La dimensión del Espíritu Santo

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La dimensión del Espíritu Santo

La dimensión del Espíritu Santo

Una vez que Juan fue encarcelado Jesucristo apareció predicando y trajo un mensaje que el llamó el reino de los cielos. Hoy hablaremos sobre la dimensión del Espíritu Santo.

Habíamos estado bajo en imperio de la muerte y ahora Jesucristo traía el reino de los cielos, es decir, el imperio de la vida.

“Yo he venido para que tengáis vida y vida en abundancia”.

Entonces Cristo trae un mensaje nuevo, hay un mensaje que había dado Dios que se llamó la ley, teníamos un pacto viejo, Jesucristo vino a reemplazarlo por un nuevo pacto.

Si Cristo vino trayendo un mensaje que era peor que el primero no se justificaba.

No puede ser que nos cambien un régimen bueno por uno menos bueno, tiene que ser por algo mejor.

Así que para que se justifique el cambio de pacto tiene que ser que el segundo pacto sea mejor que el primero en algo.

Nadie dice que el otro era malo, la Biblia dice que la ley era buena, santa y perfecta y no era mala.

Pero Cristo trae un mensaje nuevo y ese mensaje que él llama el reino de los cielos introduce una dimensión nueva.

Y esa nueva dimensión es la del Espíritu Santo.

Así que la iglesia pertenece a la era de la dimensión del Espíritu Santo, nadie en el Antiguo Testamento tuvo la experiencia de recibir el bautismo del Espíritu Santo.

Los primeros que tuvieron esa experiencia, la tuvieron el día de pentecostés.

Si usted quiere buscar un modelo pentecostal no lo busque de Malaquías para atrás.

No lo busque porque no lo va a encontrar, sencillamente no existe, no hay pentecostales sin pentecostés.

Los pentecostales existen de los Hechos en adelante.

Dios trae a través del mensaje de Jesús una dimensión nueva, que es la dimensión de la gracia.

Cristo apareció predicando el evangelio del reino, explicaba cómo se podía entrar y qué significaba este nuevo pacto.

Nosotros somos gente del nuevo pacto, no del antiguo; que es lo viejo mejorado y aplicado a nosotros y trae unas consecuencias profundas a la vida del creyente.

El creyente de hoy tiene lo que no tuvo Daniel, Josué, Moisés, ninguna de las personas del Antiguo Testamento.

Así que si aquellos fueron admirables usted tiene que ser mucho más admirable.

¿En qué consistió lo menos bueno del primer pacto?

No consistió en lo que decía, lo que decía era bueno porque refleja una perfección moral y eso no es malo, el problema era que yo era vendido al pecado, no era el pacto, éramos nosotros.

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Es decir, no era malo por el pacto viejo en sí, era malo porque el sujeto que debía cumplir el pacto no estaba bien.

El hombre no tenía la capacidad moral para cumplir lo que Dios le estaba proponiendo en la ley, hay gente que está intentando y no puede.

Esto de ser pentecostal no es solamente una forma de religión, Dios nos ha planteado es un cambio radical, un cambio que puede transformar la vida de la gente en otra cosa.

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Si usted mismo trata de cambiar, usted está insultando a Dios porque ya está probado que usted mismo no puede hacerlo.

El problema de la ley era que trataba de que yo cumpliera en mi carne.

Cuando hablamos de carne nos referimos a la naturaleza adámica a lo que está más allá de la carne.

Porque no importa que usted sea santísimo, la carne seguirá igual, usted tendrá hambre, se cansará y todo eso.

Pero hay una naturaleza adámica que le llamamos la naturaleza carnal, que no se sujeta a la ley de Dios porque no puede.

El problema es que yo quisiera sujetar mi carne a la ley de Dios en las bases del antiguo pacto y eso no es posible.

Entonces fracasamos, la carne no se sujeta a la ley de Dios, ni puede hacerlo.

La ley nos dice que la carne siempre es débil, siempre tiene malas tendencias.

Si así no fuera los cristianos no tendrían ni tentaciones, porque las tentaciones vienen de la carne.

Entonces ese era el problema del antiguo pacto esencialmente que nos atacó y nos exigió cosas correctas, pero en unas bases que nosotros no podíamos cumplir.

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Nosotros estamos aquí como pentecostales planteándonos una disyuntiva: o vivimos en la carne y morimos o nos mudamos, eso no tiene otra solución.

Usted puede pasarse la noche en vigilia y pasarse el mes en ayuno, pero ¿cuándo fue tentado Jesucristo, antes de ayunar o después de ayunar?

Usted quiere ayunar para no tener tentaciones y cuando se levanta se la encuentra ahí porque el ayuno no quita la tentación.

Tu buscas a Dios porque él es Dios y quieres adorarlo y nada más, pero la carne no se sujeta a Dios, aunque le den palo o le quiten la comida.

Resulta que Dios es espíritu y el hombre es carne, hay un abismo entre estas dos naturalezas, son incompatibles.

Así que Dios escogió que como el hombre además de carne también tiene espíritu y el espíritu es más compatible con la naturaleza de Dios que la carne.

El nuevo pacto trajo ingredientes que se desarrollan en esa dimensión.

Hay algo dentro de mí que sueña con Dios, hay algo dentro de mí que mira hacia el cielo con nostalgia.

Hay algo que mira a Dios y le atrae Dios porque Dios es espíritu y está buscando gente que le adore en espíritu y en verdad.

En resumidas palabras, gente que mueva su espíritu hacia Dios.

Cuando Dios promete el nuevo pacto, él no prometió cambiar los 10 mandamientos, él dijo:

“Vienen días dice el Señor en que haré un nuevo pacto no como el primero, le voy a quitar el corazón viejo y le pondré un corazón nuevo”.

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El cambio es en la persona “Y le escribiré en el corazón mis leyes, no en tablas de piedra”.

Los versículos colgados en la pared no cambian a nadie, Dios tiene que escribir su palabra en tu corazón.

Cambia tu manera de pensar y cambiará tu manera de vivir.

“Y estaré en medio de ellos, ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios”.  

Dios está inaugurando la dimensión del Espíritu y en esta dimensión el cambia de énfasis y apunta al espíritu del hombre, lo primero que Dios redime del hombre es su espíritu.

Porque su carne dice la Biblia que será redimida cuando el señor venga.

Dios ha traído una nueva dimensión y esa dimensión entra en la vida de las personas a través de la predicación del evangelio y de la recepción del Espíritu Santo.

Un día el Señor por su Espíritu Santo reforzó mi naturaleza y me puso una nueva naturaleza.

Una nueva criatura dentro de mí, que no puede ser vencida por lo malo, que es capaz de adorar a Dios, de caminar en su presencia.

Cristo es Dios y Dios no puede ser tentado por el mal, ni el tienta a nadie; entonces.

¿Cómo es que Cristo fue tentado, si él es Dios?  él fue tentado en su carne, todo lo que le propusieron a Cristo fue en la carne.

Cuando a ti te viene la tentación, te vendrá en la carne, pero tú eres también como Cristo, tienes una nueva criatura y la Biblia dice que:

“El que ha sido engendrado por Dios no peca y no puede pecar porque es nacido de Dios”.

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Esa nueva naturaleza que está dentro de mi es inmune al pecado y la Biblia dice: “Andad en el espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne”.

No se trata de pelear con la carne, se trata de vivir en el espíritu, dice la Biblia: “Vence con el bien el mal”, es decir, la pelea con el mal, no es una pelea a brazo partido, es con principios.

La gente está perdiendo la batalla es porque quiere darle palo a la oscuridad y a punta de palo sacar al diablo, dicen y que “¡vamos a machacarle la cabeza al diablo!”.

El diablo no tiene cabeza que machacar, nosotros tenemos que vivir es en el espíritu, viviendo en el espíritu vamos a vencer las obras de la carne “Andad en el espíritu”.

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Eso de recibir el Espíritu Santo no es solo una experiencia, por linda que fuera no nos podemos quedar con esa experiencia.

Tememos que aprender andar en el espíritu, que sepas lo que el otro te va a decir antes que te lo diga, que sientas la presencia del que te va atacar porque Dios nos protege.

Deje que el Espíritu Santo lo guíe, esta juventud tiene que conocer verdaderamente al Dios que camina con nosotros todos los días, dice la Biblia:

“Jehová es mi luz y mi salvación de quién temeré, Jehová es la fortaleza de mi vida de quién he de atemorizarme”, esta juventud no caerá si anda en el espíritu.

Por: Álvaro Torres

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