Una derrota de por vida

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Una derrota de por vida

Unos de los propósitos primordiales de Dios en su manifestación en carne fue rescatar al hombre caído desde el Edén. De allí que en Génesis 3:15 se le dio una promesa a Eva que de su cimiente se levantaría uno que heriría al diablo en la cabeza y éste en el calcañar, esto sería una derrota de por vida.

El diablo estaba consciente de todo esto, por ello desde el nacimiento de Jesús en adelante no descansó en su ataque para ver si lograría vencerlo y así exterminarlo.

De este modo, vemos que Jesús en su misión de salvar al hombre perdido, principió a seguirle los pasos por donde quiera que el enemigo lo fuera llevando. Durante las edades el ser humano iba cada día siendo traspuesto hasta llevarlo a la cruz, la cual significaba el lugar de la maldición y a su vez sentarlo en la silla de los acusados para el juicio final. (También te puede interesar: Sobreviviendo a los flagelos de la vida).

Es natural pensar si es verdad que el hombre estaba sumiso en la maldición y sentado en la silla del juicio; el buscador tenía que tomar este camino e ingresar hasta allá, lo que se constituía como imposible para Jesucristo, según la creencia del diablo.

La cruz fue un mueble de madera, que a su vez, representaba el emblema de repudio o maldición como lo manifiesta el libro de Deuteronomio 21:23; Gálatas 3:13. “Maldito todo el que es colgado en un madero”. Morir en un madero representaba recibir la maldición divina; el diablo aprovechó esta expresión, para tener amedrantado al hombre por milenios.

Satanás ignoraba que en la cruz era el lugar de la lucha final que iba a tener con el hijo de Eva, predicha en Génesis 3:15. “pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”.

A su vez, los príncipes de las potestades demoniacas jamás pensaron que Jesucristo podría ir al calvario:

  1. Porque el Señor en su ministerio los había atormentado.
  2. Lo consideraban sin pecado.
  3. Hecho más sublime que los cielos.
  4. Lo conocían como el santo de Dios.

Cuando Jesús fue a la cruz, la noticia recorrió todos los cosmos demoniacos, la sorpresa fue mayor para ellos, tanto que hicieron todo lo posible para hacer acto de presencia, sin saber lo que les esperaba.

El diablo y todo su mundo sabían que Jesús no podía ser condenado, porque él no tenía pecados personales, además ellos ignoraban el programa de Dios, es decir, Jesucristo fue a la cruz porque Jehová cargó en él, el pecado de todos nosotros los humanos. Además, el programa que Jesucristo fuera al calvario tuvo varios fines, y a su vez fue una estrategia que él uso, para reunir allí todas las potestades infernales, para despojarlas y exhibirlas públicamente, triunfando sobre ellas. Colosenses 2:15; al mismo tiempo, se cumpliría los designios de Dios programados que se llevarían a cabo en la cruz:

¿Porqué una derrota de por vida?

  1. En la cruz, Jehová, cargó en los hombros de Jesús, el pecado de toda la raza humana, el justo pagaría por los injustos.
  2. En la cruz sería el lugar donde el diablo entregaría lo que le quitó a Adán en el paraíso, y se cumplió la promesa, de que sería quitado el botín al valiente, y rescatado el cautivo del tirano.
  3. En la cruz, se hirió la roca que mandaría el agua de vida a los humanos. San Juan 4:14.
  4. En la cruz, con su desnudez cubriría la desnudez del hombre, lo vestiría con ropas de salvación, lo rodearía de manto de justicia, como a novio lo embellecería y como a novia lo adornaría con sus joyas. Isaías 61:10; San Juan 19:24.
  5. En la Cruz, el rico se haría pobre, para que por medio de su pobreza, los hijos de Adán explotados en el Edén, fueran enriquecidos. 2 Corintios 8:9.
  6. En la cruz, Jesucristo derramó su sangre para limpiar al hombre de sus pecados; además de ello, con el derramamiento de sangre pagó el precio de rescate del esclavo. 1 Juan 1:7; Hebreos 9:14; 1. Pedro 1:18-20.
  7. En la cruz, con la rotura del velo del templo, se unió el lugar santo con el santísimo, lo cual indicó que lo cercano con lo lejano se unieron. San Mateo 27:51.
  8. En La cruz, su cuerpo fue herido y por cuya herida fuimos sanados. 1 Pedro 2:24.
  9. En la cruz, anuló el acta de los decretos que le eran contraría a la humanidad, las quitó del medio y las clavó en la cruz. Colosenses 2:14.
  10. En la cruz, se cumplía la profecía de Génesis 3:15 “ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”, Jesucristo fue herido en los pies, pero el diablo fue herido en la cabeza.

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Jesús en esta batalla final surgió inmune, las heridas en su cuerpo sanaron, quedaron cicatrices que sirven para identificar que Él fue quien redimió a la simiente de la mujer, quien a su vez es nuestro salvador. Juan 20:25; Zacarías 13:6.

El Dr. Daniel F. afirma que el término “te herirá en la cabeza” en el original significa “aplastar” o “estar al acecho de alguien”. Es evidente que aplastar la cabeza es mucho más grave que aplastar el talón y como represalia, la serpiente sólo ha podido herir el talón de la simiente de la mujer, es decir, que el diablo tiene la cabeza aplastada sin derecho a sanar, y lo que aparenta hacer es levantar el polvo con sus extremidades.

Esto lo explica mejor San Pablo a la carta a los Hebreos 2:14. “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”.

Cuando el diablo mira hacia la cruz del calvario, mira su propia derrota, por ello si queremos ser salvos, tenemos que hacernos a este sacrificio, identificarnos con Cristo en su muerte y así seriamos triunfante en Cristo Jesús.

En la expiación operada en la cruz del calvario fue el lugar del encuentro de la misericordia y la verdad donde la justicia y la paz se encontraron. Salmos 85:10; Efesios 2:14-19; ya que estas viven en divergencias; porque la justicia exigía sanción para el que la quebrantara; pero la misericordia se especializó, en buscar una solución para el agravante, por ende, en el sacrificio de Jesús en el madero, ambas quedaron satisfechas.

Recibir a Jesucristo es recibir todos los beneficios obtenido en su crucifixión y en su muerte, es decir ser identificado con Cristo en su muerte, cuando el diablo te mira, lo que mira es el sacrificio del calvario sobre ti y eso le lastima su propia herida en la cabeza, porque observa su propia derrota.

San Pablo tuvo razón cuando dijo: “Y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”. Colosenses 2:10. Es decir que Jesucristo al ganar esta batalla se hizo a la cabeza de toda potestad.

Esto indica la ratificación de algo que se tiene que presentar en su totalidad como beneficios ya adquirido; quien a su vez perfeccionaría totalmente a los favorecidos, que somos los que reconocimos a Jesucristo como salvador y creemos que es Dios sobre todas las cosas.

Recuerde que este artículo fue escrito no de carácter formativo, sino de carácter informativo e incondicional, rechace lo que pueda y acepte lo que le sirve.

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Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

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