Creados para su gloria

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Creados para su gloria

Creados para su gloria

Dios hace cosas grandes y maravillosas, el Señor nos dio vida, somos creaturas suyas y todo lo creado por él tiene un propósito, nada de lo creado por Dios es una casualidad, él todo lo ha planificado, somos creados para su gloria.

Génesis habla sobre la creación, dice: “Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera” 1:31.

Bueno es algo adecuado o conveniente, algo que tiene mucha calidad y las cualidades propias de la función que desempeña.

Es decir, que todo lo que creo el Señor era adecuado y conveniente.

Dios a cada uno de nosotros nos ha dado cualidades especiales, tanto a los hombres como las mujeres.

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La mujer es más delicada, pero esto no tiene nada que ver con debilidad, la mujer gusta de los detalles.

Y al hablar de detalles se hace referencia a que es mucho más observadora y detallista en cosas que a la vista del hombre pueden pasar desapercibidas.

Un arreglo floral es un ejemplo de esto, las mujeres admiran de las flores sus colores y el aroma.

Otro ejemplo es cuando llegan a algún lugar, perciben como un accesorio combina o no con otro, así son las mujeres.

El hombre tiende a mirar todo de una manera global, todo en conjunto, como la estructura de un lugar, una buena construcción, etc.

La mujer fue creada de una manera especial, se impresiona con facilidad, a la mujer Dios la ha capacitado para ser ayuda idónea.

Le ha dado capacidad de superación e inteligencia, carácter maternal, sensibilidad, entre muchas otras cosas más.

Pero debemos resaltar que todos somos ante Dios sensibles, tanto hombres como mujeres.

Al sumergirnos en la presencia de Dios todos llegamos a ser muy sensibles, y es que ¿Quién no derrama lágrimas al sentir la gloria de Dios?, si hasta la tierra tiembla ante él.

Cuando se trata de quebrar nuestras vidas, no importa nuestro sexo, un hombre y una mujer que reconoce la grandeza de su Dios y se sumerge en ella.

Por sus ojos brotan lágrimas porque su presencia es maravillosa y el ser humano es sensible ante ella.

Dios no solo nos hizo seres especiales, sino que también nos redime del pecado, nos hace nuevas creaturas, para gloria de su nombre.

De tal manera que hemos sido creados para su gloria y honra.

Debemos aprender a glorificar al Señor mas que un solo término o una alabanza, porque nuestra vida debe ser siempre una adoración continua para él, una ofrenda de grato olor.

A Dios le adoramos a través de nuestra forma de conducirnos, la sabiduría viene de Dios y se demuestra en todo lo que hacemos, decimos y pensamos.

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”Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos…” Hechos 17:28.

Debemos reflejar a Jesucristo en todo nuestro ser, muchos hombres y mujeres han dejado de lado sus hogares y familias.

Pero para el ser humano en el orden de prioridades primero debe estar Dios, esa relación con él y después su familia.

Tener un hogar y una familia es un tesoro especial que Jesús nos ha regalado y debemos saber valorarlo y aprovecharlo.

También glorificamos al Señor cuando nos comportamos de una manera sabia, y es fundamental mencionar que también le glorificamos por medio del servicio.

El servicio a Dios también demuestra en nosotros el querer glorificar su nombre.

La Biblia en la carta a los Romanos nos recuerda cuando estábamos en el mundo alejados de Dios, nuestros miembros servían al pecado, vivíamos extraviados sin Dios porque practicábamos el pecado.

Pero una vez tuvimos un encuentro con nuestro Señor, todo cambio para nosotros.

Y si antes hacíamos cosas desagradables y nuestros miembros servían para el mundo, hoy que ya nos topamos con el Rey de reyes y Señor de Señores, debemos servir a él.

Por su gracia entendimos que somos creados para su gloria y que todo lo que hacemos debe ser para honrarle él.

Y debemos tener siempre muy presente que no solo se le sirve a Dios en un atril, en un cargo o comité.

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Muchos se equivocan y creen que un cargo en la iglesia es la manera ideal de servir, pero no es así.

El servicio al Señor es una vida rendida.

Siempre que tengamos la oportunidad, cual sea el lugar o el momento y lo que tengamos a la mano para hacer, hagámoslo sabiendo que siempre será para honra de su santo nombre.

En la Biblia encontramos a Eunice quien supo transmitir la fe a su hijo Timoteo, y Pablo dice que la fe de Timoteo era verdaderamente genuina y real.

Esto deja ver a una mujer que sabe que ella y su hijo fueron creados para su gloria, para la gloria de Dios.

Una mujer o un hombre que entiende esto, lo refleja en su hogar, lo transmite a sus hijos, y por donde quiera va, da testimonio de las maravillas del Señor.

En pocas palabras una persona así, tiene claro a quien sirve.

Muchas veces nos esforzamos por demostrarle a los demás que amamos y glorificamos a Dios, pero hacer esto es en vano.

Él conoce todas las cosas, el sabe cuales son nuestros pensamientos, cuales son nuestras verdaderas intenciones, él conoce nuestro corazón como nadie más lo puede conocer.

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Dios sabe quienes somos y cuando le glorificamos sabe si lo hacemos con todo el entendimiento y reconociendo de que fuimos creados para su gloria.

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Servir a Dios es contar de sus maravillas, muchos podemos sentir temor al expresarnos y evangelizar.

Pero cuando reconocemos su grandeza, el temor se va porque anhelamos contar lo que ha hecho en nuestras vidas.

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Que bueno seria que meditáramos quienes éramos, y de donde nos sacó el Señor y en agradecimiento por su obra en nuestras vidas, hablar de él, contar de sus bondades y servirle con todo el corazón.

Dios busca hoy corazones dispuestos a predicar su palabra, a llevar el mensaje de salvación por donde quiera van, en la casa, en la escuela, en el trabajo, hombres y mujeres decididos a servir.

Vidas que reconozcan su propósito, seres que entiendan que fueron creados para su gloria.

Por: Luz Dary Rojas

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