Jesús se manifestó otra vez

Jesús se manifestó otra vez

Jesús se manifestó otra vez

El apóstol Pedro es el personaje al que Jesús se le manifestó muchas veces, la historia de él es una historia muy bonita e interesante, pero inicia como muchos la hemos vivido. ¡Jesús se manifestó otra vez!

Pedro vivió la experiencia de que Dios se le manifestara por primera vez.

La primera vez que Pedro vio a Jesús fue directamente en su casa, porque el Señor ya andaba de campaña de predicación del evangelio.

Entonces lo invitaron para que fuera a orar muy especialmente por una mujer que tenía una fiebre muy alta, cuando Jesús entra a la casa de Pedro, él no tuvo ninguna conversación con Jesús.

Jesús tampoco le habló ese día, de todas las maneras la sanidad de la suegra de Pedro produjo un gran impacto en su vida.

“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago…”

“…Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud”, Lucas 5:1-3.

Aquí es donde descubrimos que todavía Pedro no había sido convertido porque Pedro todavía estaba aún en su trabajo material, él era pescador y no fue por suerte que Jesús montó en la barca de Pedro.

Porque Jesucristo no hace nada por suerte ni por casualidad, Jesús entró en la barca de Pedro porque tenía un propósito especial en la vida de Pedro.

Así como cuando entró en tu casa y entró en la mía, Dios tenía un propósito especial con nuestras vidas.

Jesús entra en la barca de Pedro y Jesús le rogó a Pedro que se apartase un poco porque iba a comenzar a enseñar la palabra.

Cuando uno lee la historia se da cuenta que Pedro y sus amigos pescadores habían estado trabajando toda la noche, pero ahora Jesucristo le dice a Pedro que trabaje otro rato con él.

Jesucristo era un predicador extenso, predicaba y enseñaba largamente y aquí tenemos un hombre que ha trabajado toda la noche y ahora le tocaba convertirse con su barca en la plataforma del Señor.

Y a Pedro le toca aguantarse toda una dominical esa mañana, ahí está el Señor predicando doctrina, predicando la palabra y Pedro no era convertido.

¿Cómo podría Pedro negársele al Señor? Si un día antes el Señor le había sanado a un familiar, así que de alguna manera Pedro estaba muy comprometido, aunque no hubiese usado palabras.

Incluso, aunque Pedro todavía no se hubiese arrepentido, ya había una deuda y cuando el Señor le dice “colabórame”, pues Pedro no tiene otra opción que colaborar.

Así que él escucha toda la enseñanza y cuando terminan de enseñar, el Señor Jesucristo le dice a Pedro, ahora Simón Pedro, boga mar a dentro y echad vuestras redes para pescar.

Respondiendo Simón le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado”.

Cómo es que un predicador aparece de repente en la vida de Pedro, viene para darle una orden en cuanto a su trabajo, y hasta donde todos sabemos Jesucristo no era pescador, él era carpintero.

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¿Qué hace un carpintero dándole instrucciones a un pescador de cómo hacer su trabajo? Es por eso que Pedro no le obedece como de buena gana, por eso Pedro le refuta.

De un momento a otro Pedro como que reacciona y reconoce que el que le está hablando es un hombre especial, un hombre que sana los enfermos y predica con autoridad, así que Pedro le dice: “Si usted me lo pide, yo lo hago”.

Y se fue mar adentro y dice la Biblia que encerraron gran cantidad de peces y su red se rompía, entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca para viniesen a ayudarles.

Vinieron y llenaron ambas barcas, viendo esto Simón Pedro cayó de rodillas ante Jesús diciendo: “Apártate de mi Señor porque soy un hombre pecador”.

Esta es la conversión de Pedro, es el día en que Pedro se arrepintió, fue en el día en que Pedro recibió al Señor como su único y suficiente salvador, fue una mañana gloriosa, de milagros, de bendición.

Allí por primera vez Jesús se manifestó en la vida de Pedro.

¿Usted recuerda la primera vez que Jesús se manifestó a su vida? ¿Te acuerdas que llegaste a la iglesia porque el Señor sanó a uno de tus familiares? ¿Te acuerdas que llegaste a la iglesia porque el Señor te sanó de una gran enfermedad?

Adóralo por esa primera vez que él se manifestó en tu vida.

Tanto para Pedro como para nosotros ese día marcó el principio de una manifestación gloriosa en la vida nuestra y de nuestra familia.

No nos imaginábamos todo lo que Dios iba a darnos, pero ahora podemos estar para testificar que grandes cosas ha hecho Dios en nuestra vida.

Un simple pescador, pero él no sabía lo que acababa de empezar en su vida, él ni sabía que Dios iba a convertirlo en el gran apóstol Pedro.

El tiempo de la formación de Pedro.

Comienza Dios a manifestarse en Pedro, él era un hombre precoz, sanguíneo, colérico y tenía mucho que aprender, tenía muchos defectos, cometía muchos errores y le tocó en esa etapa de formación cosas buenas y cosas no tan buenas.

Vivió momentos gloriosos, pero también muy duros y Pedro vio a Jesús levantar paralíticos, resucitar muertos, transfigurado en el monte; Pedro vio a Jesús haciendo maravillas, milagros, pero también tuvo que ver a Jesús exhortándolo.

En alguna ocasión Pedro le dijo a Jesús: “No vayas a Jerusalén, quédate aquí que van acabar con tú vida” y Jesús le dijo: “Apártate de mí satanás porque no pones la mirada en las cosas de arriba y sino en las cosas de la tierra”.

Qué bueno es que el Señor haga lo que tenga que hacer en nuestras vidas, que cuando tenga que hablarnos duro nos hable, que cuando tenga que exhortarnos nos exhorte y le damos la gloria y honra porque él nos ama.

Hoy en día hay gente que ya no quiere que se les hable duro, lo que quieren es escuchar que se les contemple, hay gente en las iglesias que ya no les gusta la confrontación espiritual, no les gusta la exhortación.

Tampoco les gusta la disciplina, pero la disciplina en el Señor es necesaria porque trae frutos para vida.

Hay mucha gente en la iglesia que ha sido mal formada por eso mismo, porque siempre se les ha contemplado, porque nunca se les ha corregido, pero que bueno decirle a Jesús:

“Así como disciplinaste a Pedro, así como exhortaste a Pedro, así como le hablaste duro a Pedro, háblame a mí también”.

Y Jesucristo estaba haciendo de Pedro un instrumento afinado, útil para luego usarlo con una manifestación de poder extraordinaria.

No menosprecies la disciplina del Señor porque al que no se disciplina no es hijo, al hijo es al que se corrige.

Así como el padre disciplina a su hijo porque lo quiere, así también Dios al que ama castiga.

No para destruirlo sino para edificarlo, para hacerlo mejor, para perfeccionarlo y usarlo con la unción de su Santo Espíritu.

Llega un momento cuando el maestro tiene que ser entregado en la cruz del calvario y Jesucristo ya le ha dicho a Pedro y Pedro dice:

“Maestro, aunque todos te dejen yo nunca te dejaré” y Jesús le dice: “¡Ay Pedro! Antes que el gallo cante me habrás negado tres veces”, “no diga eso Señor” dice Pedro.

Pero pasan los días, el Señor es tomado preso y comienza entonces una carga pesadísima en la vida de Pedro.

Porque ha llegado el momento donde Pedro va a tener que cumplir sus promesas, donde Pedro va a tener que demostrar su fidelidad.

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Es el único que trata de seguir a Jesús, aunque comete un error y que le sigue de lejos, pero ahí está Pedro tratando de cumplirle al Señor lo que le prometió.

Cuántas veces le hemos hecho promesas al Señor, cuántas veces le hemos consagrado al Señor nuestras vidas.

Pero cuando ha llegado la prueba, el momento difícil nos ha costado y la mayoría de veces hemos fallado.

Y Pedro le falló a Jesús, eso nos convenía porque aquí vamos a ver cómo va a reaccionar Jesús cuando Pedro le falló.

Y así como reaccionó Jesús con Pedro de seguro que también va a reaccionar con nosotros.

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Jesús se manifestó otra vez.

Así que Pedro llegó hasta el patio donde tenían a Jesús, mirando de lejos, pero él no contaba con lo que le iba a suceder, en ese momento se le acercaron unas personas.

Lo miran y lo reconocen ¿acaso tu no andabas con él? Y él viéndose descubierto dice:

“No, nunca he ando con ese hombre, no lo conozco” y sale de ahí a otro lugar y allí también lo descubren y vuelve y niega.

Y se va para otro lugar tratando de huirle a la gente que lo reconoció y allí también le dicen que él andaba con Jesús y él maldice y cuando termina de negarlo.

El gallo comenzó a cantar y cuando eso sucedió Pedro se acordó de las palabras del maestro.

Pedro comienza a llorar y la Biblia dice que la mirada de Jesús se encontró con la mirada de Pedro.

Porque Jesucristo lo ve todo y lo conoce todo y cuando Pedro vio que Jesús lo estaba mirando, dice que salió corriendo y lloró amargamente.

¿Cuántas veces has llorado, sufrido? Y tú esposa o esposo no sabe nada, tus padres no saben, tu pastor no sabe nada.

Entonces si nadie sabe nada ¿porque llora? pero si hay uno que lo sabe todo en nuestras vidas.

Ahora ¿qué va a ser de Pedro? cualquiera pudiera decir “está acabado” y Pedro dice: “yo me voy” y los demás le dicen: pero, ¿para dónde te vas Pedro? Y la Biblia dice:

“Simón Pedro les dijo: voy a pescar. Ellos le dijeron: vamos nosotros también contigo. Fueron y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada”.

No se le parece a usted esta escena muchísimo a la primera ¿Cuándo fue que Pedro se encontró por primera vez con Jesús?

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Jesús se manifestó otra vez.

Y aquí esta después de todo en el mismo lago, en una barca y tratado de pescar, parece que fuera el mismo momento.

Pero no, han pasado 3 años y aquí esta Pedro, él quería irse solo, pero los demás se le pegaron.

¿Por qué decidió volver al lago, a la barca, a pescar? Seria verdad que Pedro había perdido la esperanza.

Sería que Pedro estaba abandonando el ministerio ¡NO! Porque uno no puede olvidarse del Señor, es imposible.

Lo que sucede con Pedro, es lo que sucede con cualquier enamorado, el enamorado cuando anda en problemas con su amada.

Ese esposo que se separó de la esposa, si está enamorado él vuelve atrás.

Él vuelve a hacer un recuento de su relación y él quiere escuchar la canción que los unió, al parque donde salían.

Quiere mirar las fotos y todos esos recuerdos de alguna manera lo acercan un poco al amor de su vida.

Fue por eso mismo que Pedro volvió al lago, a la barca, a pecar para tratar de encontrar un punto donde pudiera tener un acercamiento con aquel que ahora estaba lejos de su vida.

Ahí estaba el enamorado Pedro porque Pedro amaba al Señor.

Cuando de repente se aparece en la orilla una figura extraordinaria, un hombre caminando sobre la playa, nadie le reconoce hasta que de pronto Juan el apóstol pega un grito y dice: “Es el Señor”.

Pedro que se había desnudado toma la ropa se viste y se tira al agua porque el necesita ir lo más pronto posible hasta la presencia del Señor.

Y cuando llegó a la orilla, allí estaba el Señor y Pedro como esperando el regaño y Jesús no decía nada.

De un momento a otro Jesús lo toma por el hombro y lo retira del grupo y cuando están solos Jesucristo le pregunta a Pedro ¿Pedro me amas?

Esa pregunta no era difícil para Pedro y Pedro responde: “Señor, tú sabes que te amo”.

Y el Señor se queda mirándolo y le dice ¿Pedro, me amas más que todos estos? Y él dice:

“Señor, tú sabes que te amo” y le pregunta por tercera vez “¿Pedro, me amas más que todos estos?”.

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Jesús se manifestó otra vez.

Y cuando Jesucristo le dijo así, Pedro se puso triste, bajó la cabeza y le dijo:

“Señor, tú conoces todas las cosas y tú sabes cómo es que yo te amo” y el Señor le dijo: “Pastorea mis ovejas” y Jesús sabía que Pedro le amaba.

Tú te has equivocado muchas veces y te sientes acabado, frustrado, pero ¿Por qué no buscas el lugar donde por primera vez Jesucristo se manifestó a tu vida? ¿Cuál es ese lugar? “el altar”.

Y siempre que tu vayas al altar, vas a correr el riesgo de encontrarte con el Señor, no importa lo que hayas hecho.

Jesús se manifestó otra vez, el Señor quiere manifestarse otra vez a tu vida.

Si andas por ahí preguntándote a ¿Dónde se fue mi amado? Mientras hay muchos que se alejan más del Señor, tu no, no te alejes más.

Aunque hayas cometido el error, después del error hay que venir a los pies del Señor, el Señor no te va a regañar, el Señor sencillamente quiere saber, si tú lo amas.

Jesús se va a manifestar otra vez a tu vida como la primera vez, siempre hay una segunda oportunidad con Dios. Jesús se manifestó otra vez.

Por: Albeiro Novoa

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