Hay gente que está a un pasito de ver la victoria, de ver la bendición de Dios, de ver la gloria de Dios, pero hay una muralla que no te está dejando ver la gloria de Dios. Desarrollaremos el tema: Cómo puedes destruir tus murallas.

El Dios que tiene esta iglesia tiene poder y autoridad para derribar cualquier muralla en el nombre del Señor Jesucristo.

Hoy Jericó no es una guerra carnal, hoy es una guerra espiritual y esa guerra la estamos viviendo los cristianos de la iglesia.

Muchas veces en la vida cristiana hay resequedad espiritual y eso se llama muralla de Jericó.

Hay cristianos que a razón de tantas dificultades se le levanta una muralla que no deja alabar el nombre de Jesús.

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El que está esclavizado no puede hacer nada porque está atado, pero el libre si puede, al libre le es fácil decir ‘gloria a Dios’, al libre no lo detiene nadie, el libre aplaude, el libre dice ‘aleluya’, el libre exalta a Jesucristo.

Cuando se está libre la alabanza sale sola, no hay necesidad decirle, diga gloria a Dios, diga aleluya, alabe, esto sale porque sale.

Hoy tenemos una batalla, una guerra.

Hay murallas que se han levantado en la vida del creyente, no lo dejan consagrar, no lo dejan seguir a Cristo, es más, hay amigos que están a un paso de entregarle su vida al Señor, pero hay algo que lo ata.

Hay algo que no lo deja seguir adelante, eso se llama muralla.

Estamos hablando de Cómo puedes destruir tus murallas.

Pero esa muralla no importa cómo se llame, pero de que la destruimos, la destruimos en el nombre del señor Jesucristo.

¿Habrá algo imposible para Dios? ¿Sabes que está esperando Dios?…

Que des el primer paso.

¿Sabe qué es lo bueno que tiene esta iglesia?

Esta iglesia tiene autoridad “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales sino poderosas en Dios, para la destrucción fortalezas…”

Puede haber muchas cosas que se quieran levantar, pero “Si Dios es por nosotros quién contra nosotros” tenemos que creerle a Dios.

Aunque no lo veas, él está ahí.

Jericó es una ciudad muy antigua, de más de siete mil años antes de Cristo y la llamaban la ciudad de las palmeras, era rica en pozos de agua, pero ahí vivían los cananeos que efectúan ofrendas al Dios Moloc, arrojando a los niños en llamas.

Además, hacían terribles abominaciones en contra de Jehová; era una ciudad grande, pero había mucho pecado en ella.

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Esos muros eran grandes, esos muros quizás duraron mucho tiempo para ser construidos, así como es la vida del creyente.

Sin embargo, de pronto se han levantado muros de incredulidad, que no te dejan seguir a Dios, no te dejan consagrar, muros que no te dejan vivir una vida íntegra.

Se levantan los muros y pareciera que los muros se burlan de nosotros diciendo: “Nunca te vas a poder levantar, nunca vas a sostenerte, nunca te vas a mantener, nunca vas a pasar al otro lado”.

El diablo nos tiene en un conformismo, en un lugar de confort donde parece que no sucede nada.

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Pero es necesario que suceda algo en tu vida, es necesario que hagamos algo por nuestra vida espiritual, porque no podemos seguir así.

Uno de los elementos importantes para poder destruir el muro es la fe, Es pues la fe, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”

¿Cuál es tu muralla?

¡Póngase a pensar!, muchas veces has dicho:

Yo quiero ser un buen creyente, ser un buen hombre, una mujer de oración, yo quiero ser un hombre de fe, pero no puedo porque eso no me deja avanzar, eso no me deja seguir adelante, eso no me deja consagrar, ahí está la muralla.

Cómo puedes destruir tus murallasTú no batallas ni peleas solo, ahí está el muro y hay que rodearlo, hay que batallar, hay que destruirlo. Pero hay que hacer algo en el nombre del Señor.

No te puedes quedar quieto, vamos a creerle a Dios, el Dios que tenemos nosotros tiene mucha autoridad para contrarrestar al enemigo, tiene poder y autoridad para levantarse en contra de nuestro adversario.

Necesitamos vivir en el idioma de la fe, de creerle a Dios, viva por la fe y así aprenderá a depender de Dios.

Gente que le sabe creer a Dios somos los pentecostales, usted se acuerda de Job tirado en el piso, metido en cenizas y la esposa recriminándole diciéndole: “Mire cómo lo tiene Dios, maldiga a su Dios y muérase”.

Pero hay un Job que le cree a Dios y Job le dice a su esposa: “Aunque él me matare yo en él seguiré esperando”.

Él no se ha olvidado de ti, él no te ha abandonado, él no te ha dejado solo.

¿Sabe cuál es uno de los elementos y una de las estrategias que el diablo ha utilizado?… El rodear.

Por eso el pueblo de Israel rodeó a Jericó, le dieron 13 vueltas, 6 días- una vuelta.

¿Sabe por qué 6?, 6 es el número de hombre, es decir, el hombre hace lo que puede, pero ¿a los 6 días se destruyeron los muros?, no.

Y el Señor dijo: este último día no van a dar 6 vueltas, van a dar 7 vueltas y el 7 es el número de plenitud “En su presencia hay plenitud, delicias a su diestra, desde ahora y para siempre”.

¿Porque el rodear funciona?

Cuando estaba Job, venían los hijos de Dios y ahí venía Satanás y Dios le dijo: “¿de dónde vienes satanás? y le dijo: de rodear la tierra”, porque él sabe que rodear funciona.

“Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo, como león rugiendo anda buscando a quien devorar”, porque estar alrededor funciona.

Si el enemigo cree que el rodear funciona, el Dios que tenemos nosotros no se queda atrás.

“El ángel de Jehová, acampa alrededor de los que le temen y los defiende”.

“Los que confían en Jehová son como el monte Sion que no se mueve, sino que permanece para siempre”.

Dígale al Señor: “Esta muralla no me ha dejado avanzar, no me ha dejado ser feliz, no me ha dejado gozar de la salvación, no me ha dejado pasar al otro lado”.

Ahora Jericó está bien cerrado a causa de los hijos de Israel, nadie entraba, nadie salía, a causa de los hijos de Israel, “Nada ni nadie nos podrá hacer frente en todos los días de nuestra vida”.

Por la fe se hacen grietas y esto no lo va aguantar nadie, y caen los muros.

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Cómo puedes destruir tus murallas

Pastor: Jailson Navarro