Una investidura especial

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Una investidura especial

Una investidura especial

El Señor Jesús después de su resurrección les dijo a los discípulos: beben ir por todo el mundo a predicarían el evangelio a toda creatura. Hablaremos sobre el tema: “Una investidura especial”.

Ellos lo harían en el nombre de Jesús, anunciando el arrepentimiento para el perdón de pecados.

Pero El Señor les dijo: no vayan a salir todavía de Jerusalén, quédense en la ciudad y esperen allí, hasta que ustedes sean investidos con poder desde lo alto.

Dios quería darles una investidura especial a los discípulos, la cual le otorgaría respaldo y unción de lo alto.

Necesitan el poder, la unción, el fuego maravilloso de Dios en sus vidas, para poder ser testigos y dar testimonio de la verdad, para enfrentarse ante los gobernadores, porque la oposición iba a ser grande.

Ante los religiosos de la época, presentarse ante los demonios, ante las fuerzas del mal, requerían una investidura especial.

Israel tuvo una época muy difícil, no solo una, sino muchas épocas.

Pero todo ese tiempo en que Dios entregó a los israelitas en mano de los filisteos, sufrieron mucho, fueron oprimidos, tuvieron frustraciones y Dios les envió un libertador, un hombre para defenderlos.

Sansón fue el hombre que Dios envió.

Sansón empezó a tener enfrentamientos con los filisteos, su misión a la que Dios lo había enviado.

En la Biblia encontramos un suceso en donde Sansón daña los cultivos de los filisteos, y tuvieron una gran pérdida, preguntaron que quién había sido y dijeron: fue sansón, entonces los filisteos fueron a buscar a Sansón.

Entonces vino una investidura de lo alto, y el Espíritu de Dios cubrió a sansón, y cuando tiraron las cuerdas nuevas se quemaron y cayeron en pedazos, el poder de Dios hizo que quedaran libres.

De pronto tienes una atadura, encadenado por muchos años, tal vez a una pasión, una raíz de amargura, un resentimiento o un problema que existe en tu vida.

Has venido luchando y te has dicho muchas veces: yo tengo que triunfar, yo tengo mejorar, yo tengo que servirle a Dios, pero de pronto encuentras que hay una cadena, estas atado.

La investidura de lo alto va a caer sobre ti, y cuando esa investidura caiga, esa cadena se va a romper, esas cuerdas se van a quemar y vas a quedar libre.

Libre, para poder ofrecerle un servicio a Dios como es debido, y saldrás en victoria diciendo: me siento libre por el Señor.

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De pronto has visto la cosa difícil para hacer el trabajo como debes, pero cuando Sansón recibe la investidura, la atadura se rompió.

Quedaste libre Sansón, pero mira lo que hay que hacer, este ejercito gigante está aquí y hay que cumplir una misión, pero ¿Cómo voy hacerlo? No tengo una espada, no tengo una lanza, no tengo un arma.

Dios le dice: la investidura está sobre ti, no tengas temor, y él se queda viendo una quijada de asno, era tanta la unción, que era un arma mortal en sus manos.

Esa es el arma que la juventud necesita, las armas poderosas en Dios, la investidura, necesitamos fuego de Dios.

Había muertos por todos lados, y el arma era una quijada de asno, en las manos de Dios cosas sobrenaturales pasaron, porque era una investidura especial.

Cuando Dios te la victoria y veas que todo sale bien, que hay unción, que te va bien en la campaña, en la evangelización, orando por el enfermo, cuídate mucho porque el diablo esta por ahí.

Sé sencillo y humilde, y entre más gracia y más investidura venga sobre ti, sé más amable, porque Dios ama a los humildes y resiste a los soberbios.

Sansón tuvo una experiencia, mil filisteos muertos, y los otros salen corriendo, y hay una gran victoria, tira la quijada de asno, el Señor se la conservó intacta.

Sansón dijo una expresión que no agradó mucho a Dios, ‘’con una quijada de asno maté a mil hombres’’, no fue él el que los mató, fue por la investidura.

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Tu que estas creciendo, dale la gloria a Dios, tu que predicas cuídate, no te Vayas a enaltecer.

Y Dios le muestra una cuenca a Sansón y sale agua ante sus ojos, porque Él tiene el arma, tiene la investidura y tiene el agua para fortalecernos, y bebió Sansón hasta que reconfortó su espíritu y se sintió bien.

Dios tuvo problemas con Saúl, fue desobediente y rebelde, no lo vayas a ser tu nunca, vive de manera muy sujeta, se obediente, se humilde.

Dios desechó a Saúl, y Samuel el profeta lloraba por Saúl; ¡oh! Señor lo desechaste qué será de Israel.

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El Señor le dijo: no llores más, ve a la casa de Isaí, porque yo me he provisto de un varón conforme a mi corazón para que sea rey.

Y Samuel dijo: Señor, pero si Saúl se entera me matará.

El Señor le dijo: no, ve a ofrecer sacrificios a la casa de Isaí, e hizo así y él no sabía nada

y Samuel le dijo a Isaí: reúneme a tus hijos que nos vamos a sentar a la mesa, a hacer sacrificio.

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Y cuando estaban ahí, Samuel dice: ¿estos son todos tus hijos? Y él dijo: no, falta uno.

Entonces no nos sentaremos a la mesa hasta que el haya venido, y mandaron por David.

Entonces Samuel lo vio, y en sus ojos se veía la ternura, y Dios le dijo: ese es.

Samuel derrama aceite sobre su cabeza, y le da un beso y le dice: hoy te ha ungido Jehová.

Y cayó sobre David la investidura, y el Espíritu Santo desde ese día estuvo en él.

Cuando Saúl entró en esa crisis atormentado por un demonio, David corría y empezaba a tocar el arpa.

Pero no era tan solo el sonido de las cuerdas, era que había una investidura.

Cuando hay una investidura sobre los hombres que sirven, los demonios se van.

Después David ahuyenta al demonio por la investidura, y Saúl se sentía bien.

Entonces David siempre iba a ver las ovejas, y su padre le dice que vaya a ver qué pasa con sus hermanos y que les llevara comida, porque había batalla con los filisteos.

Y David vio unos escuadrones listos para la batalla, pero no entraban en acción, y se preguntaba qué estaba pasando.

Cuando David llegó vio a un gigante bien armado, el cual desafía a alguno a pelear con él.

David miró hacia arriba, y sintió la investidura y dice: “Pero ¿quién es ese que se atreve a desafiar los escuadrones del Dios de arriba?’’

Yo voy a pelear con él, dijo David, y los hermanos lo mandan a la casa y no hizo caso.

Y dijo David: díganle al rey que yo peleo con ese, lo llevaron donde Saúl y dijo David:

No desmaye el corazón de ninguno a causa de ese, tu siervo irá y peleará contra este.

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Tú no puedes pelear con él eres un muchacho, él es hombre de guerra, tiene experiencia en batalla y tus cuidas ovejas.

Y dijo David: sé que soy un muchacho, pero tengo la investidura de arriba.

Saúl vistió a David con sus ropas, y dijo David: yo no puedo andar con esto, yo tengo un uniforme celestial, la investidura.

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Y escogió 5 piedras, y tomó su honda en su mano y se fue hacia el filisteo.

El filisteo se acercaba a David, y cuando lo vio le tuvo en poco porque era un muchacho y lo menospreció.

Y dijo David: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina más yo vengo contra ti en el nombre de Jesús, Jehová te entregará hoy en mi mano y yo te mataré’’.

Lo que tiene la juventud de la iglesia pentecostal, es una investidura especial, revístete, ya está dada.

Si no tienes libertad para servir deja que esa investidura te toque, y comenzarás a experimentar en Dios grandes victorias.

Por: Edilberto Ruíz   

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