La alabanza hoy sigue siendo adoración o moda

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La alabanza hoy

La alabanza hoy

Los músicos siempre son el punto de referencia de la iglesia, a veces para bien o para mal, pero nosotros nunca nos hemos dado a la tarea de entender los músicos. El tema que desarrollaremos hoy, lo titularemos: “La alabanza de hoy”.

Los músicos se parecen mucho a su instrumento, además tienen algo en común, empiezan a tomar una filosofía y una manera de comportarse muy similar.

Los pianistas son personas inteligentes por la forma de tocar el piano, obliga a tocar los dos hemisferios del cerebro, es decir, que estimula la inteligencia.

Los que tocan la guitara son personas carismáticas, siempre es fácil acercarnos a ellos.

Los niños se le acercan más al que toca la guitarra porque siempre hablan y es fácil relacionarse con ellos.

Los bajistas casi todos son filósofos, son personas muy pensadoras, no hablan mucho, pero son muy contundentes en los que dicen.

Los bateristas en cambio son la parte más alegre de todas las orquestas, ellos llevan la camisa por fuera así el pastor los regañe.

La primera problemática en nuestra iglesia es que no entendemos entre la alabanza y la adoración.

Alabanza es la acción de cantar, proclamar, decir, exaltar, celebrar lo que Dios ha hecho.

Adorar es honra y honor que se rinde a Dios en razón de lo que él es.

Las manifestaciones musicales en nuestra iglesia, aparecieron paralelamente con la llegada de los misioneros, los misioneros nos trajeron las primeras canciones.

Desde siempre en nuestros cultos van acompañados por diversas manifestaciones musicales como:

  • Los coros
  • Himnos
  • Especiales

Que una vez fueron cantados por nuestros misioneros, se transmitieron como herencia vocal y luego escrita.

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La alabanza de hoy ha sido el resultado de la historia, tenemos a favor algunos puntos.

La música avanzó vertiginosamente, vino una generación de cantantes, músicos y compositores que han enriquecido la diversidad musical en la iglesia, a partir de la multiplicación progresiva.

Tenemos a favor que la música ahora es aceptada dentro del pueblo como un ministerio reconocido.

Ya no es un fenómeno tan difícil de observar, ya más bien hace falta en la iglesia donde no se ve.

Vea también: La alabanza como reconocimiento a Dios

También ha ganado espacio en los diversos estamentos de la iglesia, hay un director, subdirector nacional, directores distritales, directores locales en cuanto a la música en las iglesias.

Ha llegado también el desarrollo a escala dentro de los parámetros permitidos.

Nosotros los músicos siempre seremos personas inconformes porque él no piensa en lo que ha hecho.

Sino en lo que puede hacer, los músicos son personas por excelencia creativos, viven inventando una cosa y otra.

Ahora tenemos una organización musical muy bien establecida, pero también tenemos músicos que han avanzado.

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La alabanza hoy. 

Ha existido el surgimiento de verdaderos adoradores que nos sirven como punto de referencia para la generación venidera.

Tenemos personas que cantan y tocan bien, lo más importante es lo que la persona es antes que lo que hace.

Con ello se hace notoria una problemática que ha venido también desde sus orígenes y se ha mantenido manejando cambios circunstanciales.

Pero conservando la esencia, para eso hay algunos puntos:

Los prejuicios frente a las manifestaciones musicales.

La música hace parte de nuestra vida, idiosincrasia y folclor; la música como tal maneja unos ambientes y cuando usted los maneja entonces el cuerpo se le predispone para asimilar el ambiente.

Una de las problemáticas de la música es que a veces les recuerda la cantina, los bailes, las parrandas, las borracheras y las canciones se les parecen.

Esto hace que muchos manejen su propio perfil frente a la música cristiana.

Si nosotros hablamos de iglesia como tal, nos enfrentamos a un paradigma que manejan los creyentes en medio del culto y que nos afecta a los músicos “el recuerdo”.

La resistencia al cambio todavía es mayor se maneja desde siempre porque cada que aparece una nueva canción, un nuevo cantante salen a flote nuestros prejuicios, también frente a los ritmos y estructuras musicales y culturales modernas.

De alguna manera nuestra forma de pensar en nuestra iglesia a veces cambia, la música cambia y empieza a calificar y dicen que esa música no es de Dios.

Tomando como punto de referencia lo anterior la problemática aumenta cuando hablamos de ritmos, esto sí que genera una controversia aún mayor.

Nosotros no manejamos la diversidad cultural, por eso desde siempre en nuestro país fácilmente somos invadidos por ritmos musicales de afuera, porque nosotros mismos no aprendemos a apreciar nuestros propios ritmos.

Los creyentes escuchan los mismos ritmos que escuchaban en el mundo, estas canciones les parecen buenas, pero otros dicen “eso no es de Dios”.

Antiguamente eran rancheras, tango, merengue y la salsa, ahora son el rock, pop, la bachata y ahora los jóvenes no son tan resistentes al cambio.

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Otra problemática grande es el bajo nivel de información espiritual y de técnica de algunos músicos, nuestros músicos se hicieron así mismos ministros, algunos no oran, pero fijo si preparan la pista, con una buena Biblia.

No les dimos formación a nuestros músicos, ellos mismos se hicieron grandes por eso son de admirar los ministerios que han llegado arriba, se han mantenido y son vistos como siervos del Señor.

Otra de las problemáticas más visibles en los músicos son las extravagancias de los músicos modernos, movimientos al tocar, la máquina de humo en los conciertos, las luces de colores, los uniformes y los peinados.

Vea también: La alabanza y la adoración sólo es para Dios

Sin dejar de lado la saturación de las guitarras eléctricas y vestidos extraños.

Lo grave es que nos hemos vuelto una cultura tolerante, estos es el resultado de la misma creatividad del músico.

La dependencia de la llamada música trinitaria también ha sido otra problemática, nosotros no hemos enseñado a nuestros compositores para que compongan, ellos lo han hecho por inspiración divina.

El medio centrismo es una corriente que exalta al medio antes que el objeto, hay una corriente macro que alaba la alabanza, pero no a Dios, que adora a la adoración, pero no a Dios.

Está de moda la música de Dios, pero a la vez el Dios de la música porque lo que le interesa al cantante es pegar.

Necesitamos volver alabar a nuestro Dios porque él es bueno y porque para siempre es su misericordia. Ojo con la alabanza de hoy.

Por: Gerson Parra

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