Cuál es la meta del cristiano

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Cuál es la meta del cristiano

Cuál es la meta del cristiano

El transitar del cristiano en esta tierra, se puede comparar con una carrera, cuya meta debemos alcanzar.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” Hebreos 12:1.

La frase “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante” hace referencia a un camino, nosotros sabemos quién es ese camino.

El verso anterior también nos dice, que hay una gran nube de testigos, hombres y mujeres de fe que caminaron con el Señor en el Antiguo Testamento.

Ellos alcanzaron a ser fieles, fueron vencedores y pasaron a la presencia del Señor triunfantes.

En otras palabras, ellos son testimonio a nosotros de que sí se puede llegar a la meta, pues, en todo momento estuvo Dios sustentándoles hasta el fin.

Jesús dice: “yo soy el camino, la verdad y la vida”, quiere decir, que sólo hay un camino, hay una sola verdad.

Esa que la filosofía quiere hallar, pero no ha podido; y la vida, que da vida a todo lo que existe.

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Como cristianos debemos ser entrenados para correr este camino, así como el deportista para ganar sus carreras necesita mucho entrenamiento, nosotros debemos aprender a correr esta carrera.

Pues, una cosa es comenzar y otra es poder terminar, es importante que el cristiano tenga como fin llegar hasta la meta.

Todo aquel que es cristiano ya ha iniciado la carrera, ahora debe enfocarse en permanecer y perseverar hasta el fin.

Dice la palabra de Dios, que el pueblo de Israel salió de Egipto con mano poderosa, acompañado de la presencia del Señor por todo el camino.

Sin embargo, nadie de esa primera generación pudo llegar a la tierra prometida.

Las nuevas generaciones del pueblo de Israel, tuvieron ese privilegio de entrar a la tierra que fluye leche y miel.

A pesar de que todos experimentaron los prodigios de Dios y fueron probados en las mismas situaciones, no todos llegaron.

El llamado para el cristiano en este tiempo es a que esté dispuesto a mirar hacia el futuro, que anhele y se decida por llegar al final de esta carrera que Cristo nos dejó.

Para llegar a la meta se necesita una decisión verdadera, dijo Jesús, “si alguien quiere venir en pos de mi”.

Es decir, a nadie se le obliga, cada persona toma esa determinación de manera voluntaria y genuina.

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En la historia de la iglesia hasta hoy, muchos han quedado postrados en el camino y no ha sido por culpa del Señor, sino por falta de decisión.

El apóstol Pablo, expresa algo muy importante:  “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” Filipenses 3:12.

Siendo el apóstol un hombre de trayectoria espiritual, no considera que ya es perfecto, sino que expresa su decisión de seguir adelante.

Y ¿Cómo lo hace?, según el verso 13, lo hace olvidando lo que queda atrás y extendiéndose a lo que está delante.

Eso que está delante es el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Al mirar atrás en nuestra propia vida, vamos a descubrir que cometimos errores, que hay imperfecciones.

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Debemos llegar a la conclusión de que si estamos aquí, ha sido por la gracia de Dios y su misericordia.

A todos nos toca luchar con algo en este camino, pero no importa la lucha que se presente.

Pues, el gozo puesto delante de nosotros es el que nos hace renovar fuerzas, así como Cristo menospreció el oprobio por el gozo puesto delante de él.

Hay que saber correr esta carrera y el punto de partida es creer de todo corazón, así como el eunuco que fue bautizado por Felipe.

Segundo, poner los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

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Tercero, negarse a sí mismo; cuarto, purificarse a sí mismo, ya que todo el que tiene esta esperanza en él, dice la Biblia, que procura purificarse así mismo.

Es el camino de la santidad por el que no pasará inmundo, y el que anduviere por este camino, por torpe que sea, no se extraviará.

Los que saben quién es Jesucristo son los que se mantienen corriendo hacia la meta, entienden que Jehová es el pastor que nos guía por sendas de justicia.

Qué bueno es sentirse protegidos por el Señor.

También, la palabra de Dios dice, que Cristo nos ha dado poder para vencer al enemigo, y nada nos dañará.

Cuando en la cruz expresa estas palabras: “consumado es”, quiere decir, que el plan de redención está terminado.

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Cuál es la meta del cristiano.

El apóstol Pedro nos llama extranjeros y peregrinos, es decir, que somos de paso, por lo tanto, hay que abstenerse de los deseos de la carne, andando en el Espíritu.

Por último, el cristiano debe cuidarse de enaltecerse, de buscar gloria, pues ésta solo es de Dios.

Dice el apóstol Pablo, nada hagáis por contienda o vanagloria, sino hacerlo todo con humildad.

Un pueblo consciente de quién es el que hace crecer esta obra, ese que nos dice: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”.

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Si alguien no sabe cómo permanecer, el Señor Jesús está dispuesto a enseñarte.

Él se muestra como ejemplo de humildad, se muestra como el camino, como la meta, a quien debes seguir.

El que se une a Cristo, aprenderá a caminar con él y perseverará corriendo hasta la meta que él ha trazado para los que le aman.

Una meta cuyo premio es una corona incorruptible, el galardón celestial que ha sido reservado para los que le aman. Decídete una vez más por Jesús.

Pastor: Plutarco Torres

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