El temor de Dios es apartarse del mal

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El temor de Dios es apartarse del mal

El temor de Dios es apartarse del mal

La iglesia crece por conversiones, por nuevos creyentes que llegan a la iglesia y gloria a Dios por ellos. Hablaremos sobre: “El temor de Dios es apartarse del mal”.

También se da en la iglesia el crecimiento por transferencia de creyentes, así como llegan creyentes de otras congregaciones a la iglesia, también otros creyentes se van para otras iglesias.

La iglesia también está en esa dinámica de crecimiento.

Pero también hay otra forma de crecimiento y es el biológico, de nuestras familias, hijos que nacen en la iglesia.

De aquellos que llegaron a la iglesia con sus hijos pequeños o siendo adolescentes, es hora de que pongamos mucha atención a nuestras familias.

Porque nos gozamos en las campañas evangelísticas donde las almas pasan al altar.

Pero también debemos gozarnos cuando nuestros niños van a la escuela dominical, cuando los adolescentes se bautizan en el nombre de Jesucristo.

La mayoría de la generación nuestra y la pasada, crecieron viendo un programa que se veía muy agradable como lo era el “chavo del 8”.

¿Alguna vez usted conoció a la mamá del chavo, la mamá de la chilindrina, al papá de Kiko o la mamá de Ñoño?

Todas esas familias eran pedazos de familias y crecimos riéndonos de las payasadas del chavo, de Don Ramón y eso está bien, pero ahí había un mensaje que se estaba transmitiendo.

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Y es que las familias iban a convertirse en pedazos de familias, familias fraccionadas.

Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto con Jacob; cada uno entró con su familia” Éxodo 1:1.

No está en el plan de Dios que mi familia se pierda, que mis hijos, esposo o esposa se pierdan.

Está en el plan de Dios que con toda nuestra familia entremos al reino de los cielos.

Dejemos ese cuento de que la “salvación es personal”, nos esforzamos tanto por los de la calle, por los inconversos, ha llegado la hora que nos esforcemos por nuestra propia casa.

Gloria a Dios por la campañas, por las personas que pasan al altar.

No espantemos a los cuervos cuando ya nuestros hijos estén muertos, ahora que tienen vida espiritual, física.

Necesitamos Rispas en este tiempo que diga, ¡el mundo no se va a llevar a mis hijos!

Nos metieron los pedazos de familias, por eso, hoy hablamos de familias disfuncionales, familias donde falta un figura no porque quedaron huérfanos, sino porque alguno falló.

Una viña que Dios ha entregado a ti y si hay una viña por cual primeramente Dios me va a preguntar a mí es por la viña llamada familia.

El pueblo de Dios ha sido llamado a crecer y si de algo estoy convencido es que somos el pueblo de Dios, iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

Antes había un tremendo temor por mandar a los hijos incluso a estudiar la primaria porque se descarrían, se apartan, el mundo y todas esas cosas.

Y resulta que muchos de los que no fueron ni a la escuela, ni al bachillerato, ni a la universidad se apartaron.

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El problema no era la escuela, era lo que en su casa le iba a instruir a sus hijos en la casa.

Necesitamos que la iglesia del Señor en este mundo, encuentren a nuestros hijos diez veces mejores.

Que sean responsables, juiciosos, obedientes, inteligentes, pero que no se olviden del temor a Dios, de los principios y el temor de Dios es apartarse del mal.

Una generación poderosa, mata gigantes, no una generación de enfermizos, una generación que no está muriendo de hambre.

Hay gente que se ha ido al mundo y los hijos se le han muerto, gente que se ha apartado del Señor y la familia la han perdido.

Es tiempo de volver a la casa del pan, estamos en la casa del pan.

Cuando los egipcios vieron que los israelitas se estaban multiplicando, se asustaron, se preocuparon.

No se deje amedrentar, no deje asustar, nosotros somos más, porque Dios y uno, somos mayoría.

Cuando el diablo ve que la iglesia está creciendo, se está multiplicando; el diablo empieza a molestar y poner pesadas cargas, para que no se siga multiplicando y pierdan en el enfoque, pierdan el orden.

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El temor de Dios es apartarse del mal.

En mejor un pan seco y en paz que un buey engordado donde hay odio y rencillas, por más economía que le estén brindando, hay una prioridad y es su familia.

No permita que el diablo le separe, le quebraje su familia, no permita que por las circunstancias de la vida, las situaciones y los problemas se le pierdan el enfoque, no lo permita.

Porque nos han corrompido el lenguaje, no nos dejemos corromper, que no veamos el divorcio como una puerta de salida, como una solución, todavía el Señor sigue siendo nuestro refugio.

Porque no es solamente de firmar un papel, de anular un contrato, eso trae consecuencias pero quiera el Espíritu Santo que si tiene que repartir perdón, lo va hacer.

Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres, tenemos buenas costumbres en el pueblo de Dios.

No permitamos que el mundo dañe nuestras costumbres, principios y valores.

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Pero el diablo quiere que nos desenfoquemos y nos va a oprimir, hacernos sentir que ya no podemos más.

Pero dice la Biblia, que entre más los oprimían más se multiplicaban.

Entre más dificultad, más nos multiplicamos, más nos consagramos, no te alejes del Señor.

Necesitamos hombres de verdad, fieles a Dios y a su familia, responsables con Dios y su familia, padres amorosos y esposos que amen a sus mujeres como Cristo amó a la iglesia.

Necesitamos mujeres Abigail en estos tiempos, mujeres sabias, que aunque con un esposo necio.

Pero que sean mujeres con razonamiento, no celosas, ni posesivas.

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El temor de Dios es apartarse del mal.

Mujeres robustas pero por el poder del Espíritu Santo de Dios.

A veces no es fácil la situación, pero cuando hay esas mujeres y hombres llenos del Espíritu Santo.

Es allí donde Jehová envía bendición y vida eterna, es la bendición que prevalece.

Es hora de por la fe veamos a nuestros hijos hermosos como parte del propósito y plan de Dios, veamos a nuestra esposa o esposo y juntos vamos a entrar al reino.

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El diablo está enviando homosexualismo y lesbianismo, está cocinando proyectos en el congreso, pero hay una iglesia que se levanta y dice, no, tenemos temor de Dios.

Aunque el mundo esté bajo el maligno con nosotros está el Dios todo poderoso, esta casa está fundada sobre la roca y esa roca se llama Jesucristo el Señor.

Que venga ríos, que soplen vientos, pero esta casa no se va a caer.

¿Quieres seguir luchando por tu familia? Yo y mi casa, serviremos a Jehová.

Por: Jhon Cetter

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