El conocer el nombre Jesús ha sido grande, Dios no miró mi condición ni la de usted. Hablaremos sobre: El poder de Dios.

Yo recuerdo que mi padre murió estando yo pequeñito, el que me crió fue mi abuelo, mi madre quedó viuda y donde mi abuelo eran muy creyentes y practicaban rituales.

Mi abuelo me enseñó a pagar ritos a los demonios a través de los árboles, las piedras, ofrecerles ofrendas para que ellos se hicieran dueños de mi vida y al tiempo mis abuelos enfermaron y en el mismo año murieron ellos y mi mamá.

A mi abuelo le dio una enfermedad, el cual al dios a quien le ofrecía las ofrendas no lo pudo curar, ni a mi abuela, ni mi mamá; y ellos me enseñaron que había un cacique allí en el lugar donde vivimos, al cual teníamos que consultar en cualquier dificultad.

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El día que mi madre murió yo sentí mi vida vacía y fui al cacique a consultar qué sería de mi vida y él, que adivinaba las cosas, me dijo que así como murió mi abuelo y mi mamá, tendría que yo morir también.

Yo me sentía solo, no tenía con quién contar, en quién poner mi confianza porque pensaba que estando yo de 16 años se me acercaba la muerte, así en esa condición comencé a caminar por la sierra, buscando a alguien que me diera una seguridad.

Un día me invitaron a un culto y oí el mensaje de Jesús de Nazaret y le doy gracias a Jesús porque a partir de ahí me dio vida, desde ese entonces estoy vivo y predico el nombre de Jesús de Nazaret que es sobre todo nombre. Conocí: El poder de Dios.

Hoy me identifico como Arauco sin conocer letra de estudio, pero lo más bonito es que me ha revelado su nombre, ese día dije: escuché un mensaje que nunca había oído, el mensaje de Jesús.

Porque mi abuelo me enseñó a que creyera a las cosas creadas, pero en ese momento yo no entendía casi el español porque me crié huérfano y mis abuelos no tuvieron la facilidad de darme estudio.

Pero ese día yo no entendí por mi oído, sino por algo que entró en mi corazón y me tocó, el diablo ha venido para matar y destruir, pero nosotros pudimos conocer El poder de Dios.

Mi abuelo se perdió, no pudo alcanzar a conocer este evangelio, mi madre tampoco y yo estaba sentenciado a que no iba a durar con vida, pero desde que yo me entregué en el año 2003, hoy todavía estoy vivo y siento el ánimo de hablar de Jesús que él es la vida.

Que todos sepan que es el todo poderoso.

Hoy podría decir quién era yo, también puedes estar tu creyendo en cosas creadas, pero Dios, nuestro Dios es más poderoso, ese día Dios llenó mi vida, tomé valor y pude descubrir que en verdad yo andaba perdido, pero Dios tenía su propósito.

Es bonito pensar que él siendo Dios, es inimaginable que él allá en su gloria a dónde tuvo que moverse y bajar a la parte más baja en la condición que estábamos, bajo el poder de satanás y no solamente bajó, sino que murió en la cruz del calvario y resucitó al tercer día.

Todo para librarnos de la muerte.

En mí entró un celo, nosotros no somos familia grande, somos pequeños, somos tres hermanos de padre y madre.

Entonces yo comencé a evangelizar a mis hermanos, a mi vecino y mi familia se está entregando a Jesucristo para la gloria de Dios.

Mi familia, comenzando conmigo, me bauticé y recibí lo que nunca recibí de las cosas creadas, lo sentí ese día que recibí el Espíritu Santo, mi hermano también lo recibió y sirve al Señor y ahora se está siendo fuerte en mi familia predicar a Jesucristo.

Este nombre que hemos creído, ese nombre los ángeles le adoran, nosotros le adoramos, los demonios tiemblan y huyen.

Nosotros somos testigos de que Jesús existe y los demonios saben que el Señor Jesucristo lo venció en la cruz del calvario. A satanás no le gusta que hablemos de Jesús porque sabe que al hablar de Jesús él pierde.

Tuve una experiencia que cuando fui a predicar me ubicaron en la parte de sabana del Jordán, en ese lugar se endemonió uno, yo fui y cuando llegué allá el que estaba endemoniado se metió en una sábana y se quedó como muerto.

Yo lo llamaba por su nombre y no me contestaba, entonces le dije que si la vida que está en esa mujer era otro, como no me contestaba le dije: en el nombre de Jesús levántate y quiero que me respondas.

En ese momento, como ella tenía el cabello largo se tapó la cara con el cabello y yo le pregunté ¿el alma que está en el cuerpo de la mujer es dueño de ella? Y me dijo: no, es otro.

Entonces le dije: en el nombre de Jesús quiero que me diga la verdad ¿qué hace aquí? tú no eres el dueño de esta alma y me respondió: lo que pasa es que ella se entrega a mí, en ese momento le pregunté ¿usted me conoce a mí? Y me dijo: sí, yo te conozco.

Entonces yo le dije: yo también te conozco, tú eres el que mata y anda maltratando las almas que no te pertenecen, también le dije: tienes que irte de ahí y me dijo: No me voy, yo soy el rey de la sierra y aquí mando.

Entonces, yo le respondí: quiero decirle una cosa, yo he entendido que un día te arrojaron del cielo y usted anda engañando por aquí ¿es verdad o es mentira? Y me dijo: sí, soy yo, esa fue la primera pregunta.

La segunda pregunta le dije: he llegado a saber que Jesucristo te derrotó en la cruz del calvario ¿es verdad? Y me dijo: sí, es verdad.

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La tercera pregunta fue: ahora que te derrotó en la cruz del calvario, según encuentro en la escritura, que dice que un día te va atar con cadenas y te va a echar al infierno donde arde fuego y azufre ¿es verdad? Y me dijo: sí.

Entonces a la iglesia se le dio un nombre sobre todo nombre para que sujete a los demonios, para que derrumben los muros y adquirir la salvación de Cristo. Esto es: El poder de Dios.

También puedes leer: El nombre propio de Dios.

La cuarta pregunta le dije ¿usted porque no declara la verdad? Y me dijo: es que ellos me buscan y quieren que yo le sirva, yo no puedo decirle la verdad a la gente por eso el diablo los tiene cegados.

Él dijo: “Edificaré mi iglesia sobre esta roca y las puertas del hades y del infierno no prevalecerán y aquí le doy la llave”.

La iglesia tiene la llave para abrir puertas, para predicar, para arrebatarle las almas al diablo porque él no tiene parte en este asunto del negocio de nuestro Dios.

Cuando alabamos este nombre los demonios retroceden, recuerda que dijo que esta señal seguirá al que creen en mi nombre.

Qué bueno es Jesucristo que no miró cual sea la raza, sino que miró que tú le adorares, su Espíritu está para infundir amor, autoridad.

El diablo se cree grande pero nuestro Dios es más grande.

“Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz…”

“… Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”.

El poder de Dios

Pastor: Melciades Torres

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