Por qué necesitamos un avivamiento

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Por qué necesitamos un avivamiento

Por qué necesitamos un avivamiento

A la pregunta de ¿Por qué necesitamos avivamiento? muchos quizá tengan una respuesta acertada, hoy mencionaremos tres puntos importantes que dan respuesta a esta pregunta.

La iglesia de hoy necesita avivamiento:

  1. Porque el espíritu mundano se ha querido meter en la iglesia, por mucho que se predique y se exhorte, hay un espíritu mundano que no se debe desconocer.

Una de las causas por las cuales se comienza un avivamiento es cuando la persona reconoce, y no es un problema de la iglesia en general, este es un problema individual.

No se puede decir, que la iglesia está fría o que un servicio está frío, no; el frío eres tú y soy yo.

Ya que hacemos parte de esta iglesia y si no sentimos nada en los servicios o en nuestra casa, es porque algo está pasando en nosotros de manera individual.

No le echemos la culpa a nadie, si hemos dejado de algún modo el celo por lo de Dios y le celo por la doctrina, es nuestra culpa.

Lo que nos ha hecho grandes no es el título de pentecostales, ni es la personería, lo que nos ha hecho grandes es el Señor Jesucristo.

El celo por la unicidad y por el nombre de Jesucristo no lo podemos callar, Jesús es el arquitecto, dueño y autor de esta obra; nadie, ni usted ni yo somos imprescindibles en esta iglesia.

El único que es imprescindible es Jesús de Nazaret, si él no está o si él no va con nosotros nada sucede, no pasaría nada en nuestros servicios ni en nuestras vidas.

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Ningún pastor, oficial o directivo es imprescindible, si se va uno, Dios capacita a otros; agarremos y atesoremos esta salvación que el Señor nos ha regalado.

No seamos mimados al decir, que nos vamos o que nos aparatamos de Dios por razones sin sentido, no hay razón para alejarnos de este glorioso camino. El que se aleja de Dios es quien pierde, Jesucristo jamás pierde.

La mundanalidad en la iglesia no la podemos ocultar, se está agregando mucha gente a la iglesia que no es convertida, muchos bautizados pocos convertidos; se necesita más convicción.

Lo que somos es por la misericordia de Dios, “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén”. Romanos 11:36, somos instrumentos de Dios, cuidémoslos de la vana gloria.

El que convence las almas es Cristo, el que convierte a la gente es Cristo, el que bautiza con Espíritu Santo es Cristo, el que reparte los dones y ministerios es Cristo; todos somos servidores de él, es el único merecedor de toda la gloria.

Moisés lo tenía todo, fama, placeres, dinero, era el seguro sucesor de faraón, pero cuando entendió a Cristo, reusó llamarse hijo de la hija de faraón.

  • Reusó por la fe.
  • Prefirió el maltrato del pueblo, antes que gozar de los deleites temporales del pecado.
  • Miró a Cristo por encima de los deleites y de la honra.

Es decir, hay que pagar un precio, tenemos que negarnos, “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”. Lucas 9:23.

Para Moisés Cristo estaba por encima de todo y se sostuvo como viendo al invisible.

Abraham lo dejó todo, riquezas, familia, fama, honores, porque creyó y miró la ciudad que tiene fundamentos y cuyo arquitecto es Dios.

Estos dos hombres, entendieron que eran peregrinos y se despojaron de todo y por la fe saludaron el futuro.

Usted y yo tenemos que negarnos, renunciar al placer mundanal, incluso renunciar a nuestros bienes porque nos espera una mansión de gloria y no debemos estar apegados a cosas de este mundo.

Para que haya un verdadero avivamiento, se debe comenzar una verdadera conversión de todos y cada uno de nosotros.

Si Cristo está y habita en nosotros se debe sentir; recordemos que él no fuerza a la puerta de nuestro corazón; él entra donde lo dejen habitar.

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“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” Apocalipsis 3:20.

Si queremos avivamiento tenemos que negarnos y empezar una vida de verdadera conversión.

¿Por qué necesitamos un avivamiento?, este es el segundo punto que da respuesta a este interrogante.

  1. Porque tenemos que combatir el espíritu de apostasía, que está en el mundo, pero se quiere meter en la iglesia.

Apostatar es revelarse, es no sujetarse. En la Biblia encontramos muchos ejemplos de gente que se revela después de conocer a Dios.

El mundo no puede ser apostata, pues los que están en el mundo no han conocido a Dios, quien es apostata alguna vez conoció a Dios, pero se reveló no solo contra la doctrina, sino también contra las potestades superiores.

En la época de los jueces, cuando aquella generación murió los que siguieron a Josué y Caleb fueron generaciones que no conocían a Dios ni sus obras.

Hay que admitir con madurez el cambio generacional, pero ese cambio no implica que tengamos que someternos al post modernismo, o que el evangelio debe someterse a nuestros caprichos, no.

No podemos cambiar nuestra doctrina, Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos; que vengan las generaciones que vengan, pero seguimos con la misma doctrina.

Sin cristo no se puede, nos es Cristo quien se tiene que someter a nosotros, somos nosotros los que debemos someternos a él.

En el libro de Jueces, Israel apostato diez veces, la razón es que no cocían a jehová ni su obra.

A través del tiempo vemos como el Espíritu de oración se ha vuelto mínimo en muchos creyentes. No podemos olvidar nuestros principios.

La alabanza es muy linda pero muchos músicos están bajando su oración, muchos predican y se desenvuelven de una gran manera, pero encontramos muchas veces sermones vacíos porque están bajos en oración.

Cristo desde el Antiguo Testamento ha formado avivamiento con pequeños grupos, Dios reservó siete mil hombres, que eran pocos comparados con el resto de personas que adoraban y se postraban ante Baal.

Y con esos siete mil, entre ellos Elías, Dios formó avivamiento.

También ¿Cuántos en Babilonia no se postraban ante la estatua del rey Nabucodonosor?, todos lo hacían, pero Dios reservo tres jóvenes: Sadrac, Mesac y Abed-nego; y con ellos comenzó un avivamiento.

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Con ellos tres Dios mantuvo la dignidad de su nombre en medio de los caldeos y babilonios, y el rey tuvo que reconocer que no había dios como el Dios de estos jóvenes.

En todas las épocas hubo crisis espiritual; en el nuevo testamento encontramos a una nación en apostasía, Dios envió a Juan el bautista para que llevara un avivamiento al pueblo, y luego de este, aparece Jesucristo, un solo hombre creo el más grande avivamiento de la historia.

Cristo lo que busca es glorificarse, así sean muchos o pocos cuando se le abre la puerta y se mantiene esta doctrina, Dios hace todo.

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La apostasía de este tiempo que anuncia el arrebatamiento de la iglesia es de tipo:

  1. Moral
  2. Espiritual
  3. Doctrinal

En estos tres rangos es donde encontramos las señales que preceden el arrebatamiento de la iglesia.

Recordemos que no esperamos la segunda venida de Cristo, sino el arrebatamiento, porque la segunda venida es al final de la gran tribulación y esta iglesia antes de todo esto, se encontrará con su Señor en las nubes.

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¿Por qué necesitamos avivamiento?

  1. La iglesia se ha ido despreocupando en estar lista para el arrebatamiento, las señales que preceden el arrebatamiento ya están dadas, es decir, estamos muy cerca al día del arrebatamiento.

Las guerras y hambres de las que hablan en mateo 24 son señales que preceden la segunda venida de Cristo y cuando eso suceda esta iglesia años antes no estará en la tierra.

La iglesia necesita un cambio de actitud, debemos tener más oración, más consagración, nuestro rey pronto viene, y no viene por muchas personas que asisten a un templo de cuatro paredes, él viene por una iglesia sin mancha, ni arrugas.

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La iglesia se santifica mediante la unción del Espíritu Santo, hay unción en la iglesia mediante la oración y consagración de una nueva regeneración y conversión verdadera.

“Habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha” Efesios 5:27.

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¿Cómo estas hoy internamente?, ¿Cómo esta tu vida espiritual?, si en este momento el rey levanta a su amada, ¿harías parte de esa iglesia?

Examinémonos y reflexionemos sobre nuestro actuar, si hemos dejado que algo vaya dañando nuestras vidas, si hay pecado, si existen pequeñas puertas abiertas al enemigo; es momento de cerrar y apartarnos de toda contaminación y solo abrir la puerta de nuestro corazón a Dios.

¿Por qué necesitamos avivamiento? Porque el rey está a las puertas y debemos estar listos para irnos con él.

Por: Jairo Marín

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