La familia frente al siglo XXI

La familia frente al siglo XXI

La familia frente al siglo XXI

Es necesario que hoy más que nunca prestemos atención a nuestra familia, porque estamos en tiempos muy peligrosos. Hablaremos sobre la familia frente al siglo XXI.

Ésta palabra la escuchamos, pero parece que ya no tiene importancia y que bueno que nosotros examinemos en la palabra de Dios lo que vale una familia.

Aquí es donde papá y mamá tenemos que atender a las cosas que hemos oído, es importante que hagamos un alto en el camino y nos preguntemos.

¿Qué estamos haciendo con nuestra familia?

“Tu mujer será como vid que lleva fruto a los lados de tu casa;
tus hijos como plantas de olivo alrededor de tu mesa”,
Salmos 128:3.

El Señor usa al Salmista de una manera maravillosa para enseñarnos lo hermoso de la familia y usa una analogía.

Usa la planta del olivo para que miremos nosotros esta comparación que hizo el Salmista hablando de la familia y de los hijos.

Para un israelita esta analogía tiene mucha importancia, comparar a los hijos con la planta de olivo es una ilustración que tiene mucho sentido y es muy efectiva.

Esto porque en aquella época la planta tenía mucho valor, el aceite de olivo simbolizaba paz, salud y riqueza.

Para ellos esto era grande porque, de hecho, el aceite se usaba de muchas maneras.

Se usaba para iluminar la casa y encender un fuego, para realizar las funciones con relación a la sanidad y para ungir también a los siervos con ministerios especiales.

También fue un ingrediente en la confección del jabón y fue vendido para comprar otras cosas que ellos necesitaban.

Una planta de esta clase era muy costosa, la persona que tenía más de una planta de olivo se consideraba que era muy rica.

También, una planta de olivo puede vivir mucho tiempo tanto que algunos piensan que los olivos son casi eternos.

Sin embargo, cuando ya se está muriendo de la misma raíz nacen otros, se rejuvenece, él mismo produce renuevos.

Debido a esto, para un israelita la comparación del Salmista tenía mucha importancia.

El Señor desea que nuestros hijos sean de beneficio, ahora se imagina cuando él dice que nuestros hijos serán como plantas de olivos alrededor de tu mesa.

Vea también: La familia es un tesoro valioso

Que Dios nos ayude a nosotros los padres a mirar a nuestros hijos de esa manera, esa era la razón por la cual la madre invertía el tiempo que tuviese que invertir en la enseñanza de los hijos.

Y eso es también lo que en nuestros días es el problema, el tiempo para invertir en nuestros hijos cada día es poco y por ende nuestros hijos no están creciendo como planta de olivo, los estamos descuidando.

Dios hace un llamado, que prestemos atención a nuestros hijos, ¿están creciendo como planta de olivos?

El tiempo ya no alcanza para ellos, estamos viviendo los tiempos muy parecidos a los de la época de Jocabed.

A la época en que Faraón ve que el pueblo pide salir de Egipto para hacerle culto a Dios.

Moisés le dice a Faraón: “Deja salir al pueblo para hacerle culto a Dios”, entonces Faraón saca una deducción y dice:

“Al pueblo le está quedando tiempo para escuchar las palabras de este hombre, pues hay que aumentarle la carga para que no tengan tiempo de escuchar la palabra de Jehová a través de Moisés”.

Ellos proveían al pueblo la paja para que hicieran sus labores, entonces este rey prohibió que les llevaran la paja.

Sino que ellos mismos la buscaran, le aumentó el trabajo y así fue como el pueblo se metía más en el trabajo.

Tanto que cuando llegaban a casa estaban cansados.

Hoy estamos viviendo la misma situación, el dinero ya no alcanza y eso ha hecho que nuestras madres tengan que salir de casa para colaborar con la economía y como consecuencia no hay en casa quién enseñe a nuestros hijos.

Tampoco hay quién imparta la palabra, nuestros hijos están siendo educados por todo el mundo menos por nosotros.

Hemos dejado esta labor a la escuela, al jardín donde van los niños, a la tecnología y no sabemos qué están haciendo nuestros hijos y cuando ya se llega a la casa papá y mamá están tan cansados.

No tienen tiempo de impartir la palabra, no hay devocional antes de acostarse porque el tiempo, el enemigo, está enredándonos de una manera terrible.

La tecnología esta generando mucha adicción, no sabemos qué ven los hijos hoy en día.

Le estamos entregando a una persona ajena los años más importantes en la vida de un niño, que es desde que nace hasta sus 7 años.

A Jocabed cómo Dios la dirigió para que aprovechara esos años que tenía con Moisés.

Estaba convencida que debía entregarlo y se adelantó a las enseñanzas que iba a recibir Moisés en Egipto.

Jocabed se preocupó para que Moisés entendiera y se convenciera que Jehová era uno.

Hermoso aquellas madres que aprovechan el tiempo con sus hijos, que cuando están lactando a sus hijos no prenden el televisor.

Que bendición aquellas madres que logran entender que el tiempo es corto.

Aunque el niño no le pueda contestar, ella ya sabe que esta palabra es poderosa para meterse aun en el subconsciente de su hijo porque es viva y eficaz, no interesa los años que tenga una persona.

Aproveche ese momento, que mientras los está lactando le está diciendo “Oye, Jehová tu Dios, uno es” era lo primero que se le enseñaba a un israelita, que él era uno.

Y Moisés crecía, día tras día Jocabed con el padre de Moisés le enseñaban porque era apremiante.

Tocaba hacer la tarea rápido y tenía que ser efectiva porque pronto Moisés estaría con la hija de Faraón, no desperdiciaba el tiempo.

De pronto esta es la época donde una madre no puede darse el lujo de quedarse en casa porque debe salir ayudar.

Es diferente esta generación, pero hay que aprovechar el tiempo.

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Ese tiempo que te queda libre no lo inviertas tanto en arreglar casa y si tú de tu trabajo con que ayudas a tu esposo puedes conseguirte a alguien que te ayude en la casa.

Para que cuando llegues te dediques a lo que es más importante, tus hijos.

En este siglo XXI hay una preocupación porque se está levantando una generación que no teme a Jehová.

Una generación que está perdiendo el temor de Jehová, una generación igual que los hijos de Elí.

La Biblia dice que los hijos de Elí no tenían conocimiento de Jehová (no era que no sabían quién era jehová porque eran sacerdotes, era que ellos no tenían temor de Jehová), hay un grito de alerta.

Los padres se están engordando no de la palabra de Dios sino de todo lo que está ofreciendo la ciencia y están impidiendo que el Espíritu Santo que es el oxígeno, fluya.

Vea también: El respeto se refleja en la familia

Nos estamos engordando, la palabra ciencia quiere decir conocer y hay más hambre hoy en día por conocer de todo.

Menos de Jehová y nuestra juventud está creciendo cada día en un hambre de tecnología y conocimiento, pero no de Cristo.

Nuestros hijos de 2 años manejan ya la tecnología mejor que cualquier adulto.

Pero no maneja la Biblia y no porque ellos no quieran es porque los padres no le han enseñado, no lo han instruido.

Padres que tienen para comprar un celular a su hijo, pero no una Biblia y si la tienen no hay papá ni mamá que se siente a enseñarles la palabra.

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La familia frente al siglo XXI.

A nuestros hijos les pasa igual que al eunuco, leía y no entendía porque nadie le explicaba, se necesita un Felipe que se suba al carro de nuestros hijos y le explique la palabra.

El enemigo se está metiendo tan sutilmente que no nos damos cuenta el daño que está generando.

La tecnología no es mala, malo es su uso, hay muchos que por estar chateando no van a los cultos.

Y a través de este medio se ha desarrollado en nuestros creyentes una habilidad espantosa para mentir.

El temor es la reverencia, el respeto que yo tengo por mi Dios, enséñele a sus hijos desde pequeños el temor de Jehová.

Porque la Biblia dice que es con el temor de Jehová que los hombres se apartan del mal, enséñeles a sus hijos que debemos obedecer a Jehová no por miedo.

El hijo que obedece al padre por temor al castigo, tarde o temprano le va a desobedecer  porque el miedo tarde o temprano se acaba.

El desafío para nosotros los padres es que hoy más que nunca se necesita enseñar el temor de Jehová para que cuando al muchacho le llegue la tentación él pueda decidir por agradar a Jehová.

Que Dios nos ayude porque estamos viviendo los tiempos de la Odisea, tenía un problema esta ciudad se creía rica pero el Espíritu le dijo:

“Eres pobre”, se quejaba del agua que era tibia, pero la iglesia estaba igual, la Odisea significa el gobierno del pueblo, ellos mismos eran su autoridad.

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La familia frente al siglo XXI.

Poco a poco nos pasa como a la Odisea, después que teníamos a Cristo en el trono.

Que lo reverenciábamos porque él era el único digno de la oración y ¿Cómo es posible que nuestro Jesús tenga que decir? “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo”

¿En qué momento se salió, si él estaba adentro?

Es que hemos permitido que el enemigo invente cosas tan sutiles y la hemos usado para enfriamiento de nuestras almas, no nos hemos dado cuenta ¿hasta dónde hemos llegado?

Y nuestros hijos que el Salmista dijo que serían como plantas de olivos, que serían nuestra riqueza.

Parecen ahora hongos, no duran ni una noche porque nosotros los padres nos hemos olvidado de la palabra.

Esta generación que se está levantando si el Señor tarda un poco más será la que lidere, pero ¿cómo será la otra?

Vea también: Fortaleciendo nuestras familias

Que el Señor nos ayude, pero el Señor a una iglesia tibia como la Odisea le dice “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo”, esta invitación era para la iglesia.

Esa invitación también es para ti y dile al Señor que quieres que tus hijos sean como planta de olivo. La familia frente al siglo XXI.

Por: Olga Piña

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