El arrepentimiento primer paso para la salvación

El arrepentimiento primer paso para la salvación

Qué es el arrepentimiento

El arrepentimiento primer paso para la salvación, es una doctrina o enseñanza que rodea a la salvación del ser humano programada por Dios, quien a su vez, se envuelve con un conjunto de operaciones realizadas en la vida de un individuo por el ejercicio ejecutado de la palabra de Dios.

Además, emana un ánimo flotante producido por el conocimiento de la saturación de la misma; esto quiere decir, que en la persona arrepentida ha tenido que haber operado un cambio interno a lo externo, de lo interior a lo exterior.

Principios básicos del arrepentimiento

Se puede decir, que el arrepentimiento es una operación cumplida; de allí, se denotan siete principios pertinentes en los cuales se dejan ver en las personas arrepentidas:

Cambios en la persona:

  • La persona
  • El pensamiento
  • El propósito
  • La opinión
  • El sentimiento
  • La conducta
  • La mente

Además, se puede predecir, que el arrepentimiento es un aislante en el cristianismo, lo aísla del mundo depravado en que vive y lo preserva de toda contaminación. 1 Juan 2:15-17.

En la 2 carta a los Corintios 7:10 Expresa: “Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse”.

Teológicamente, se puede considerar que el arrepentimiento es “la tristeza que es según Dios” por haber errado el blanco.

El arrepentimiento no es solo la tristeza por haber faltado, sino también la muerte y volver las espaldas al pecado.

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Alguien conceptuó, que arrepentimiento significa (que el pecador se entristece tanto, que renuncia a no más pecar), tal como le dijera el Señor a la mujer que iban apedrear: “Ve y no peques más”.

Origen de la palabra arrepentimiento

Según una consulta en la enciclopedia Inter, las palabras griegas que expresan arrepentimiento en el Nuevo Testamento, son los verbos “metanoeo”, “metamelomai” y el sustantivo “metanoia”.

  • Metanoeo

Es término sobresaliente en relación con un cambio religioso y ético en la forma de creer, sujeto a dos actos:

  1. Arrepentirse es cambiar de idea o convertirse. Mateo 3:2.
  2. Se puede expresar un elemento emocional, como un remordimiento y contrición, compungido, tal como el caso de Lucas 17:3-4.
  • Metamelomai

Significa (sentir un desasosiego, lamentable). Cambiar de concepto acerca de algo, con la probabilidad de una alteración que lo hace cambiar de imagen o pensar de un modo diferente.

  • Metanoia

Significa (una permuta de idea que lleva a un cambio en la conducta).

Louw y Nida exponen acerca de metaneo y metanoia: Cambiar la manera de vivir de uno como resultado de un cambio completo de sus pensamientos y actitudes con respecto al pecado y la justicia, arrepentirse es cambiar su manera de ser y de vivir.

Aunque en español uno de los componentes centrales del arrepentimiento es el dolor o contrición que la persona experimenta debido al pecado, el énfasis en metaneo y metanoia.

Parece ser más específicamente el cambio total, tanto en el pensamiento como en la conducta, con respecto a cómo uno debe pensar al igual que actuar y a su vez, ser contristado, sentirse mal o entristecerse.

La importancia de estas definiciones es que aunque el énfasis principal en el arrepentimiento es el cambio de idea, que lleva al cambio de la conducta, no se puede descartar el elemento emocional de contrición o remordimiento.

Cuya pronunciación al latín, se extiende con agudeza su interpretación, que “arrepentimiento es un profundo dolor interno en el alma por haber pecado”.

Se puede exponer, que es algo concebido de adentro hacia fuera, que conduce a la persona a pensar diferente, a cambiar de mente, de propósito y de opinión.

En la teología metódica, se aplica tanto en la escatología como en la eclesiología, por tener el ánimo o el valor de volverse a su creador. Isaías 55:7; Lucas 15:18-24.

En un estudio bibliológico, “arrepentimiento” se considera como una disciplina fundamental, acompañado por sus múltiples valores textuales, como principios radicales expresada por el Señor Jesús y sus apóstoles.

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El santo evangelio según San Lucas, presenta el arrepentimiento como una plataforma fundamental para la salvación. Lucas 13:3 “Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente”.

En el libro de la historia de la iglesia primitiva, presenta el arrepentimiento como un soporte básico, donde se asienta el plan de Dios para esta dispensación de la gracia.

Hechos 17:30 “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan”.

En las cartas universales de San Pedro, se refleja el arrepentimiento como la paciencia de Dios para nuestras generaciones, no queriendo que nadie se pierda.

“…Sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. 2 Pedro 3:9.

En estos textos sagrados, existe la radicación de la gran escala del arrepentimiento, el que no entra por este conducto perecerá; esto está demostrando, que el arrepentimiento es esencial para la salvación en Cristo Jesús, que es a través del evangelio.

En la religiosidad, si el hombre no se arrepiente vuelve a caer en pecado y su estado posterior es peor que el primero.

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“Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y el Salvador Jesucristo, enredándose otra vez; en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero.

Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno”. 2 Pedro 2:20-22.

La enciclopedia libre comenta, que el arrepentimiento es una sensación que se experimenta tras darse cuenta, que se ha cometido un error; este sentimiento puede causar distintas emociones, tales como:

  • La culpa
  • La vergüenza
  • El remordimiento

Puede afectar a la persona en distintos grados, desde ser algo pasajero sin mayores consecuencias, ya que el término que se traduce arrepentimiento en la Biblia, da la idea de un cambio de mente a un cambio de actitud.

El arrepentimiento es dar media vuelta.

En los evangelios y en los actos de los apóstoles, se vislumbra el arrepentimiento como una enseñanza que irradia luces para el tiempo catequístico, como administración fundamental para los tiempos venideros.

Como dijera San Pablo: “Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas siendo la principal piedra del ángulo, Jesucristo mismo”. Efesios 2:20.

Seguidamente, damos ciertos aciertos esenciales como sustentación a esta reflexión:

  • Juan el Bautista predicó el arrepentimiento en su tiempo y a todos los que se llegaban a él. Mateo 3:1-2.
  • Jesucristo predicó esta doctrina del arrepentimiento al principiar su ministerio. Mateo 4:17; Marcos 1:15.
  • Jesucristo mandó que predicaran el arrepentimiento a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Lucas 24:47.
  • San Pedro predicó el arrepentimiento en el día del nacimiento de la iglesia y también en los últimos días de su vida. Hechos 2:38; 2 Pedro 3:9.
  • San Pablo el apóstol de los gentiles, también predicó el arrepentimiento en sus viajes misioneros. Hechos 20:21.

Haciendo una paráfrasis concluimos, que el arrepentimiento demanda un período primario en la vida y en la concentración de todos sus profesantes, hasta convertir sus principios y percepciones en una exigencia apremiante.

El arrepentimiento tiene unos principios acogedores para el individuo, que involucra tanto lo corporal, lo social, como lo abstracto en todas sus dependencias.

Resultado de un buen arrepentimiento

Para ello, exponemos diez admisiones que nos sirven como ordenamiento del tema:

1. El arrepentimiento cambia la mentalidad del individuo. Mateo 21:29.

Esto concierne el intelecto del hombre, lo cambia por completo; el cambio y la transformación incluye la mentalidad meditativa, que proviene de adentro hacia a fuera, como un río de aguas vivas. Juan 7:38.

2. El arrepentimiento es la tristeza según Dios. 2 Corintios 7:7-11.

Esto concierne las emociones internas en el hombre. El publicano se golpeaba el pecho, lo que indica tristeza. Lucas 18:13.

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El hombre tiene que sentir algo de la tristeza en el corazón, ya que el corazón no solo está destrozado, sino también apartado del pecado.

3. El arrepentimiento es una decisión que hay que tomar. Lucas 15:17-18.

Esto corresponde en la voluntad del hombre; es una decisión trascendental y ecuánime de volverse atrás, es una disposición individual de cada persona de volverse del pecado a Jesucristo.

El hijo pródigo no solo estaba triste, sino que también se levantó y se fue a su padre. El hombre arrepentido se ve obligado a abandonar lo que ambiciona con tal que Dios le perdone.

4. El arrepentimiento es un abandono y confesión de pecado. Lucas 15:21.

Es imposible en absoluto que el hombre se arrepienta cuando encubre sus pecados, la confesión y el apartarse del pecado son esenciales en el marco del arrepentimiento verdadero. Lucas 18:13. Proverbio 28:13.

5. Se estima y conveniente, que el arrepentimiento es apartarse del pecado. Proverbios 28:13.

Para arrepentirse el hombre tiene que abandonar primero el pecado, de otra manera es imposible arrepentirse si quiere seguir pecando.

6. Un punto muy importante del arrepentimiento es la conversión a Dios. Hechos 26:18.

No es fácil renunciar al pecado si el hombre no ha tenido una conversión con Dios primero. 1 Tesalonicenses 1:9.

7. El arrepentimiento es la muerte o abandono al pecado. Romanos 6:3.

Al ser salvo, el hombre está identificado con Jesús en la muerte, en la sepultura y en la resurrección, a través del arrepentimiento y el bautismo el ser humano está identificado con Jesús en su muerte.

8. El arrepentimiento es un don divino, dado por Dios a todo aquel que lo quiere recibir. Dios se lo dio a Israel el “arrepentimiento y el perdón de pecados”. Hechos 5:31.

9. Luego, Dios también se lo dio a los gentiles. Hechos 11:18 “De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”.

Esto fue la conclusión del informe de Pedro en Jerusalén, después de la visita a la casa de Cornelio.

10. Dios le da el arrepentimiento a la gente para que conozcan la verdad. 2 Timoteo 2:25 “…por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad” y se salven de está perversa generación.

Todas estas verdades se acentúan, que el arrepentimiento es un regalo que Dios ha dado al hombre en su interior, para que emane del fruto para vida eterna.

Meditando en todas estas evaluaciones, se considera, que el arrepentimiento es un símbolo a la muerte efectiva al pecado, a sí mismo y al mundo.

Sin embargo, cuando se habla de la muerte, ésta nunca es agradable y siempre traerá el sufrimiento.

Así mismo es posible que el hombre sufra mucha agonía mientras muere al mundo y al pecado, es decir, mientras que obedezca el evangelio y se convierta.

Hemos visto que Dios le concede el arrepentimiento para vida a toda persona que lo quisiera recibir.

Recordemos que estamos desarrollando el tema El arrepentimiento primer paso para la salvación

Dios le ha brindado al hombre todos los medios posibles para que les llegue el arrepentimiento:

Qué produce arrepentimiento

1. Su benignidad. Romanos 2:4 “¿…ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”, la benignidad de Dios se convierte en un vehículo que transporta al hombre al arrepentimiento.

2. Por castigos. La disciplina de Dios lleva al hombre al marco del arrepentimiento. Hebreos 12:6-11. Apocalipsis 3:19 “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete”.
Los castigos son correctivos que inclinan al hombre al cambio de actitud.

3. La predicación del evangelio produce el arrepentimiento. La predicación del evangelio por inspiración del Espíritu Santo, produce convicción y constricción en el oyente para llevarlo al arrepentimiento. 1 Tesalonicenses 1:5-10. Hechos 2:37-38.

Los predicadores son como herramientas o elementos que Dios dispone, es decir, Dios habla a través de ellos y los factores de fe y arrepentimiento tienen demasiada relevancia en su labor.

4. La paciencia y la bondad de Dios produce el arrepentimiento. 2 Pedro 3:9.

5. La reprensión cristiana aplicada por la iglesia produce el arrepentimiento. 2 Timoteo 2:24-25.

Dios hace todo lo posible para que el hombre se arrepienta. Por ello, el Señor les dijo a los Judíos: “Si no os arrepentís todo pereceréis igualmente”. Lucas. 13:3,5;

El arrepentimiento es una enseñanza que pareciera que sus principios estuvieran en los cielos.

  • “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente”. Lucas 15:10.
  • “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados…” Hechos 3:19.

Resultados de un arrepentimiento

Es imposible considerar todos los resultados que emana el arrepentimiento, sin embargo, en el Nuevo Testamento se deja ver unos cuantos:

1. Hay gozo en los cielos. ¿Quiénes improvisarán estas fiestas en los cielos? Lucas 15:10, da como imaginación que los ángeles son espectadores presenciales, porque cuando un pecador se arrepiente, ellos entienden lo que sucede y se regocijan.

2. El arrepentimiento es como un guiador calificador, tutorea y califica al hombre pecador a recibir el perdón de pecados en el bautismo en el nombre del Señor. Hechos 2:38.

Es imprescindible que el arrepentimiento sea necesario antes del bautismo del hombre.

3. En el arrepentimiento se deja ver la restitución del hombre. Lucas 19:8 “He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado…” Con esto, el Señor expresó esta evidencia: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”.

4. El arrepentimiento es un dolor a haber fallado al blanco y conlleva a una confesión a Dios de pecado. Lucas 18:13. “¡Señor sé propicio a mi pecador!”.

5. El arrepentimiento se congratula con la fe para llevar a cabo su obra, el arrepentimiento y la fe trabajan en llave; ya que la fe es el buey que cabestrea al arrepentimiento que viene por la predicación del evangelio, por ello, la fe viviente y efectiva promueve la obediencia al arrepentimiento.

La fe, el arrepentimiento y la obediencia son un trío fusionado entre sí, todos son necesarios y no es posible tener uno de ellos sin tener los demás.

Una ilustración acorde: El día de pentecostés era necesario que Pedro expusiera el mensaje, al oír la predicación entre los asistentes, hubo la convicción; luego, accionó la fe, ¿qué haremos? y prosiguió el arrepentimiento, quien a su vez, obró la obediencia al bautismo.

Esta verdad explica claramente muchas cosas que no se pueden entender de otra manera, otro caso similar es el del carcelero de Filipo.

Santo Tomás de Aquino apostilla, que cuando somos redargüidos por el Espíritu Santo, es cuando escuchamos la voz de la conciencia, entendemos que esta conciencia habla dentro de nosotros, ante todo como un juez estricto, honesto, que valora todas nuestras acciones y experiencias.

Frecuentemente ocurre, que una acción determinada parece ventajosa a una persona o bien que ha obtenido aprobación por parte de los demás, pero en lo profundo del alma, esta persona escucha la voz de la conciencia que le dice: “Esto no es bueno, esto es pecado”.

En estrecho abrazo con esta actuación de juicio, la conciencia también actúa en el alma como legislador.

Todas esas demandas morales, que se presentan ante el alma del hombre en todas sus acciones, son conscientes.

Son como normas, demandadas, preceptos de esta misma conciencia; su voz nos enseña cómo debemos y cómo no debemos portarnos.

Finalmente, la conciencia también actúa en el hombre como remunerador que nos premia; esto ocurre cuando nosotros habiendo actuado correctamente.

Experimentamos paz y calma en el alma o por el contrario, cuando experimentamos reproches de la conciencia después de haber pecado.

Estos reproches de la conciencia a veces desembocan en un dolor y tormento mental, que pueden llevar a una persona a la desesperación, hasta una pérdida del equilibrio mental.

Sin embargo, uno restablece la paz y la calma en el alma por medio de un arrepentimiento profundo y sincero.

Tomado de la suma teológica de S. T. A. El hijo pródigo Dios le habló a su conciencia, oyó la llamada de la gracia de Dios y no la dejó a un lado, ni la rechazó, sino que la aceptó.

La aceptó y se rehízo, como se rehace uno que está enfermo después de una terrible pesadilla.

Hubo un pensamiento salvador: “Cuántos obreros de mi padre tienen pan de sobra pero yo, su hijo, estoy muriendo de hambre”.

Entonces decide: “Me levantaré e iré a casa de mi padre y le diré, padre, he pecado contra el cielo y ante ti, y no soy digno de llamarme hijo tuyo. Pero acéptame entre el número de tus obreros”.

Una intención firme y una resolución decisiva, se levantó y fue a su padre.

El fue, se lleno de arrepentimiento, ardiendo con toda conciencia de su falta de indignidad y con la esperanza de la supuesta misericordia del padre.

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Su camino no fue fácil, pero cuando aún estaba lejos, su padre le vio, (esto significa que el padre estaba esperando y quizá todos los días estaba mirando para ver si su hijo volvía).

Él lo vio y tuvo lástima, se llenó de piedad y corriendo salió y abrazándole le besó.

El hijo estaba comenzando su confesión: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti y no soy digno de llamarme hijo tuyo”, pero el padre no le dejó acabar la frase.

Ya le había perdonado y olvidado todo y aceptó al disoluto y hambriento porquero, como a un hijo amadísimo.

El Señor ha dicho: “Hay más alegría en el cielo por un pecador arrepentido que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de arrepentimiento”. Lucas 15:7.

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El arrepentimiento tiene una propiedad de concientizar al hombre en su estado pecaminoso y convencerlo que vuelva a su procedencia primitiva, eso lo demuestra la alegoría del “hijo pródigo”.

Primero, lo concientizó en su estado de harapiento y luego lo hizo regresar a su viejo hogar. Isaías 1:8; es como si principiara una hoja de vida nueva.

“Venid, pues, dice Jehová; y estemos a cuenta: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”.

Otra pertenencia se encamina a la mentalidad cualitativa, cuando el ser humano vuelve a su viejo hogar, el arrepentimiento lo hace permanecer sin volver a recaer a su estado pecaminoso; eso lo demuestra las palabras del Señor Jesús a la mujer adúltera. “Ve y no peques más”.

Para que obre el arrepentimiento como debe ser, es necesario que el ser humano principie a conocer por medio de su conciencia lo que a Dios pertenece y lo que a Dios no pertenece, tomar una determinación privada de tal cosa y Dios le concederá que se arrepienta, para conocer la verdad. 2 Timoteo 2:25.

Requisitos indispensables para el arrepentimiento

“No amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en el.

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad del Padre permanece para siempre”. 1 Juan 2:15-17

  • Colosenses 3:2: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.
  • Salmo 101:3: “No pondrás delante de mis ojos cosa injusta”.
  • Romanos 13:14: “…vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”.
  • Salmo 105:4: “Buscad a Jehová y su poder; buscad siempre su rostro”.
  • Hebreos 12:2: “…puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe”.

Oración de un arrepentido. “Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino”. Salmo 119:36-37.

La urgencia del arrepentimiento

 “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar”. Isaías 55:6-7.

  • Romanos 2:4: “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?”.
  • Hechos 17:3: “Pero, Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan”.
  • Santiago 5:19-20: “Hermanos, si alguno de vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino salvara de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados”.

Hay que tener cuidado, porque el arrepentimiento y el remordimiento se observan idénticos, sus principios parecen lo mismo, se pueden ejemplificar en la actitud de Judas.

Judas traicionó al divino maestro, pero se sintió mal por sus acciones y devolvió el dinero que le dieron, tuvo remordimiento de conciencia y como resultado se ahorcó.

“Remordimiento” es sentirse mal por haber sido descubierto de sus fechorías y no contristado por el pecado cometido.

El arrepentimiento es “transformar”, el remordimiento es “lamentar”.

Por ejemplo: Esaú cuando no pudo alcanzar la bendición “paternal” por haberla vendido, sintió remordimiento, pero no un arrepentimiento.

Remordimiento es sentirse mal y atacarse a sí mismo.

Pedro negó a Jesús y aún maldijo; él se sintió mal, lloró amargamente y observemos, que cuando Jesús resucitó, uno de los primeros que llegó a la tumba fue Pedro y en la playa el Señor le preguntó a Pedro, ¿me amas.

Este pasaje muestra, que arrepentimiento es sentirse mal y tener una reconciliación con el ofendido.

Los frutos que se deja ver en una persona arrepentida son permanentes, eso indica que el arrepentimiento es una operación constante hasta que el Señor venga.

Ya que es un acto tierno, humilde y valioso haciendo que responda rápidamente al dolor espiritual cuando se enfrenta a la Palabra de Dios, todo esto lo vemos reflejado en el arrepentimiento de Zaqueo y la del hijo pródigo.

Frutos de Zaqueo y el hijo pródigo:

  • Zaqueo: “Señor, doy la mitad de mis bienes a los pobres y si en algo he defraudado a alguien se lo devuelvo cuadruplicado”.
  • hijo pródigo: “Padre, he pecado contra ti y contra el cielo y no soy digno que me llames tu hijo, tenme como uno de tus trabajadores”.

En la eclesiología, se destacan estas grandes palabras: “Arrepentimiento” y “salvación”, frutos de un racimo de doctrinas predichas por el Señor Jesucristo y sus apóstoles, que es el tema primordial del Nuevo Testamento.

Quien a su vez, vislumbra su contenido en cada mensaje de cualquier predicador, así como los cánticos, que proclaman la muerte, sepultura y resurrección del divino maestro.

El doctor Scofield, en su comentario exegético a la carta a los Romanos 1:16; subrayó, que en el léxico hebreo y griego, las palabras que quieren decir salvación llevan en sí, el pensamiento de:

  • Liberación
  • Seguridad
  • Preservación
  • Sanidad
  • Salud

Estos términos son de propiedades exclusivas del evangelio, los cuales, dominan todos los hechos y procedimientos libertadores, tales como:

  • Justificación
  • Redención
  • Gracia
  • Propiciación
  • Imputación
  • Perdón
  • Santificación
  • Glorificación

Todas estas disciplinas, tienen el sello genuino y la garantía del arrepentimiento.

En todos los escritos sagrados, se dejan ver ciertos aspectos primordiales en el individuo que profesa el arrepentimiento, tales como: la justificación, la regeneración y la santificación, entre otros.

Estas palabras representan la misma práctica de la garantía cristiana y todas comienzan con oír el evangelio y luego, con el cambio de actitud en la persona regenerada.

Estas bendiciones de gracia se hacen patentes en el individuo, desde el momento que la persona se hace dueña de la muerte expiatoria de Cristo e impartida al hombre por el Espíritu Santo.

Dicha persona al aceptar el sacrificio de Cristo, queda convicta a la procedencia regeneradora de la justificación, que recibe el hombre después de una transformación interna.

Que a su vez, llega a ser un hijo de Dios, un miembro del cuerpo de Cristo, como también, un segmento del reino de Dios.

Conclusión 

En el momento cuando el arrepentimiento y la salvación operan en una persona, ese individuo pasa de muerte a vida, de las tinieblas a la luz, del poder de Satanás a Dios y Juan el Bautista presenta a este sujeto lleno de frutos producidos por el arrepentimiento. Lucas 3:8.

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San Juan se une a las palabras del apóstol San Pablo en Romanos 7:5. Cuando no éramos salvos ni nos habíamos arrepentidos producíamos olor de muerte, es decir, “fruto de muerte”; ahora que somos salvos debemos producir fruto de vida.

  1. Convirtiéndonos a Dios.
  2. Haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20.

La escatología del Antiguo Testamento le extiende una fórmula a la persona que llega al marco del arrepentimiento.

“Quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:16-18.

El arrepentimiento nos involucra en el reino de Dios, pero el fruto del mundo puede sacar a una persona del reino de Dios a las tinieblas, por ello, es importantísimo las aclaratorias del apóstol a los creyentes del primer siglo. 1 Corintios 6:9,10, Efesios 5:5,6, Gálatas 5:19-21 y Apocalipsis 21:8.

Cuya lista todavía tiene el valor merecido y véanla a continuación:

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni os fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Las personas arrepentidas, huyen de todas estas cosas“. 1 Corintios 6:9,10.

“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia. Ojo, notemos que, hay hijos de obediencia y también hijos de desobediencia”. Efesios 5:5,6.

“Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Esto quiere decir que, los que practican tales cosas no se han arrepentido”. Gálatas 5:19-21.

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego y azufre, que es la muerte segunda. Aquí se encuentra el desvió de los arrepentidos y los no arrepentidos”. Apocalipsis 21:8.

Con todo este amplio comentario he considerado, que el arrepentimiento es una decisión que hay que tomar como persona consiente, de una verdad adquirida por la palabra de Dios.

Esto corresponde en la voluntad tal cual como la del hijo pródigo. Lucas 15:17-18.

Es una disposición individual de cada persona de volverse del pecado a Jesucristo, el hombre arrepentido se ve obligado a abandonar lo que quiere con tal que Dios le levante.

Según el proverbista, el arrepentimiento es un abandono y confesión de pecado, es imposible que haya en el hombre arrepentimiento cuando encubre sus pecados.

La confesión y el apartarse del pecado, son fundamentales para que haya un arrepentimiento verdadero. Proverbio 28:13.

Engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología.
Magister en Divinidades Teológicas
[email protected]

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