Proclamando libertad con mi canto

Proclamando libertad con mi canto

Proclamando libertad con mi canto

Dice la Biblia “Pacientemente esperé a jehová y se inclinó a mí y oyó mi clamor y me hizo sacar del pozo de la desesperación del lodo cenagoso’’. Hablaremos sobre “Proclamando libertad con mi canto”.

“Puso mis pies sobre pecha y enderezó mis pasos’’.

“Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanzas a nuestro Dios, verán esto muchos y temerán y confiarán en Jehová”.

Los Salmos son una consignación de experiencias vividas, que hasta el día de hoy nos invitan a estar proclamando libertad con mi canto.

Los Salmos no es un libro que se escribió por escribir.

Sino que son vivencias de hombres que estuvieron delante de Dios.

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La alabanza en el salterio difícilmente era un asunto privado entre el Salmista y Dios.

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Por lo general era una celebración pública, podía ser en el templo, y esta festividad era sobre las santas virtudes de Dios.

Por sus hechos salvadores de gracia, y de bendición para con su pueblo.

Así que los salmistas plasmaron en el libro todas las vivencias que tuvieron con Dios.

Y en medio de la congregación proclamaban la grandeza del Señor.

Es por eso que toda canción, alabanza y adoración tiene que ser para exaltar y engrandecer al rey de los siglos.

Nunca debemos pensar que la canción debe ser para nuestra gloria.

Todo es para gloria de Dios, y cuando lo hacemos con ese corazón, se experimentan cosas extraordinarias.

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Cuando las personas oyen por medio de nuestras canciones el engrandecimiento que le hacemos a Dios, la gente se da cuenta de lo que él ha hecho en nuestra vida.

Entonces de allí que los Salmistas siempre están exaltando a Dios, David dice:

“Bendeciré a Jehová en todo tiempo su alabanza estará de continuo en mi boca, en Jehová se gloriará mi alma, lo oirán los mansos y se alegrarán”.

Nuestra boca debe abrirse para exaltarlo y glorificarlo a él, eso no es para nuestra gloria.

Hoy en día le cantan al amor, a tantas cosas, sin embargo, hay un pueblo que ha conocido al verdadero Dios y la vida eterna, hemos experimentado redención, libertad.

Nosotros como hijos del libertador hemos experimentado libertad.

Entonces también proclamamos libertad en el nombre del Señor Jesucristo.

En medio de nuestras alabanzas debemos solo reconocer lo que él ha hecho, hará y seguirá haciendo a favor de nosotros.

Al enemigo no le gusta esto, pero para eso hemos sido llamados, la Biblia dice:

“Este pueblo eh creado para mí, mis alabanzas publicarán”

Usted y yo debemos de tener en nuestros labios alabanzas, decir todo lo que él ha hecho a nuestro favor.

Si el Señor no nos hubiese libertado no tendríamos nada de qué decir, pero tenemos mucho que proclamar.

Nosotros no podemos llevarnos alabanzas ni gloria de nadie, la alabanza y la gloria hay que seguir dándosela a él.

Por eso todo cantante, todo predicador, debe de inspirarse en él y si nos inspiramos en él la gloria será para él y no para nosotros.

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La Biblia dice: “no a nosotros oh Jehová, si no a tu nombre gloria por tu misericordia, por tu verdad”

No guardemos, ni nos ahorremos esfuerzos, demos todo para aquel que murió y resucitó por nosotros y estaremos en victoria.

Porque cuando usted lo exalta y lo reconoce en todos sus caminos, él derrama bendición.

Lo bueno de esta iglesia es que no conoce a otro más grande sino a él, el predicador debe de exaltarlo, el cantante debe de exaltarlo.

Y cuando vengan los reconocimientos escondernos, para que sea Él el que reciba todo el honor.

Si tú y yo proclamamos a Jesús de Nazaret la gente de a nuestro alrededor con tu canto va a ser libre en el nombre del Señor, si tu alabas a Jesús vas a experimentar libertad en tu misma vida.

La Biblia tiene momentos extraordinarios, cuando hombres alababan a Dios, estos pudieron experimentar grandes victorias.

No es extraño para nosotros lo que sucedió allá en Filipo, hombres en medio de la dificultad, hicieron un culto en medio de la aflicción.

Pero Dios abrió las puertas de la cárcel, y los presos experimentaron libertad.

Si pudiéramos dimensionar lo grande que es darle la honra a Dios, nadie en los cultos guardaría silencio, sino que todos proclamaríamos la grandeza del Señor todo poderoso.

Por: David Alomias

 

 

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