Yo quiero estar allí

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Yo quiero estar allí

Yo quiero estar allí

El Salmo 45, Habacuc 3 y Apocalipsis 19, tienen una conexión, una unión de tres reyes que actúan de diferentes formas, pero es el mismo rey manejándose de distinta manera en su señorío o monarquía. Desarrollaremos el tema: “Yo quiero estar allí”.

El Antiguo Testamento en su mayoría, todo ha sido un conjunto de libros que lleva a la historia de ese Dios maravilloso y único.

Con esa cualidad de misericordia y justicia, pero al mismo tiempo en el fondo es un Dios de amor.

Cuando se habla de ese Dios de amor, a veces el ser humano lo interpreta de una mala manera, justificamos que si Dios es amor entonces que nos permita hacer todo a nuestro parecer.

Pero en esta ocasión, cuando hablamos que Dios es amor no hace referencia a la reacción que pueda tener hacia actos.

Nos referimos a ese sentimiento como Dios, que él tiene.

Cuando Juan dice: “Dios es amor” no se refiere al amor de Dios dentro de un juicio.

Sino hablando en la soberanía de Dios, en esos planes y proyectos, y casi en esas ilusiones que como Dios tiene con el ser humano.

Para entender un poco más un ejemplo puede ser, cuando el ser humano se enamora, piensa en esa persona, que la ama y se proyecta a situaciones como una boda, una familia, un viaje juntos.

Cuando Dios creó a la pareja, varón y hembra, no los hizo para que procrearan y ya, sino que los creó para que tuvieran un destino, una vida juntos y se amaran.

Así mismo el tiene en sus planes amar de una manera inmensa a un pueblo, una raza, una iglesia, para establecer con ella una relación y conexión.

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Mirando entonces aquello de lo que Dios es y lo que representa para nosotros, el todo poderoso, se puede comprender que cuando se interviene la justicia divina y los castigos.

No es porque Dios quiera, sino porque la desobediencia del ser humano llevó a que sucedieran esas cosas.

Dios no creó a Caín para que viviera con varias mujeres, fue la desobediencia de él que lo llevó a ser el primero que tuvo varias mujeres.

No fue la intención divina la que deterioró tanto la moral en Sodoma y Gomorra y comenzaran a vivir una vida muy desordenada entre ellos mismos.

En Romanos uno podemos ver que la intención era que ese pueblo creciera y prosperara como muchos otros y vivieran en comunión con Dios.

No fue la intención acabar con una cantidad de personas en el juicio de las aguas del diluvio, pero la manera en la que actuaron y obraron, llevó a que Dios hiciera justicia.

Por más amor que Dios sea, hay también justicia en su trono, por mas que un padre ame.

Tiene que regañar y llamar a cuenta a sus hijos, debe haber una corrección y reprensión.

Así que, en medio de todo lo que sucedía Dios levantaba patriarcas, vidente, como hombres de renombres que hicieran la labor y que entendieran los planes de Dios.

Dios con Abraham

Si observamos detenidamente el caso de Abraham, un hombre que salió de donde estaba sin saber a donde iba, pero comprendió que alguien le guiaría.

Es un caso de un hombre que creyó y eso le fue contado por justicia.

Es decir que cuando una persona cree, va entrando dentro de los planes divinos.

Porque “es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven” Hebreos 11.

Vemos entonces, como Dios está metido en el desarrollo de la vida del ser humano.

Dios con Jacob

Dios se metió en ese futuro incierto de Jacob, vemos que se organizó como persona, se casa, tiene hijos, tiene a Isaac y sigue esa descendencia.

Y aunque en el Antiguo Testamento vemos algunos que tomaron hogar y no vivieron bien, el plan de Dios es que exista una raza, un pueblo amado.

En la Biblia vemos, como Dios guarda y protege a una nación, y fue Israel, en medio del proyecto divino, Dios siempre cuidó y guardó esa raza y nació.

Pero notamos como ese pueblo se desviaba del camino adorando a otros dioses, es ahí donde Dios les llama a cuentas, porque se ofende al ver que adoraban a otros teniendo al único de su lado.

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Vemos como dios hace un reclamo en Jeremías 2 “Así dijo Jehová: ¿Qué maldad hallaron en mí vuestros padres, que se alejaron de mí, y se fueron tras la vanidad y se hicieron vanos?”

Siguen hablando de esta manera.

El verso 6 dice “Y no dijeron: ¿Dónde está Jehová, que nos hizo subir de la tierra de Egipto, que nos condujo por el desierto, por una tierra desierta y despoblada, por tierra seca y de sombra de muerte, por una tierra por la cual no pasó varón, ni allí habitó hombre?”

Es como un reclamo de un enamorado a su enamorada, ellos no eran desconocidos, habían tenido una conexión, se percibe como un reclamo entre dos partes que se conocen.

Les hace una ley perfecta, una ley no solo para que lo conocieran a él, sino para que pudieran convivir en el mundo con él.

Es exclusivamente para ellos, mandamientos, ordenanzas, prescripciones, decretos, todo exclusivo para ellos.

Es como entregándole Dios una riqueza a una amada nación, luego de entregarles todo, esta con ellos de día y de noche y les promete siempre estar con ellos si siguen esa ley.

Y Dios en cada dificultad en el camino de ese pueblo, estaba atento a que nada les faltara.

Pero le desobedecían, esa es la clase de amor y enamoramiento que hablamos que tiene Dios.

“Pero como la esposa infiel abandona a su compañero, así prevaricasteis contra mí, oh casa de Israel, dice Jehová” Jeremías 3:20.

Desde el verso 6 en ese mismo capítulo se ven reclamos a esa nación por ser infiel y habla también de otro pueblo, Judá.

Recordemos que el tema que estamos tratando en esta ocasión se titula: Yo quiero estar allí.

Mirando la parte importante de todo ese antiguo testamento vemos que Dios siempre ha querido tener una comunicación, una comunión, formar casi lo que es la realidad de un matrimonio.

Pero en el nuevo testamento Dios se manifiesta en carne, comienza su obra redentora y sigue formando y estableciendo una iglesia, a la que le llama mi iglesia y mi pueblo.

Hablaba con gracia en sus labios “Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; la gracia se derramó en tus labios…” Salmos 45:2.

El Salmo 45 releja una cantidad de cosas de la vida de Jesús.

Aparte de su señorío grandeza y lo que el representa, desde el verso 7 cambia el sentido de todo lo que viene diciendo. Desde el verso primero habla de un rey.

Pero luego aparece una fragancia “Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean”.

Y hay un llamado “Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; olvida tu pueblo, y la casa de tu padre”.

Ese llamado para la que se va a casar porque irse a casar es ir a servir, hay una ceremonia, llenan todo de fragancia, a la novia la traen.

El rey que tiene esta iglesia, el mismo la ha formado, la ha hecho su iglesia. Y él es quien dice:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” Efesios 5:25.

Esa iglesia eres tu y soy yo, somos los redimidos que él ha ganado con su sangre.

Si seguimos leyendo, vemos que mas a delante habla sombre el sometimiento de esa esposa, “…E inclínate a él, porque él es tu señor”.

Una esposa que lo adora, lo venera, lo admira, lo respalda, una iglesia que le diga eres creador.

Eres redentor, eres mi guía el alfa, la omega, todo poderoso, rey de reyes y por eso te alabo, te adoro, te glorifico y exalto.

Él es maravilloso, es hermoso, el más grande, ese es nuestro Dios y salvador Jesucristo, esposo de esta iglesia y merecedor de toda alabanza.

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El brocado se conoce como una tela que tiene partes de brillo, y en el verso 13 dice: “Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; de brocado de oro es su vestido”.

Lo que mas resalta entre nosotros es lo que tenemos dentro de Jesús, no es nuestra ignorancia o torpeza.

Lo que mas resalta es lo que ha hecho y está haciendo en nuestras vidas; ese vestido brocado mencionado es su mismo nombre en nosotros.

Todos los que hemos sido bautizados en cristo Jesús de cristo estamos vestidos, eso es lo que brilla en nosotros, él.

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“Serán traídas con alegría y gozo; entrarán en el palacio del rey.” Es por eso la razón de ser de este tema, yo quiero estar allí.

Dile hoy al Señor yo quiero estar allí.

En Habacuc 3 vemos un rey cansado, airado, no es como el rey del Salmo 45, este rey quiere acabar con todo.

Veía Habacuc que ese rey podía acabar con todo y reconoce que tiene todo poder.

Pero le dice: “aviva tu obra en medio de los tiempos”,en la ira acuérdate de la misericordia”.

El profeta conociendo la majestad de Dios entiende que valía quedarse quieto y entiende que con Dios lo tiene todo, con el esta seguro y tranquilo.

Reconoce y expresa “Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación”.

En Apocalipsis 19 hay otro personaje guerrero diferente a la forma de Habacuc 3, este es uno haciendo un trabajo distinto:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado”.

Hay una iglesia que tiene un vestido diferente, este es de lino fino, limpio y resplandeciente.

El lino fino son las acciones justas de todos los santos, de ahí en adelante ya no hace solo el trabajo de gobernar, de dirigir, ya tiene su esposa y para donde va, va con ella.

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Nadie vuelve a hacer lo malo, porque toda la trayectoria de a vida fue formar una iglesia, santa y limpia, sin arruga ni nada semejante, sino perfecta.

Cuando el arrebata a su iglesia y hay toda una festividad agradable y hermosa, el dice iglesia acompáñenme a esta ultima batalla.

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”Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea”.

Esa misma justicia que vemos en todas las citas antes mencionadas.

Estaremos junto con él por los siglos de los siglos, adoraremos por siempre su nombre, que dicha tiene este pueblo porque le verá cara a cara. Yo quiero estar allí.

Puedes decirle hoy al Señor: Jesús quiero morar contigo, yo quiero estar allí.

Pastor: Reinel Galvis

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