Viento mas fuego

Hay algo que sucede cuando se combina viento mas fuego, estamos hablando de dos elementos muy importantes en la naturaleza.

El viento

La Biblia dice que nadie sabe de dónde viene el viento, sopla por donde quiere y así traten de detenerlo él sopla y se mete.

A veces uno no quiere que el viento le dé, y como que cierra la puerta y atranca la ventana, pero por alguna hendija el viento se cuela, y podemos cerrar nuestras puertas y el viento está ahí porque podemos respirarlo.

Pero el viento y el fuego son un cóctel muy peligroso, para el que no entiende las cosas, pero para nosotros los que entendemos las cosas, resulta ser un cóctel de bendición.

Para Dios crear la naturaleza solamente habló y dijo: sea la luz, y fue la luz, ordenó que hubiera todo lo que él quiso hacer, por medio de su palabra.

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Pero un día decidió tomar trabajo para hacer algo, y fue que tomó barro y formo un hermoso ser llamado hombre.

Si no hubiera habido viento, hubiese creado un sencillo muñeco, una sencilla forma de barro, pero “sopló”, así que el viento que sentimos, es viento que da vida, el Señor sopló en la nariz de ese hermoso ser.

El primer olor que percibió el sentido del olfato del hombre, fue el aliento de la boca de Dios. Necesitamos el viento de Dios en nuestras vidas, en pleno siglo XXI necesitamos el soplo de la boca de Dios.

Viento mas fuego

A veces el Espíritu Santo sopla con poder, la palabra viene fuerte y dura, pero qué bendición por los que no se van cuando hay palabra fuerte, allí es donde Dios nos está limpiando, allí es donde nos está quitando todo aquello que nos daña.

Pero también hay un viento que sana heridas, que cura corazones, que arregla mentes, aquellas mentes que sienten que nadie las quieres, que nadie lo estima, que nadie está con él.

Ese viento que parece que es como la mano de Dios, y viene y toca, esa brisa que nos quita el calor del desierto, que nos limpia, es esa brisa suave que nos dice “hijo mío te amo, aquí estoy contigo, no te sientas solo”.

Habrán algunos que necesitan ese viento fuerte, ese viento que pone en el sitio, pero habrá otros que necesitara ese viento apacible.

El fuego

Pero está el otro elemento el fuego.

El fuego quema, si acercas tu mano al fuego sólo aguantarás un poquito, en cambio el viento puede ser muy fuerte pero no quema.

El fuego de Dios consume pero también purifica, quema la grosura de la carne, pues el Espíritu Santo es fuego consumidor.

Si hay un lugar donde el fuego desciende, es cuando alguien se atreve a darle el sitio que se merece el Señor, Cuando alguien decide ponerlo a Él sobre el trono de su corazón, cuando alguien decide darle la gloria a Él.

Cuando el viento y el fuego descendieron el día de pentecostés, los cojos se levantaron, los muertos resucitaron, las cárceles se abrieron, las cadenas se rompieron, viento más fuego, sentimos ese viento que sopla, ese fuego que aviva el don de Dios que hay en ti.

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Pastor: Carlos Alberto Murillo

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