Todo adorador debe tener cuidado con los aspectos que amenazan su vida de servicio a Dios. Hoy hablaremos de los peligros del adorador actual.

Hay peligros que buscan anular la vocación del verdadero adorador, debemos saber que hay peligros tanto externos como internos.

Quizás los más peligrosos son los internos, porque convivimos con ellos hasta el punto que toleramos nuestros errores.

Estos son los que pueden hacer que lleguemos a ser eliminados del grupo de verdaderos adoradores.

El salmista David lo dice así: ¿Quién podrá entender sus propios errores? y a su vez hace una exclamación ¡Líbrame de los que me son ocultos!

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Asuntos que destruyen

Hay una serie de asuntos internos, que si no nos cuidamos, destruyen nuestra vocación de servicio a Dios, dentro de ellos tenemos:

La falta de teología en la música

Hoy encontramos mucha música que se llama “Música Neutral” donde no se proclama el nombre de Jesús, ni se sabe a quien se le canta, a quien exalta o a quien va dirigida.

  • Jeremías dice que el conocimiento de Dios es la gloria del hombre.
  • Oseas dice: Misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.
  • En Colosenses dice: Que la palabra de Cristo more en abundancia en vosotros.

Esto nos lleva a decir que la música nuestra debe tener un enfoque bíblico, un enfoque cristocéntrico, un enfoque donde Cristo siga siendo el centro.

Cada músico debe preocuparse por conocer los fundamentos bíblicos, para realizar ese servicio a Dios conforme a la voluntad de él, evitando así equivocaciones y desenfoques.

Es necesario interpretar bien las doctrinas bíblicas, los pasajes escriturales, a fin de que se pueda ajustar el mensaje que se transmite a través de nuestra música, con las verdades expresadas en la palabra de Dios.

Unos de los mayores peligros actuales es la superficialidad, es el poco interés en el estudio de la palabra de Dios.

Por ende, se corre el riesgo de reemplazar la adoración en espíritu, la adoración que sea exclusivamente para Dios y así mover sentimientos y emociones a través de la armonía y el ritmo musical.

La música expresa emociones, pero ella debe tener un mensaje bien claro y bien definido; pero si solamente la música mueve la emoción y no llega al intelecto, no cumple la función que debe cumplir.

En la iglesia la música no debe ser un fin en sí misma, o sea cantar por cantar o sonar instrumentos por sonarlos.

Sino que se debe entender la música como un vehículo muy apropiado, muy valioso de la adoración, que debe expresar un mensaje, que debe tener una letra que exalte, que adore a Dios, que rinda tributo al único que lo merece.

Qué debe transmitir nuestro canto

Hay algunos puntos que se deben tener en cuenta referente al mensaje que deben transmitir nuestros cantos:

  • En el mensaje se debe tener en cuenta esa teología pentecostal unicista del nombre de Jesús, es que Cristo debe ser el centro de nuestra adoración.

Por lo cual, el mensaje que nosotros debemos tener en nuestros cantos, debe contener siempre exaltación a Dios y edificación a ese pueblo que sabe adorar.

No conciba la adoración como un medio de entretenimiento

  • La música no debe opacar la letra, las palabras que cantamos exaltan a Dios y edifican a los santos.

Los músicos deben tener cuidado, porque si el volumen o la disonancia de la música no permite que las palabras se puedan oír claramente, entonces la adoración pierde su esencia, pues no logra transmitir un mensaje entendible.

En nuestras iglesias nosotros debemos tener cuidado, que no estemos entrando en la era donde tenemos mucho ritmo y mucha armonía, pero poco mensaje y poca letra.

Recuerda que hoy en día existen peligros del adorador actual.

El apóstol Pablo dice: “Cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento”.

  • La música no debe distraernos de la letra, la música debe estar al servicio de la letra y no debe llamar la atención de los adoradores sobre sí misma, sino que ha de servir como ese vehículo del mensaje que está proclamando.

Cuando la música toma la preeminencia, no solo llega a convertirse en un obstáculo para la transmisión del mensaje, sino que crea en los oyentes una sensación engañosa de adoración, que mueve sólo las emociones, hasta llegar a confundirse con un verdadero avivamiento espiritual.

Notamos muchas veces en las congregaciones, la gente está brincando y saltando, mientras la música, los instrumentos suenan, pero apague los instrumentos y se acabó el avivamiento, porque lo que se mueve son emociones, y no se logra mover el espíritu de la gente a la verdadera adoración a Dios.

Peligros del adorador actualTambién te puede interesar: Un avivamiento destructor.

Nuestra música debe tener cuidado en la teología si queremos hacer las cosas bien y agradables para Dios.

Debemos estar pendiente a no cometer errores que estén haciendo perder lo grande de este mensaje y estén distorsionando la atención del que debe tenerla.

Si bien lo deseas, puedes escuchar el siguiente video, para que puedas ampliar sobre los peligros del adorador actual.

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Peligros del adorador actual

Pastor: Gildardo Gomez

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