La historia nos dice que la tortura, crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesús se llevó a cabo durante 5 días, así que escucha y te contaré la historia de la cruz.

Es muy importante resaltar que de los 129 sucesos que ocurrieron durante la vida del Señor Jesús, 120 ya han sido documentados por las distintas ciencias.

Así que estos hechos lo han comprobado personas no cristianas, pero nosotros estamos seguros que la ciencia nunca riñe con la palabra, sino que confirma lo que allí está escrito.

Podemos afirmar entonces que, de esos 129 sucesos, 120 ya han sido respaldados históricamente.

Es interesante resaltar, que el imperio que en ese entonces gobernaba al mundo entero, hoy está diseminado por toda la tierra vestido de un ropaje religioso.

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Ha venido paulatinamente disminuyendo o socavando la historia, pero en el siglo IV ya el imperio decía que no fueron 5 días, sino 3 días lo del suplicio.

Luego en el siglo XV ya no le bastó con afirmar que fueron 3 días, sino día y medio, es por eso que según esa historia, el Señor es arrestado el jueves, el viernes muere y el domingo temprano resucita. Por eso no cuadra.

Sin embargo, la historia sigue afirmando que fueron 5 días.

En Jerusalén según los datos, fueron llevados a cabo 400 ejecuciones en la cruz, después de cada caso sucedido.

Los cronistas debían leer delante del emperador detalle a detalle para que este verificara que la ejecución se había llevado acabo de acuerdo a lo estipulado en los cánones de sus leyes.

Antes de ser arrestado, el Señor Jesús estaba muy angustiado.

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Nos dice la Biblia, que él se había ido al huerto de Getsemaní a orar y Lucas que es un médico afirma lo siguiente…

“Y estando en agonía oraba más intensamente y su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra”.

Según ese dato, los especialistas llaman ese fenómeno de sudar sangre “fibrosis”, se da cuando hay una agonía muy intensa o cuando hay una tristeza muy profunda, cuando se está padeciendo un miedo incontrolable.

Escucha y te contaré la historia de la cruzEs así como nos dice la Biblia; que el que vino a desarrollar la historia de la cruz en forma de hombre, se sometió a todos los sufrimientos que debían ser para nosotros.

Unos especialistas médicos, unos rusos, otros neos irlandeses y un norteamericano teniendo en sus manos el texto citado por Lucas, les atrajo la atención y quisieron verificar más.

Es decir, si el texto que nosotros creemos como palabra de Dios es verdad o no.

Y se dieron a la tarea de investigar con gatos pequeños y fue así que tomaron 4 gaticos y los fueron torturando durante 4 días sin darles de comer, ni beber, con choques eléctricos; luego de los 4 días les taparon los ojos.

Según los biólogos para un gato es terrorífico no poder ver.

Al cabo de los 4 días van a notar lo que ha sucedido y resulta que, de los 4 animalitos, 3 han sudado efectivamente gotas de sangre y el 4 ya no vive porque el corazón lo fulminó.

Así que ellos terminaron afirmando que lo que Lucas había escrito en la palabra de Dios es comprobable, porque todo lo que dice la Biblia del Señor Jesús es verdad.

Cuentan los historiadores que el máximo jefe de los romanos en las tierras hebreas capernicos, llegó ante el sumo sacerdote diciéndole que necesitaba que le proporcionara una legión de 600 soldados y más.

Todo para sumarlos a los 200 con los que él contaba para poder ir a detener a Jesús.

Porque Copérnico había escuchado que este Jesús, durante 3 años estaba haciendo cosas extraordinarias, sanaba enfermos, resucitaba muertos, levantaba paralíticos y les devolvía la vista a los ciegos.

Tenía poderes que ningún otro hombre tenía.

Así que Copérnico dijo: “solo no puedo, no quiero pasar vergüenza”.

Pero Jesús sabiendo todas las cosas que le habían de acontecer, cuando estuvieron cerca de él luego de Judas haberlo besado, se dirigió a Copérnico y le dice: “¿a quién buscáis? y este dice: a Jesús de nazareno”.

El Señor respondió diciendo: “Yo soy” y cuando responde yo soy, aquellos que estaban ahí dispuestos a detenerlo se van todos al suelo, nada más con la declaración de él.

¿Sabes por qué?

Porque en ese “Yo soy” se está conjugando la gloria, el poder y la majestad del creador de universo, de la deidad de la identidad suprema, es el eterno presente.

Con eso él estaba diciendo a Copérnico: “no me llevas porque traigas 800 o 600 soldados, me llevas porque yo me entrego, porque yo tengo poder entregarme y levantarme”.

Entonces el Señor empieza su camino como el cordero ‘inmolado’… Significa el que se entrega voluntariamente, a partir de entonces el enmudece y empieza su camino hacia el calvario.

El día 2 dicen los cronistas, que lo remiten al gobernador, al representante de Roma, Poncio Pilato, pero ya le han dado tanto golpe al Señor, ya lo tienen maltratado.

Pero el pueblo quiere acabar con Jesús, entonces Pilato le dice al Señor Jesús: “¿Quién eres, oyes lo que dicen de ti?” Y el Señor abre su boca y dice: “Ninguna autoridad tendrías sobre mí, si no te fuese dada del cielo”.

Escucha y te contaré la historia de la cruz.

Entonces Pilato ordenó azotar al Señor y para llevar a cabo esos azotes, no era un azote a la ligera, ni cualquiera, era un látigo que comprendía entre 7 a 11 ramales en medio de los cuales tenían pedazos de cerámica.

Además, pedazos de huesos y también extremos de hierro.

Esos látigos solo los utilizaban los 3 mejores gladiadores del imperio, y cada uno debía darle 10 azotes, y dice que después de haber recibido los 100 azotes el Señor estaba con su espalda destrozada, hecha pedazos.

Sus costillas se ven todas, sus órganos internos se ven, pero no se explicaban cómo era que seguía vivo, pero es que él era el cordero que debía dar su vida por el pecado del mundo.

Cuando Copérnico observa que los azotes no han acabado con la vida del Señor Jesús, ordena un segundo castigo y era llevarlo a un banco donde lo acostaban boca abajo y sobre ese banco le ataban las manos y los pies.

Y los mismos gladiadores tenían que darle 50 garrotazos.

Su cuero cabelludo está destruido, parte de esos garrotazos caen en su rostro y ahora él no puede ver, la barba esta desprendida de un lado y sangra por todas partes, los soldados se burlan de él y lo escupen.

Pero esa noche lo llevaron donde Pilato y cuando lo vio, dice que se estremeció, lo echan al calabozo netamente de rocas, húmedo, ahí estaba él sin quejarse siquiera.

Al día siguiente lo sacan, lo llevan y camina como 600 metros, pero él esta tan maltratado que con 11 pasos que dio, solo pudo avanzar 45 cm, ya no se explican cómo está vivo y llamaron a alguien que estaba por ahí.

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Un hombre llamado Simón de Sirene, llevando el madero se dirigen al Gólgota y estando allí, lo lanzan sobre el madero y sus manos y sus pies van a ser traspasados por unos clavos.

Según los historiadores estos clavos constaban de una medida entre los 11 cm, traspasaron sus manos y en su cabeza pusieron una corona de espinas.

Entre nuestra parte interna hay un nervio que produce al cuerpo el dolor más insoportable que alguien pueda imaginar en la vida.

Pero ¿Sabes porque se dejó traspasar los pies también?.

Porque él es varón de dolores, experimentado en quebrantos.

No te quejes, él te ama y te protege, por eso sufrió para ayudar al que sufre.

Es normal que el crucificado cuando mucho durara 10 días, pero ante el castigo del Señor Jesús, los cronistas decían: máximo demorara 2 días.

Pero para su sorpresa, estando en la cruz del calvario el sol se niega a dar su luz, las rocas se parten, la tierra se estremece y en pocas horas el que estaba en la cruz dice: “Consumado es”.

Y cuando el centurión romano se acerca con lanza, traspasa su costado y de ahí sale sangre y agua, luego de haber afirmado diciendo: “Verdaderamente este hombre era justo”.

Pero el que nos reúne no se quedó en la cruz, fue bajado, colocado en la tumba, tampoco se quedó en la tumba, la puerta fue abierta y se levantó con poder y gloria porque él había dicho:

“Nadie me quita la vida, yo tengo poder para ponerla y también para volverla a tomar”

Hoy la historia que contamos no es la historia de la cruz, sino la historia del Cristo crucificado y resucitado.

Ahora en vez de recibir condenación recibimos perdón de pecados.

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Escucha y te contaré la historia de la cruz

Pastor: Libardo Figueroa

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