Una exhortación y un desafío justo

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Una exhortación y un desafío justo

Una exhortación y un desafío justo

Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza”. La temática a tocar en esta ocasión es: “Una exhortación y un desafío justo”.

Si miramos más detalladamente el texto citado, podemos darnos cuenta que éste nos muestra una exhortación y un desafío.

Es una exhortación que le da el apóstol Pablo a un muchacho y es un desafío que éste, debe enfrentar.

Pero también puede ser un mensaje indirecto para todos los jóvenes, pero parece ser que el hecho de ser jóvenes, trae sus ventajas pero también sus desventajas.

Podemos decir, que la fuerza y la vigorosidad pueden ser ventajas en la juventud, pero son faltos de experiencias.

Las experiencias de los jóvenes van ligadas a sus vivencias, pero es ahí donde hay que tener cuidado.

Porque esto no quiere decir, que tengamos que pasar por ciertos momentos o circunstancias para poder aprender de ello, no tenemos que pasar por pecados para saber que es pecado.

Y que a pesar que todos nacimos siendo pecadores, Dios nos ha limpiado con su sangre.

Por tal razón, ya esa vida de pecados no está en nosotros y por eso no es necesario cometer pecados para tener esa experiencia.

Hay quienes sacan a la luz nuestro pasado buscando que no prosperemos en este camino, diciendo que no lo vamos a lograr,  nos miran, nos rechazan, nos critican hasta el punto de decir, que no deberíamos estar aquí.

Sabemos que muchos de nosotros hemos tenido malos momentos, donde las cosas que hicimos nos degradan.

Pero Dios nos ha dado fuerzas para poder seguir adelante y poder lograr el objetivo de este evangelio que estar cada día mas cerca de nuestro Dios.

Por estas razones, parece ser que la edad no nos ayuda mucho cuando somos jóvenes, parece que cuando se trata de hablar de:

  • Carácter
  • Identidad
  • Fidelidad
  • Pureza
  • Santidad
  • Fe

Cuando se trata de hablar de estos términos de conducta, parece que no va mucho con los jóvenes.

Y este es uno de los criterios que tenían los griegos, que a los jóvenes no se les podía creer mucho, ya que ellos basaban su conocimiento en la experiencia y en el saber.

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Por estas razones, Pablo le habla al joven Timoteo y en la palabra citada anteriormente le da una exhortación y un desafío justo.

A decir verdad, para nosotros este es un reto enorme, que ni en la casa, ni en el colegio, ni donde estés trabajando, ni tu familia ni en la iglesia.

Y en ningún lugar, nadie pueda menospreciarte, sino que pueda decir, ese joven está revestido de la gracia u del poder del Espíritu de Dios.

Por eso, hoy día podemos decir, que somos muchos los jóvenes que podemos levantar las manos y decir:

Él me salvó, me libertó, me socorrió, y he perseverado hasta el día de hoy por su gracia y por su santa voluntad.

Hemos dicho que las palabras del apóstol Pablo a Timoteo es una exhortación y un desafío justo.

Porque la palabra del Señor se divide en dos Testamentos, también hay dos pactos, y en ellos podemos notar que las personas no se relacionaban igual con Dios en cada uno de ellos.

La relación con Dios es muy diferente antes que ahora, y aunque el Dios sea el mismo, la relación es diferente.

La forma en la que Dios ha actuado ahora es muy diferente a la de ese tiempo, no en vano Pablo nos dice, que nosotros tendremos mejores promesas.

Así que hay cosas mucho más grandes para las personas que vienen ahora en el nuevo pacto, para los que están de este lado.

Pero ¿Por qué decimos que esto es una exhortación y un desafío justo?, porque Dios sabe que tenemos la fuerza para poder asumir este desafío.

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Si analizamos la palabra podemos notar que tanto José, como David e Isaac, fueron aún muy jóvenes cuando tuvieron que enfrentar sus grandes momentos.

Momentos que fueron decisivos en sus vidas y que a raíz de ellos los conocemos como grandes hombres de Dios.

Isaac fue el fruto del amor entre Abraham y Sara y era aún muy joven y tierno cuando tuvo que afrontar su gran momento.

Pero él contaba con un padre de una enorme fe, y no hay nada más poderoso que ser guiado por un padre que vive una fe genuinamente.

Detrás de todo esto hay un Dios, que siempre está respaldando cada acto, cada hecho a cada palabra de los que están en familia.

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Isaac solo era un muchacho pero llegó el momento donde Dios le dice a su amado padre que cumpla su palabra y le dice que le dé en sacrificio a ese hijo tan amado.

Ese hijo que tanto deseabas, ese hijo que tanto luchaste en fe, es necesario que vayas ahora a ese monte y lo sacrifiques para mí.

Y Abraham como hombre de Dios que fue no titubeo en ningún momento, enalbardo su asno y se preparó a hacer lo que Dios le solicito encarecidamente.

Pero aquí es donde podemos decir, que esto es una exhortación y un desafío justo, porque nótese que Isaac en ningún momento cuestionó, tal vez, sí tenía dudas internas de lo que había de suceder en ese monte.

Tal vez, no tenía muy claro lo que allá iba a suceder, pero él jamás pensó en renunciar o huir de lo que no sabía que había de acontecer allá.

Sino que solo preguntó, papá, acá está la leña, está el fuego, pero donde está el cordero, el aciano sabiamente dijo, hijo, Dios se proveerá de cordero.

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Y al llegar a la cima, si detallamos bien, el joven no puso ninguna resistencia, el entendía que ahí había un propósito.

Porque en ningún momento el joven se resistió a ser atado y acostado en el altar para ser ofrecido en holocausto, sino que a su padre obedeció como lo dice la palabra.

El joven heredó la fe de su padre, y pudo entender con aquellas palabras que Abraham le dijo.

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Que Dios había de manifestarse en ese lugar y que iba a mostrar ante ellos su gloria dándoles así una exhortación y un desafío justo.

De esta manera, podemos entender que existen jóvenes capaces de darlo todo, y de hacer todo lo que este a su alcance para llevar la obra de Dios a cabo.

Porque saben que Dios obra y que mientras él esté en nuestras vidas sabemos que algo puede ocurrir.

Es algo tan grande que a Abraham no le haya tocado luchar con su hijo Isaac para llevar acabo lo que Dios le había solicitado.

Sino que por el contrario él camino allá, entendió cuál era el propósito de Dios en su vida dijo, no, mi vida es de él, que Dios haga su voluntad.

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Podemos preguntarnos ahora, ¿Quién de nosotros está dispuesto a esto?, ¿Quién de nosotros está dispuesto a recibir una exhortación y un desafío justo?, ¿Quién de nosotros está dispuesto a ir a donde Dios quiera enviarnos?

Nuestra vida le pertenece a Dios hermanos, sigamos adelante siempre entregándole todo a aquel quien es nuestro hacedor y dueño de nuestra vida.

Sirvámosle con alegría y con la fuerza de un joven, pero también pidámosle la sabiduría para que él nos guie siempre por el mejor camino.

Pastor: Jeremías Velásquez

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