El Espíritu Santo es para todos

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El Espíritu Santo es para todos

El Espíritu Santo es para todos

En el pasado, en la década de los años 1970 las iglesias no eran tan numerosas y se predicaban dos temas fundamentales. Hablaremos sobre el tema: “El Espíritu Santo es para todos”.

El primero era que Jesucristo venía por su pueblo y el segundo era el hablar en otras lenguas.

El fervor que había en la iglesia y la consagración de los ministros hacían que la reunión por sencilla que fuera terminara en una enorme bendición del cielo.

Por esta razón, se volvió muy común el escuchar a los hermanos hablando en lenguas y danzando en el espíritu, es por eso, que podemos llegar a concluir que el Espíritu Santo es para todos.

En primer lugar, vamos a tener en cuenta que el Espíritu Santo es Dios, porque nosotros creemos en ese Dios que es multifacético.

Que siendo espíritu no dejó de ser el padre, y que siendo hombre no dejó de ser el espíritu porque es lo que dice la Biblia.

Vemos en la palabra de Dios, que Jesús les dijo a los discípulos “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” Juan 14:9.

Y podemos ver también que Pablo escribe a los Corintios y les dice: “Porque el Señor es el Espíritu”  2 corintios 3:17.

Vea también: ¿Padre, Hijo y Espíritu Santo son el mismo?

Ese que es padre, hijo y espíritu, igualmente es el primero y el último, el rey y el siervo, el cordero y la ofrenda, el juez y abogado.

Sin necesidad de ser una familia, sino un Dios único indivisible con muchas funciones.

Es por eso, que el pueblo del Señor no cree en otro Dios diferente al único y soberano, Dios de dioses y Señor de señores.

El Espíritu Santo al principio estaba limitado a un grupo de personas como nos muestra la Biblia.

La unción era solamente para los reyes y el Espíritu Santo venía solo a los profetas.

Y todo lo hacía a través de grupos limitados que de alguna manera eran los privilegiados, porque no era para todo el pueblo.

Si el pueblo quería experimentar algo de la presencia de Dios era de una manera colectiva y en un lugar determinado, teniendo claro que no era de manera permanente.

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Pero nuestro Dios que es grande en misericordia, pensó en los que ahora somos su pueblo.

Después que hubiese la restauración de Israel y Jerusalén, él dice, que iría a derramar de su Espíritu sobre toda carne.

Así no los confirma su palabra, “Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne” Hechos 2:17.

Esta manifestación gloriosa estaba indicada a un grupo determinado y ahora Dios ha dicho que va a alcanzar para todos sin ninguna discriminación.

Dándole oportunidad a los hombres en cualquier lugar, de todas las razas, de todas las clases, para que puedan experimentar el mismo Dios en la vida de personas diferentes.

Tenemos el mismo privilegio de disfrutar de la misma unción que disfrutaba el rey.

De disfrutar del mismo privilegio que tenia el ministro del culto que se conectaba con Dios y hablaba con él a través del sacrificio.

Dios nos ha abierto una oportunidad y por eso, es que cuando se manifestó el Espíritu Santo en el día de pentecostés.

Podemos encontrar que muchos de los que estaban allí se quedaron asombrados.

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Decían y se preguntaban como ellos hablaban en su lengua de las maravillas de Dios, mientras otros simplemente se burlaban y pensaban que estaban ebrios.

Y vemos como Pedro no soporta dicho comentario y se coloca en pie y les responde que no estaban ebrios como ellos creían.

Sino que se estaba cumpliendo una profecía, la cual era que Dios derramaría de su Espíritu sobre toda creatura.

Es decir, les estaba diciendo que lo que en un tiempo fue exclusivo para un determinado personaje.

En ese momento ya estaba al alcance de todos, y vemos que estos se compungieron de corazón y le preguntaron a Pedro, y los demás apóstoles ¿Qué haremos?

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Esta es la pregunta de muchas personas que asisten a los servicios y ven al pueblo de Dios hablando en lenguas celestiales, y la respuesta es la misma que Pedro les dio a aquellos hombres:

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” Hechos 2:38.

Lo que más necesita la iglesia del Señor, es ser llena del Espíritu Santo, porque él es este el que convence al hombre de su condición y lo lleva a tomar una decisión.

A decidir de verdad su vida para Dios, porque si tenemos conocimiento de Dios estaríamos dispuestos a pagar el precio, a perder cualquier cosa en el mundo menos nuestra salvación.

Tengamos en cuenta que un cuerpo sin el Espíritu está muerto, así que la iglesia como cuerpo de Cristo sin el Espíritu Santo también estaría muerta.

El Espíritu Santo no se aprende a recibir, para eso no existen escuelas.

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El Espíritu Santo se manifiesta cuando se cumplen estos dos requisitos: A los que creen y a los que le obedecen.

Sin estas dos cosas no habrá Espíritu Santo para nadie, pueden aparecer manipuladores.

Y salir diciendo la gente que recibieron, pero desde si a hacer real, hay una diferencia enorme.

Debemos procurar que algo pase muy a dentro de nuestro ser, que las cadenas sean rotas y se haga un espacio para que la gloria de Dios llene nuestras vidas.

Y podamos convertirnos en un nuevo hombre, porque cuando el Espíritu Santo llega a la vida de los creyentes hay un cambio total.

No necesitamos más, simplemente creer a Dios y seremos llenos del Espíritu Santo.

Pastor: Carlos Hoyos

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