Sobreviviendo a los flagelos de la vida

11430
Sobreviviendo a los flagelos de la vida

Dios creó al ser humano con umbrales positivos, facultades heterogéneas, que le permiten desarrollar y resolver situaciones diversas, sobreviviendo a los flagelos de la vida y a su vez adecuarlas en su cotidianidad.

Es por ello que cuando el ser humano cayó, entró en un estado deforme que el éxito se convirtió en fracaso, su fortaleza en debilidad y esto se establece hasta que nuevamente ascienda al lugar que Dios lo colocó.

Mientras plasmo puntos significativos a través de este escrito, puedo considerar el estado en que se encuentra nuestra sociedad en nuestros días, ya que el mundo se encuentra inundado por una ola cargada de alcohol, drogas, pornografía, injusticia social, violencia, estrés, divorcios, niños abandonados en hospitales y en lugares públicos.

Además de ello, se pueden ver madres desesperadas por su situación económica, padres sin trabajo y sin un patrimonio, ancianos, jóvenes y adolescentes que ambulan en las calles, buscando un amparo cual el hijo pródigo y no lo hallan.

SUSCRÍBETE

Únete a más de 5.000 personas que ya reciben contenidos exclusivos.
Sólo ingresa tu correo electrónico en el campo de abajo y espera el correo de confirmación.

 

El enemigo ha usado desde la antigüedad instrumentos que le han dado muchos resultados; sin embargo, Dios no abandona a los suyos y los ha socorrido con la porción nutritiva adecuada, para recuperar las energías agotadas, como lo hiciera saber en Hebreos 11, en la vida de ciertos profetas del Antiguo Testamento, quienes han sido unas figuras para todos los hombres en la historia, en el presente y para las futuras generaciones.

Dentro de los grandes héroes de la historia bíblica encontramos a Elías Tisbita, quien llegó a ser un hombre vigoroso en Dios y basado en los manuscritos cristianos.

Este profeta del Antiguo Testamento, concernía al gobierno Norte Israel, el cual poseía cualidades preponderantes correspondientes a su época; él se destacaba por ser un hombre de oración, un vehemente adalid espiritual, un súbdito consagrado, aunque no registra que fue muy activo expositor de la Palabra de Dios.

Durante el transcurso de su vida, Elías había tenido experiencia tanto en el arroyo de Querit, como en la casa de la viuda de Sarepta de Sidón; cómo Dios actuaba en forma poderosa y enérgica, así como Él lo suele hacer, cuando desea mostrar su majestuosidad a la naturaleza humana, por ello, cuando se hacía de las aguas del arroyo, tratando de disipar la preocupación perspicaz del estado crítico de los hijos de Israel. El profeta fue amparado del apetito, porque Dios envió cuervos, para que le llevasen alimento y fuera fortalecido a menudo cada día.

En el momento que fue enviado a casa de una viuda que no conocía a Dios, por no pertenecer a la nación a Israel, los habitantes de Sarepta se dieron cuenta de su grandeza al ver el abastecimiento en medio de la avidez y de la insolvencia de alimento, multiplicando la harina, el aceite y dándole la vida al muchacho, acompañante de la viuda, que había muerto.

Prontamente, tuvo un dinámico encuentro con 850 profetas de Baal y de asera, en el Monte Carmelo, suceso recordado en este tiempo por todos los predicadores.

Los hijos de Israel habían determinado un lugar de adoración en el Monte Carmelo, y por falta de apoyo, los sacerdotes de los Baales y de sus feligreses, lo despojaron haciéndolo para así el eje de su adoración.

Por tal motivo, los súbditos de los Baales, establecieron el lugar de la adoración en el Monte Carmelo, donde estaba el sagrario que un día fue edificado para Jehová, y que en esos instantes estaba arruinado; allí hubo un desafío entre estos dos ocupantes, empezando por los clérigos de los Baales, los cuales le hacían tributos e inmolaciones a su dios, rápidamente proclamaban de acuerdo a sus costumbres, y a su vez imploraron que callera fuego y consumiera el holocausto que Elías había construido, pero pasó el tiempo y nada aconteció.

De este modo, Elías preparó el sitio donde se manifestaría el poder de Dios, primero hizo una labor maravillosa en el altar con siete características, empezando con la primera: arreglando el lugar de adoración de Jehová que estaba arruinado, luego pasó a la segunda hasta llegar a la última, demarrando agua sobre el holocausto y finalmente clamó al Dios de sus padres que consumiera el altar.

Inmediatamente lo esperado se hizo presente, llamas de fuego descendieron, absorbieron el agua, la leña y el animal ofrecido, y al instante los feligreses de Baal cambiaron de actitud proclamando ¡Jehová es Dios!

Más adelante el profeta Elías rodeado de victoria a los prelados seguidores de Baal los lleva a ser decapitados de contiguo, de este modo se da cumplimiento al libro de Deuteronomio 13:5.

La historia sagrada comenta que, la esposa de Acab se dio cuenta de lo que Elías hizo a los sacerdotes, de inmediato con expresión amenazante se lanzó contra el profeta, y éste se inclinó su fuga hacia el desierto para escapar de la furia de esta emperatriz.

Este hombre de Dios, ante esta circunstancia pareciera que sus éxitos anteriores se le desaparecieron; lo vemos muy preocupado, con incertidumbre, la depresión lo aísla a la soledad, quien a su vez quiere morir y se echa al suelo bajo del enebro desértico que es el prototipo de la sepultura de los sentenciado a muerte.

Ahora bien, desde el punto de vista como escritor, me genera algo de confusión ya que al ver que este hombre había poseído tanta fortaleza, para desafiar a los enemigos de Dios y a una nación; ahora lo vemos cabizbajo, fatigado, agobiado; pareciese como si siguiera un camino inhóspito y algo derrotado hasta el punto de desaparecerse en la soledad o de no querer seguir viviendo en el mundo de los derrotados.

Hermano lector, no sé cuántas veces he leído esta historia que contiene dos características de la vida diaria: la positiva y la negativa; la positiva cuando pareciera que hemos alcanzado la victoria final, luego nos damos cuenta que apenas estamos iniciando el camino.

La negativa cuando nos visitan la consternación, la amenaza, la tribulación, la desesperación, el abatimiento, la debilidad, la depresión, el estrés pareciera que hemos llegado al fracaso, tal como dijo el profeta Isaías 49:4. “Y yo dije: En vano he trabajado, En vanidad y en nada he gastado Mis fuerzas…” Todos estos pasos que nos parecen negativos, nos comenta el director del mapa de los transeúntes, que son los elementos que componen el verdadero camino que llevan al éxito final.

Es inesperado pensar que después de un triunfo, un éxito, una fortaleza, un amor nos sorprenda una derrota, un fracaso, una debilidad, un odio. Como lo vemos en Elías Tisbita, que fue extremadamente usado por Dios para derribar el nido de los baales. Recordemos la frase napoleónica: “Perder una batalla no es perder la guerra”.

"Te invitamos a que te suscribas a nuestro Canal de Youtube"

El profeta Isaías 49:4 ante las flaquezas de su debilidad no se queda allí, sino que se sumerge en su Señor: y expresa: “Yo dije: En vano he trabajado, en vanidad y en nada he gastado mis fuerzas; pero mi derecho está en el Señor, y mi recompensa con mi Dios”.

El patriarca Job decía: Job 19:24-26. ¡Si con cincel de hierro y con plomo fueran esculpidas mis palabras en piedra para siempre! Yo sé que mi redentor vive, y al final se levantará sobre el polvo Y después de deshecha mi piel, aun en mi carne veré a Dios.

El salmista David, escribía: Salmos 73:26. “Aunque mi corazón y mi cuerpo desfallezcan, mi refugio y mi heredad por siempre es Dios”.

Estimado hermano que estás pasando por estos momentos difícil en la historia de tu vida, recuerda las palabras del Apóstol San Pablo a los Romanos 8:26. “Asimismo, a pesar de que somos débiles, el Espíritu viene en nuestra ayuda; aunque no sabemos lo que nos conviene pedir, el Espíritu intercede por nosotros de manera misteriosa”. Este privilegio no lo tenía el Profeta Elías, y por ello Dios le envió un Ángel para que lo fortaleciera con Pan y agua.

No hay tiempo que esperar, es momento de actuar, ha llegado la hora de levantarse de la silla de la consternación, dejar el árbol sicomoro del conformismo que ha sido las herramientas que el enemigo ha usado para martirizar a la familia humana. Recuerda que el nuevo hombre creado según Dios puede desenvolverse en todos los ámbitos de la sociedad como un instrumento inmune, con el fin de socializarse como un ser integral, como dijo el Apóstol: Filipenses 4:13. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Ahora bien, si este artículo te ha servido en algo escríbeme al correo, indicándonos de que parte del mundo te encuentras, deseemos orar a tu favor.

SUSCRÍBETE

Únete a más de 5.000 personas que ya reciben contenidos exclusivos.
Sólo ingresa tu correo electrónico en el campo de abajo y espera el correo de confirmación.

 

Copyright y engrosado por el pastor
York Anthony Shalom
Licenciado en Sagrada Teología
Magister en Divinidades Teológicas
jorgesalomserpa@hotmail.com

Deja un comentario