Las águilas calvas y sus nidos

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Las águilas calvas

Podemos aprender de las águilas calvas

Las águilas calvas, esta clase de águila es diferente a las demás, porque hace varios nidos en diferentes partes, ya sea en lugares montañosos, en rocas diversas, en hendiduras de rocas pero sólo utiliza uno por temporada.

Sus nidos, todos alcanzan las alturas, aunque ellas también descienden a las partes más bajas de la tierra, se goza en vivir en varios ambientes; las alturas le son sus delicias, por ello, edifica su nido en zonas seguras y remontadas en donde sus enemigos no pueden tener acceso.

Cuando descienden a la superficie es en busca de alimentos frescos y agradables para llevarlo a sus polluelos.

Esta clase de animal, al saltar de su nidada al vacío, puede tomar elevación en su vuelo con facilidad oportuna, lo mismo para adiestrar a sus polluelos.

En cada cambio de nido es renovado como si fuera el primero en hacer; ya que sus polluelos son sus delicias, cuyo nido, debe resistir el peso de ellas mismas, de sus hijos y del alimento traído.

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Allí en esta morada residencial, los pequeños polluelos principian a desarrollar sus instintos esenciales de pertenencias para poder subsistir en la vida como sus padres.

Ya que en el lugar de su habitación disfrutan de protecciones diversas, cuidados del medio ambiente, fuera de contaminaciones.

Pero cuando ya están emplumados, supuestamente fuertes, sus padres tienen que tomar la disposición de hacerlos salir del nido con violencia, expulsándolos al vacío, y cuando éstos están cansados de tanto revoletear.

Sus padres se colocan debajo de ellos, los toman sobre sus lomos y nuevamente son traídos al nido, este ejercicio será aplicado hasta que aprenden a perder el miedo, volar en las alturas y luego son enseñados a la cacería.

Este ejercicio, parece una metáfora representativa con un cuadro expresivo, evidente, aplicado muchas veces en la iglesia y a los creyentes, de igual manera que el pequeño aguilucho no puede estar siempre en el nido esperando de papá y mamá.

El creyente no puede estar siempre acobijado de la oración ajena, del alimento y de la fe de otros, tendrá que salir un día a buscar su propio alimento espiritual, defensa y volar en las alas de su propia fe, como le dijera San Pablo a Timoteo:

La fe que estuvo en tu abuela Loida, en tu madre Eunice y en ti también”. 2 Timoteo 1:5.

Las águilas calvas

A veces las comodidades se convierten en un nido estable.

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Después del día de pentecostés los apóstoles se hicieron su propio nido en la ciudad de Jerusalén y nadie quería salir de allí; tenían el poder del Espíritu Santo, alimento físico y espiritual, oración a menudo, pero no querían cumplir el mandato de salir del nido, para ir a todo el mundo a predicar lo encomendado.

El Señor Jesucristo, los hizo salir con la muerte de San Esteban, donde San Pedro salió a prisas para Jope en busca del centurión romano, Felipe para el desierto en busca del Etíope y luego para Samaria, y Ananías en busca de Saulo de Tarso.

La lección nos enseña que los aguiluchos no pueden estar toda la vida en el nido, protegidos por sus padres águilas.

Un día muy pronto, lo tendrán que abandonar, pero lo harán con el permiso de los padres. Es peligroso abandonar el nido antes de tiempo, por no saber volar ni conducirse en la vida diaria.

Si esto se lo aplicamos al gobierno de la iglesia, podemos ver que muchos creyentes salen del nido de la iglesia local a desarrollar ministerios sin el permiso espiritual de su superior que lo está formando.

Eso es fatal e inconsistente, más tarde acarreará complicaciones ante la obra por realizar y por consiguiente a las autoridades superiores.

Por lo regular, la mayoría de los que así lo hacen, dan ese paso con un espíritu de indisciplina.

Recordemos el refrán chino: “Todo lo que se comienza con tempestad termina con huracán”.

En teología los que no entran por la puerta (…) jamás tendrán la bendición que se espera de Dios. Es posible ver cierta prosperidad por poco tiempo, pero a la larga se pondrán en evidencias las consecuencias de la rebelión.

Algo que leí en Selah enciclopedia es que, el águila calva respeta el derecho, el nido y los polluelos ajenos. Lo que es de su semejante lo respeta, no lo envidia y menos lo codicia.

Que buen ejemplo nos da este animal, nosotros como servidores del Dios altísimo deberíamos asimilar, respetar los derechos de nuestro prójimo, los cuales deben de tener fronteras, y si tenemos que pasar debe ser con permiso y sin perjuicio.

Sin estos principios, violaríamos los derechos ajenos, y nos convertiríamos en unos usurpan tés y cazadores de pertenencias ajenas, fraccionando así, el mandamiento que dice: “No codiciarás los bienes de tu prójimo”.

Trayendo este contexto a nuestro cercano ambiente, el buen secuaz debe servir y amar el lugar donde Dios le ha puesto, sin desear nidos ajenos, menos sus polluelos.

Es decir, debemos de enamorarnos del lugar que Dios nos ha puesto, pongámosle esmero, entusiasmo, trabajémoslo con diligencia, que a su tiempo Dios nos dará polluelos emplumados con toda especie de plumaje, sin necesidad de ir y extraer aguilucho de nidos ajenos.

Las águilas calvas

Si consideramos la ideología de esta águila, ella nunca considera haber terminado la construcción de su nido, siempre está añadiéndole nuevas ramas, troncos de palos, hojas, enseres de reciclajes, todo lo que considera importante.

Y cuando su nido lo ven más hermoso se les alteran sus órganos viriles y muy pronto obtendrán nuevas crías, porque siempre en sus nidos se observa algo nuevo.

Apreciado lector, ¿No te parece que nuestra iglesia local debe ser más hermosa, encantadora cada día? Esto concuerda con lo expresado por San Pablo a la iglesia de los Colosenses.

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“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Colosenses 1:6.

El Señor Jesucristo trabaja en la parte espiritual y nosotros en lo físico en lo corporal, hasta fusionar las dos labores. ¡Gloria a Dios!

Saulo de Tarso, quien más tarde se llamó el apóstol San Pablo, se formó en la iglesia de Antioquía Hechos 13:1-3.

Tomemos nota del proceso de estos dos aguiluchos, es decir: de Bernabé y Saulo, que estaban en su habitación en Antioquía, ¿Qué hacían? Ejercitándose en su nidada, para hacerle frente a su vida ministerial. Ministrando éstos al Señor.

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Todo creyente que desea servir a Dios, primero, debe comenzar en la iglesia local, bajo la dirección del pastor, sabiendo de ante mano, que todo lo que llegare a hacer, es para el Señor y no para los hombres. Esta debe ser la motivación de todo creyente servidor.

Dios quería, que estos dos personajes salieran de ese nido llamado “Antioquía”, y dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.

Es decir, Dios no ignora la autoridad de la iglesia local, que muy bien lo podía hacer por cuanto él es Dios, pero no lo hizo, porque él respeta lo que estableció.

Bernabé y Saulo fueron llamados por el Espíritu Santo, y no por impulsos humanos, ni por dinero ofrecido de fondos cualquiera, ni por política eclesial, los cuales no dejan siempre traer malos procederes.

La iglesia posteriormente de recibir la orden del Señor, después de haber ayunado y orado, les impuso las manos y los despidieron. Salen con el llamado del Espíritu Santo y con el permiso de la iglesia local que los envío.

Esta ilustración de los aguiluchos es muy aplicada en el sistema histórico del Antiguo y Nuevo Testamento, Por ejemplo:

Jonás: No quería salir de la calabacera sino que se emocionaba en ver la catástrofe que le vendría a Nínive, dentro de cuarenta o menos días.

Por esta causa, Dios le envía un gusano que acabó con la cuna de su habitación. Jonás 4:5-11.

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Elías el profeta: Para poder salir del manantial del arroyo de Querit, Dios tuvo que habérselo secado, si no es así, de pronto no hubiese salido porque estaba muy amañado y acomodado. 1 Reyes 17:3-7.

El ciego Bartimeo: Estaba muy amañado en su habitación de pobreza junto al camino, al instante que arrojó su capa y siguió a Jesús en el camino su vista fue restituida.

Zaqueo: Estaba muy acomodado en el árbol Sicómoro, hasta que pasó Jesús. Si éste, no desciende pronto no hubiese llevado a Jesús a su casa.

San Pedro: Estaba muy acomodado en Jope, esperando que les hicieran viandas para comer, ignoraba, que Cornelio y su séquito, lo estaban esperando para que les explicara el plan de salvación.

Estamos desarrollando el tema “Las águilas calvas” pero también te puede interesar: Características de la iglesia primitiva

Juicios que hubo a personas en el Antiguo Testamento por desear nidos, prendas y propiedades ajenas

Jezabel y su familia: Se las comieron los perros por desear y adueñarse a las malas las pertenencias de Nabot. 1 Reyes 21; 2 Reyes 9:36-37.

Guiezi: El ciervo del profeta Elías, recibió la lepra de Naamán por desear sus bienes y luego apropiarse a ellos. 2 Reyes 5:20-27.

Acán: Lo apedrearon por desear, coger y esconder un manto babilónico, doscientos siclos de plata y un lingote de oro. Josué 7:21-26.

Saúl: Perdió su reino por hacerse al anatema. 1 Samuel 15:19-28.

David: Por codiciar, cohabitar con la mujer ajena y darle muerte a su marido 2 Samuel 11:2-4 Se le dijo: “No se apartará jamás de tu casa la espada y lo que hiciste en secreto te lo harán en pleno sol”. 2 Samuel 12:10-11. Usted puede anexar más a esta lista.

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Las águilas calvas y sus nidos.

Hoy día vemos en las afueras de la iglesia un mundo lleno de inconformidad, tal vez de ganancias deshonestas.

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Las cuales llevan al ser humano en destrucción impúdica, que acarrean decadencia espiritual física y moral.

Nosotros como iglesia, debemos aprender a vivir con lo que tenemos ahora, no deseosos de ganancias ajenas y menos deshonestas.

Más bien anheloso al servicio del Señor con ánimo pronto, que a su tiempo segaremos sino desmayamos.

Por favor, no substraigamos aguiluchos, ni deseemos nidos ajenos para no romper el mandamiento que dice: “No codiciarás los bienes de tu prójimo”.

Ya que el sistema teologal nos enseña que: Las posiciones espirituales y los puestos de liderazgo los deben honrar quienes los ejercen.

Hay que desempeñarlos con demostración física, y a su vez, aportando brillo intrínseco al ministerio o a la organización que se representa.

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A todos nuestros feligreses les aconsejo un excelente respeto a sus superiores, ya que éste es el camino a la prosperidad.

Recordemos a los apóstoles: primero, fueron educandos por tres años, siguiendo a su divino Maestro noche y día.

Donde aprendieron muchas cosas que le fueron útiles para el desarrollo de su ministerio y aún en las épocas difíciles.

Aprendamos de las las águilas calvas viejas, no soltar a los aguiluchos si no están diestros al vuelo y a la cacería, precisamente, para que nuestro trabajo no sea en vano.

Querido lector, esperamos que este tema “Las águilas calvas”, haya sido de edificación y bendición para su vida.

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
[email protected]

Por: York Antony Shalom

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