotros no debemos correr en la dirección de otros, a menos que estén bien ubicados.

Cuando prestamos atención, fijamos la mirada a la palabra de Dios, creyendo en lo que ella dice, nos emocionamos al contemplar lo que una persona puede llegar a alcanzar en Dios.

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Hoy en día hay muchos cristianos, pero lamentablemente, todos no creen en la palabra de Dios, y no saben lo que se pierden, porque en Dios se alcanzan cosas extraordinarias.

La riqueza del evangelio se centra en que Dios está presente y es real, el día que Dios deje de ser real, empaquemos y vamonos.

Si Dios no se dejara sentir este evangelio no tendría sentido.

Encontramos hombres en la Biblia que aunque eran materiales, se salieron de la esfera material e hicieron todo lo posible por entrar a la otra dimensión.

Esteban era un hombre lleno del Espíritu de Dios, que sale de la dimensión terrenal y Dios lo transporta a una dimensión extraordinaria, y ve la gloria de Dios diciendo: “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre de pie a la diestra de Dios.”

Y los que estaban con él, le vieron la cara como la de un ángel, esto quiero decir, que aunque estamos en la tierra pertenecemos al cielo.

Nosotros tenemos que aprender a ir muriendo, para que Dios viva en nosotros.

Para poder nosotros entrar a la otra dimensión que es la gloria de Dios, primero debemos nosotros de ubicarnos.

Si quieres que la gloria de Dios sea reflejada en ti, primero debe haber una limpieza en tu vida. Tu no seguirás siendo igual, si Dios entra en ti.

Necesitamos que Dios invada nuestra vida con su presencia, y así tendremos la experiencia de entrar a la otra dimensión.

Estar en el Espíritu no es una simple ilusión, sino que es una realidad que muchos de nosotros ya lo hemos experimentado. Ver también: Fe sin dimensiones.

Recibir el Espíritu Santo es lo más sencillo que hay; solamente adora a Dios de corazón y entrarás en otra dimensión.

Lamentablemente existen jóvenes que mientras se derrama el poder de Dios, ellos están por allá chateando, hablando, riéndose, en vez de aprovechar y entrar a la otra dimensión, que es la presencia del Dios todopoderoso.

Pastor: David Alomia

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