Hay ciertas cosas que son muy comunes en nuestra vida diaria, en nuestro andar, nos acostumbramos a ellas de tal modo, que nos es difícil vivir sin ellas, pero ya es hora de salir de lo común.

Hay cosas que son comunes que quizás no nos hacen daño a nuestras vidas, pero también hay cosas que a nuestra vida espiritual y material nos han hecho daño desde tiempos pasados.

A veces comparamos la generación pasada con la de ahora y le hayamos tantas diferencias.

Nos ponemos a pensar, ¿será que Dios ya no es el mismo?, o será que ya hay tantas cosas comunes en este siglo, que nos hemos acostumbrado y ligado a ellas.

SUSCRÍBETE

Únete a más de 5.000 personas que ya reciben contenidos exclusivos.
Sólo ingresa tu correo electrónico en el campo de abajo y espera el correo de confirmación.

"Te invitamos a que te suscribas a nuestro Canal de Youtube"

Dios quieres que nosotros salgamos de lo común, de eso que nos hace daño y busquemos el rostro de Dios, busquemos su gloria.

En el pueblo de Israel se vivía un gran conflicto, el libro de Samuel registra cómo cómo el sacerdote Elí había perdiendo su nivel espiritual, como sus hijos estaban cayendo en lo común, en la distracción del mundo de la época.

Hoy en día algunos van al culto, no oran, sino que suben al altar y quizás empiezan a tocar el piano, y viven una vida que no le agrada a Dios, están en lo común, están metidos en los vicios del mundo.

Si te atreves a salir de lo común Dios va hacer contigo algo extraordinario.

El estado del sacerdote Elí y sus hijos, era un problema en Israel, ellos se acostumbraron, se acomodaron, ya para ellos llegar a la iglesia era llegar a cualquier lugar, hacían cosas malas y tal vez creían que Dios no los está viendo.

A Dios jamás se le agotan los recursos y si tu no quieres salir de lo común, Dios te buscará remplazo y más adelante te lamentas, por eso Dios en remplazo de Elí, levantó a Samuel como profeta.

Saúl un joven de hermoso parecer Dios lo llama a ser rey, y Samuel le dice a Saúl: “Tienes que destruir al pueblo de Amalet, todo lo que haya destrúyelo” pero resulta que siempre existe lo común, entonces hubo cosas que no las destruyó, sino que se quedó con ellas.

Saúl creyó hacer algo bueno, pero lo que no se sabe es que hay cosas que corrompen al corazón del hombre, porque nos ponemos a mirar lo común, lo que conviene a nuestros ojos, lo que parece que no nos va hacer daño.

A veces pensamos que Dios no se va a dar cuenta de nuestras actitudes, y nos excusamos que hoy en día ya no es como antes.

Es verdad que estamos en el siglo XXI y que ya no nos vamos a poner una túnica y tampoco unas sandalias pero, hay algo muy cierto y es que a Dios hay que buscarlo pasen los años que pasen.

En Belén había una familia la cual era conformada por 8 hijos, su padre era hombre de nombre, allá Dios envía a Samuel a buscar a un muchacho que no estaba viviendo en lo común.

Tal vez tu pienses que no te tienen en cuenta para nada, podrás decir que no sirves para nada, porque no te ponen a cantar ni a dirigir un culto, pero aunque los hombres no te miren Dios si te está mirando.

Ya es hora de salir de lo comúneLlegó Samuel en busca de esa familia, pero faltaba uno de los hijos y lo mandaron a buscar y fue ungido David.

Días más tarde hubo una batalla con los filisteos y se levantó un hombre gigante que se atrevió a desafiar al pueblo.

Pero ahí estaba ese muchacho que nadie lo miraba, que nadie lo tenía en cuenta, ahí va David y escucha al gigante hablar y parece que éste sí estaba fuera de lo común y no le temblaba la mano.

Hay que ser realistas, nos están absorbiendo tantas cosas que a veces nuestros cultos son pura costumbre y nos metemos en lo común, entonces criticamos a otros, cuando ni nosotros salimos de donde estamos.

Tal vez estemos como Elías metidos en la cueva y ¿sabes que dice Dios? sal de ahí porque lo que yo quiero hacer contigo es algo tan poderoso que te lo estás perdiendo.

Esperamos que estas cortas líneas, sean de bendición para tu vida. Te invitamos a que veas la siguiente enseñanza de complemento.

Ya es hora de salir de lo común

Por: Eliacib Sulmay

Deja un comentario